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Villa-Devoto

Como viven los presos m√°s viejos de la c√°rcel de Devoto.

Reglamento propio y dibujos infantiles para los nietos. Tienen entre 50 y 85 a√Īos y conviven en un pabell√≥n que se destaca por la buena conducta.



Rolando Saucedo (57) dice que “es algo √ļnico”; que en 30 a√Īos de c√°rcel no vio nada parecido. Y eso que conoci√≥ 23 penales y, seg√ļn sus c√°lculos, pis√≥ unos 200 pabellones. Se refiere a "Viejo Mat√≠as”, el sector de la c√°rcel de Devoto en el que convive junto a 79 presos de entre 50 y 85 a√Īos. Lleva un a√Īo y un mes en el lugar. Volvi√≥ a la c√°rcel luego de pasar seis a√Īos libre, en los que dice haber trabajado de abogado, t√≠tulo que consigui√≥ en prisi√≥n. "No puedo decir que es un geri√°trico porque no podemos salir, pero se le parece", le explica a Clar√≠n.

En "Viejo Mat√≠as" existen tres tipos de presos, cuenta Saucedo. Est√°n los reincidentes como √©l, que ser√°n unos 25. Hay "vendedores de ilusiones" (como se le dice en el lugar a los estafadores), falsificadores, ladrones y narcos que se dedicaban a traer toneladas de marihuana desde el norte. Otros 25, dice, son presos que cumplen su primera condena. Ya sea por un homicidio o por venta de drogas, m√°s para sobrevivir que para darse lujos. El resto son indigentes. "Esta semana ingres√≥ un viejito que se rob√≥ un jab√≥n de un supermercado. Es gente que no tiene d√≥nde vivir, que prefiere venir ac√°. Lleg√≥ todo flaquito… Al menos se va a ir gordo", cuenta. Y agrega: "Hay otro que entr√≥ a una lencer√≠a, grit√≥ ‘esto es un asalto; todo el mundo al piso’. Despu√©s tranquiliz√≥ a las empleadas y les aclar√≥ que no tuvieran miedo, que solo lo hac√≠a porque quer√≠a volver a la c√°rcel. Le metieron ‘tentativa de robo’ y termin√≥ con nosotros. Es una desgracia, pero muchos ven al pabell√≥n como a un hotel”.

El proyecto naci√≥ a principios de 2001, cuando un preso primario (en la jerga, se los llama as√≠ a los que cumplen su primera condena) y mayor de 60 a√Īos le propuso al delegado del Pabell√≥n 9 que "quer√≠a vivir tranquilo". Se trataba de un vecino de Palermo, profesional, acusado de asesinar a un familiar. Un mes antes le hab√≠a tocado ser testigo de un ataque a facazos a un interno que robaba a sus pares. Desde ese d√≠a, viv√≠a en estado de shock, rodeado de presos j√≥venes pasados de droga y alcohol. La medicaci√≥n lo hac√≠a dormir, comer y volver dormir. A los tres meses de su ingreso lo trasladaron al 9, un sector m√°s tranquilo, pero se segu√≠a sintiendo inseguro. Y crey√≥ que lo mejor ser√≠a plantear un r√©gimen de conducta. Devoto viv√≠a una de sus peores √©pocas, con superpoblaci√≥n y violencia. El delegado lo mir√≥ con buenos ojos. Y lo junt√≥ con un estafador y a un falsificador de documentos, tambi√©n mayores de 60 a√Īos.

"Esta es nuestra empresita…vamos a dejarla linda", le propusieron los tres al resto del sector, a la semana de haberse conocido. Los delegados, que estaban por contrabando de cigarrillos paraguayos y robos a estaciones de servicio, junto a un m√©dico y un agr√≥nomo detenidos por homicidios, se unieron para escribir el primer borrador del proyecto. Cuarenta presos acompa√Īaron la iniciativa. El resto crey√≥ que no ten√≠a sentido. Que nadie iba a escuchar los reclamos.

Pero las cosas se dieron. Y el 12 de diciembre de ese mismo a√Īo, V√≠ctor Heredia visit√≥ el pabell√≥n. Cant√≥ “El viejo Mat√≠as”, la canci√≥n con la que muchos de los 64 presos del pabell√≥n (ubicado en el m√≥dulo 3) se sent√≠an identificados. Ese fue un antes y un despu√©s en la historia del lugar. Dej√≥ de llamarse "Noveno". Desde esa visita, se lo denomina "Viejo Mat√≠as".

El proyecto ten√≠a, y tiene, un presidente, tres vocales y un reglamento. La primera medida fue prohibir tirar la basura y las cenizas de los cigarrillos debajo de las camas, y que todos los presos deb√≠an ba√Īarse. Es que algunos ven√≠an de situaci√≥n de calle y no ten√≠an la costumbre. Con el tiempo armaron una biblioteca, una sala de juegos de mesa (los preferidos son el domin√≥ y las cartas), otra de computaci√≥n. Pidieron materiales y mejoraron los sectores de duchas, cocina y ba√Īos.

Las camas se enumeraron, de la 1 a la 80. Desde aquel momento, y hasta el presente, la limpieza se divide por d√≠a: empiezan los internos de la cama 1 a la 4. El d√≠a siguiente les toca a los de la 5 a la 8. Y as√≠ todos los d√≠as. La cocina y el ba√Īo se limpia cada 24 horas, y se repasa dos veces al d√≠a. El s√°bado a la ma√Īana se baldea el pabell√≥n. El que se ducha debe dejar todo seco. La comida se reparte en partes iguales y los que tienen visitas comparten la mercader√≠a con los que no reciben a nadie. Nadie pasa hambre. Si hay una discusi√≥n, la orden es contarle todo al delegado. La comisi√≥n decide c√≥mo resolver el conflicto o la sanci√≥n.

"En 13 a√Īos no vi una pelea. Solo un par de cachetazos", cuenta un se√Īor de 70 a√Īos que hoy cumple el resto de su condena en su casa, con la tobillera conectada al SPF. "Solo se expulsaron tres viejos, por tocar cosas que no eran suyas. Armamos un grupo de pertenencia. De esos que se arman en un geri√°trico o centro de jubilados de una plaza". A los √ļnicos que no se les habla es a los presos que est√°n por violaciones. A los genocidas, ni eso. Directamente no se los recibe.

"Hemos presentamos distintos pedidos de arrestos domiciliarios para detenidos del 'Viejo Mat√≠as', pero los jueces no siempre los otorgan. Creemos que con la superpoblaci√≥n actual no tiene sentido tener presos a ciertos mayores de 65 a√Īos que padecen enfermedades", agrega Ariel Cejas Meliare, de la Procuraci√≥n Penitenciaria de la Naci√≥n, organismo que visita el pabell√≥n constantemente.

Otra caracter√≠stica que lo hace at√≠pico son los dibujos de las paredes. Del Pato Donald, Mickey Mouse, Patoruzito y tantos m√°s. Todo para recibir a los nietos, que entran los s√°bados y domingos. Aunque en la semana tambi√©n est√°n, en las fotos de arriba de cada una de las camas. “Muchos dicen ‘lo que no hice por mis hijos, lo hago ahora por mis nietos’. Los viernes a la noche todo el mundo cocina tortas, pastafrola y todo lo que le gusta a los nietos”, explica Saucedo.

Otra norma del reglamento que no existe en otro pabell√≥n del pa√≠s es que las luces se apagan a la medianoche. El que quiere seguir mirando la televisi√≥n debe usar auriculares. A la ma√Īana, hasta las 10, no se puede hacer ruido. Se respeta el sue√Īo, como la siesta, entre las 13 y 16. La requisa entra cada seis meses. Al resto de los sectores lo hace todos los meses, o semanalmente.

El proyecto fue escrito por los presos y la direcci√≥n de Sociales de la Universidad de Buenos Aires lo present√≥ ante la Direcci√≥n Nacional del Servicio Penitenciario, que lo aprob√≥. A los a√Īos naci√≥ otro "Viejo Mat√≠as", en la c√°rcel de Marcos Paz. Desde la inauguraci√≥n del de Devoto, distintos funcionarios extranjeros visitan el pabell√≥n con el fin de implementar el mismo proyecto en sus pa√≠ses.

No todo es color de rosa en el pabellón de los viejos. "La medicación es un problema. En los 13 meses que llevo murieron seis viejitos. La atención es mala y solo logramos beneficios por los hábeas corpus que presentamos, como que nos permitan salir a caminar al patio todos los días, por nuestras enfermedades", concluye Saucedo por teléfono, antes de invitar a conocer el pabellón cualquier fin de semana.

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