Villa Devoto: Cuando volví del exilio estaba devaluado.

Su carrera comenzó cuando nacía la televisión. Participó de Mesa de noticias y ¡Grande, Pá! Hoy se luce en el teatro junto a Susana Giménez, en la obra Piel de Judas dirigida por Arturo Puig.


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Villa Devoto: Cuando volví del exilio estaba devaluado.
4/8/15

Me senté a esperarlo en un bar junto al teatro Lola Membrives, donde acompaña a Susana Giménez en Piel de Judas. La espera sirvió para recordar su inmensa carrera. Entre tantos recuerdos, me vino a la mente el gesto que hacía con sus anteojos cuando interpretaba a Rosales en Mesa de noticias. Cuando llegó, lo hizo sin sus anteojos, innecesarios gracias a una operación, pero con esa dicción que lo caracteriza y tanto admiro.

¡Qué felicidad verte tan pleno y activo! Mientras esperábamos, recordábamos tu trayectoria… ¡Sos parte de la historia de todo! Es que yo realmente empecé cuando comenzó la televisión. Cuando todo era en vivo, en blanco y negro y había un solo canal. Todavía estaban los estudios en el Palais de Glace y en lo que había sido Radio Belgrano, detrás del hotel Alvear.

En aquel momento se trabajaba de otra manera.

Era como en el teatro, de hecho se ensayaba en teatros porque no había lugares para ensayar televisión. Toda la inteligencia de aquel momento salió del teatro; los Ibáñez Menta, los Campoy, todo sale de allí y de algunos autores de revistas de humor como Rico Tipo, en la que escribían tipos como Abel Santa Cruz, y Horacio Meyralles, que era mi tío. Yo empecé a hacer televisión porque quería ser actor, actuaba en todos los actos del colegio y un día le pedí a mi tío que me llevara. Me hizo hacer un papelito en Todo el año es Navidad, con Raúl Rossi. Cuando terminé, me dijo que no tenía condiciones para la actuación. Pero vos eras muy chiquito.

Tenía once años. Pero, al poco tiempo, hubo otro papel y me llamaron porque no tenían a quien poner. En esa oportunidad, mi tío me dijo que era un actor nato. Desde ese momento, nunca más dejé de trabajar.

Empezaste muy chico y después, ¿todo el mundo te empezó a conocer?

Fluyó, porque no había tantos chicos, éramos pocos. Lo más famoso que interpreté como hijo fue al de Luisa Vehil en Lucy Crown; fue muy lindo porque el público me aplaudía a telón abierto.

Me gusta escucharte porque tenés una dicción y una voz muy agradables, ¿Eso lo trabajaste?

Lo trabajé observándome a mí mismo y a los actores que admiraba en el teatro y preguntándome como hacían, cuándo respiraban, por qué bajaban la voz… No lo estudié en ningún lado, lo empecé a comprobar a través de pruebas. El teatro tiene la posibilidad de que podés hacer una función de una manera hoy y de otra manera mañana.

Siempre estás en la piel de personajes que tienen vínculos buenos con los demás. ¿Vos sos así?

Yo creo que hay algún componente en mí que se proyecta. Siempre se elige a un actor por algo, los actores no se eligen porque sí.

Hablemos de Mesa de noticias, por favor, porque es un mojón inolvidable en tu vida…

Fue una experiencia hermosa. Yo había estado prohibido mucho tiempo y me había ido a España. Cuando volví, porque no aguanté mucho y extrañaba, me morí de hambre un par de años. En el 83, cuando levantaron las listas negras, Carlos Calvo me dio la oportunidad de hacer una novela porque nadie me llamaba. Un tiempito después, vino Mesa de noticias. Venía devaluado como actor y entré al programa ganando poquita plata. Al mes y medio, me pusieron el mismo sueldo que mis compañeros. Me lo gané haciendo el gesto ese con los anteojitos que hacía. Ahora no uso más anteojos, me operaron.

Arturo Puig entra en el bar y saluda. Dirige a Alberto y a Susana en Piel de Judas. Yo me sentía en ¡Grande, Pá!, con dos de sus actores. En aquella ficción eran cuñados. Pero su amistad se remonta a los años de adolescencia. Arturo se deshace en elogios para su compañero. “Paco es un gran actor y además es un compañero, amigo y una persona excepcional. Como yo digo: es el único peronista que respeto, porque desde los quince años que es peronista y ha sido coherente”, dice el ex papá de las “chancles” Nos reímos con ganas los tres.

“Siempre estuvimos conectados con Arturo. Jugábamos donde la familia Puig tenía la utilería, que era un lugar maravilloso donde habían muebles de época. Él siempre estuvo vinculado al teatro. De adolescentes empezamos a trabajar juntos. Él era el galán, yo agarraba lo que él rechazaba cuando salíamos”.

Y ahora se reencontraron haciendo Piel de Judas con Susana.

Un sueño, porque a pesar de que participé de grandes fenómenos teatrales con Carlos Calvo y Ricardo Darín, incluso Chiquititas, Susana escapa a cualquier esquema. Estamos rodeados de un público que tiene una reacción popular, como si fuera deportivo, y después hace el silencio propio del teatro.

Me pregunto, ¿cuáles son tus lugares en Buenos Aires?

Me gustan mucho Villa Devoto y Villa del Parque porque son zonas que todavía tienen una evocación barrial y mantienen cierto clima, los sonidos y aromas de barrio. Hay glicinas en las casas, están las estaciones del año bien marcadas en las calles como Tinogasta y Cuenca; también hay una estación del ferrocarril en plena ciudad. Además me gustan Villa Ortúzar y y Villa Pueyrredon. Viví allí casi treinta años y me encanta toda esa zona.

¿Nunca se te ocurrió escribir un libro con todo lo que viviste? Escribí notitas en algún diario local contando mis experiencias con Carlos Monzón, con Margarita Xirgu, con Sandro… y es un poco el germen de un libro que pienso escribir en cualquier momento.

¡Tenés que escribirlo! Me encanta, además, que mencionaste a personajes tan dispares.

Es a propósito, de alguna forma eso tiene una significación. En este medio de los medios, en el espectáculo público estamos todos juntos, aunque sean géneros distintos y particulares cada uno.

Sos actor, peronista y de Huracán. ¿Algo más para cerrar la nota? Y muy abuelo.

Fuente Especial para Diario Z






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