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Villa-Devoto

C√≥mo fue el “esc√°ndalo de los cadetes” en la d√©cada del 40.

Con la detenci√≥n de un joven de la √©lite porte√Īa que retrataba a hombres que invitaba a su estudio en Recoleta, se desat√≥ un esc√°ndalo sexual y pol√≠tico que conmocion√≥ a la Argentina en la d√©cada del ‘40 cuando se revel√≥ que, entre otros, hab√≠an sido fotografiados estudiantes del Colegio Militar.

El dramaturgo Gonzalo Demar√≠a, autor del libro “Cacer√≠a” revela detalles de lo que denomina “la gran persecuci√≥n homosexual” que tuvo lugar en el pa√≠s

El llamado "esc√°ndalo de los cadetes" se desat√≥ en la Argentina en 1942, cuando sali√≥ a la luz el caso de un fot√≥grafo amateur que retrataba con su c√°mara a j√≥venes desnudos a los que recib√≠a en su departamento del barrio porte√Īo de Recoleta


“Cuando estall√≥ el esc√°ndalo, en la primavera porte√Īa de 1942, la prensa se dividi√≥ entre los que no se animaron a publicar m√°s que un breve p√°rrafo lleno de eufemismos y notas sensacionalistas ilustradas con fotos ficticias. El tabloide Ahora, controlado por militares nacionalistas que meses despu√©s derrocar√≠an al gobierno del presidente (Ram√≥n S.) Castillo, aprovech√≥ el caso para atacar no solo a los conservadores sino a la democracia en s√≠. Democracia significaba decadencia, corrupci√≥n, contubernio, amancebamiento, prostituci√≥n, sodom√≠a y festichola”, apunta el dramaturgo Gonzalo Demar√≠a.

El caso al que alude fue uno de los m√°s resonantes a comienzos de la d√©cada del ‘40, en plena Segunda Guerra Mundial, en un pa√≠s donde se empezaba a gestar el golpe militar de 1943: las publicaciones de la √©poca hablaban de “invertidos”, “misas bestiales” y “org√≠as” cuando fue detenido el fot√≥grafo amateur Jorge Horacio Ballv√© Pi√Īero luego de que se encontraran en su elegante departamento del barrio porte√Īo de Recoleta una gran cantidad de im√°genes que √©l, un joven de 22 a√Īos miembro de la √©lite, tomaba de varones desnudos en ese lugar.

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Hab√≠a de deportistas (algunos boxeadores y futbolistas conocidos entonces) y tambi√©n canillitas, colectiveros, trabajadores portuarios, miembros de las fuerzas de seguridad, tal como lo pudo reconstruir el autor teatral, que acaba de editar el libro Cacer√≠a. Una historia real (Editorial Planeta) donde narra este episodio. Pero lo que llev√≥ a que se iniciara una investigaci√≥n judicial y a detonar el caso fueron las im√°genes de j√≥venes veintea√Īeros –considerados menores de edad por la ley de la √©poca– cadetes del Colegio Militar registradas por Ballv√©, algo que las autoridades de la √©poca no pod√≠an tolerar.

Claro que durante las pesquisas Ballv√© no fue el √ļnico perseguido: la investigaci√≥n llev√≥ a detener a varios de sus amigos, un grupo de hombres de familias acomodadas que ten√≠an relaciones √≠ntimas con otros hombres, y circulaban por una Buenos Aires hoy perdida en busca de sus conquistas, con caf√©s, teatros de revistas, departamentos privados y cabarets como tel√≥n de fondo.

Tambi√©n apareci√≥ en el caso una mujer muy particular, Blanca Nieve Abratte, m√°s conocida bajo el alias de Sonia, a quien se√Īalaron como la persona que hac√≠a de “se√Īuelo” para atraer a j√≥venes a las reuniones √≠ntimas con este grupo de varones.

Ramón Castillo era el presidente de la Argentina cuando estalló el caso

Demaría se internó durante semanas en los archivos judiciales para dar con la causa, un expediente que se creía perdido. La encontró.

En di√°logo con Infobae, recuerda: “Fue muy dif√≠cil de localizar, hab√≠a muchas pistas falsas, parece un thriller, pero es verdad. Al propio juez que nos daba la mano lo derivaron a un archivo donde no era verdad que estaba, en la calle Hip√≥lito Yrigoyen. Al final, se descubri√≥ que el expediente estaba debajo de la oficina de √©l”.

— Pese a que el caso involucra a varias personas, la historia tiene un protagonista claro, que es Jorge Ballv√© Pi√Īero. Dada tu gran experiencia en el mundo teatral, ¿qu√© te atrajo de √©l como personaje para contar esta historia?

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— Es curioso porque yo no empec√© la investigaci√≥n, y ni siquiera el libro, pens√°ndolo a √©l como protagonista. Pero despu√©s di con la historia cl√≠nica de √©l y vi que era el chivo expiatorio en la causa, si bien van presos muchos, inclusive esta chica, Sonia. √Čl era como una especie de cordero de Dios, de sacrificio. Y ah√≠ dije: “Bueno, el h√©roe es √©ste”. Lo tr√°gico es que √©l es un tipo con sus dobleces, quiero decir, con un discurso que se entrev√© clasista por momentos, pero a la vez es un tipo sensible.

— Un personaje de la elite porte√Īa...

— Es alguien criado en Par√≠s que hace un acercamiento personal a las clases medias y bajas, que tiene una fascinaci√≥n por esto: por mezclarse con el otro, fotografiarlo y obsesivamente escribir ep√≠grafes sobre d√≥nde hab√≠a conocido o “levantado” –verbo que √©l mismo usa– a estos chicos. Un personaje fascinante porque adem√°s est√° inserto en esa transici√≥n que hubo –y creo que es parte del drama–, entre el fin de los conservadores, es decir, el fin de la D√©cada Infame, y el nacimiento del peronismo. Es un momento bisagra del pa√≠s. Y yo creo que √©l pag√≥ por eso, porque en cabeza de √©l se pusieron todos los vicios, las taras de esa clase social que termina corrida del poder.

El dramaturgo Gonzalo Demaría se internó en los archivos judiciales y logró dar con el expediente de la causa, que se consideraba perdido (Gentileza Editorial Planeta)

El libro recorre gran parte de la juventud de Ballv√©, las internaciones que padeci√≥ cuando su familia pretend√≠a “curarlo” por “llevar adelante pr√°cticas homosexuales”, su historia cl√≠nica que queda plasmada en la investigaci√≥n judicial, los crueles tratamientos a los que fue sometido para “revertir”, seg√ļn palabras de la √©poca, su “desviaci√≥n”, que incluy√≥ una llamada “terapia testicular”, con inyecciones y todo tipo de pruebas sobre su cuerpo. Tambi√©n hay varias cartas que √©l intercambia con j√≥venes cadetes, con quienes lleg√≥ a tener relaciones √≠ntimas.

Sobre cómo fue que este joven de una clase privilegiada se puso a experimentar con su primera cámara hasta convertirse en una especie de precursor de la fotografía erótica masculina, Demaría desarrolla algunas hipótesis:

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“Creo que deben haber coincidido en √©l dos deseos: uno el cl√°sico, vinculado con la arquitectura y el arte. Y otro es el deseo de los cuerpos. Cuando ves las fotos no te parecen ‘art√≠sticas’ a primera vista, son fotos muy crudas. Yo imagino que √©l les dijo: ‘parate ah√≠’, sac√≥ la foto y dispar√≥. Muchos se ven r√≠gidos y siempre hay una cortinita que tapa la ventana del departamento. Pero eso tiene un nombre en fotograf√≠a, se llama ‘fotograf√≠a directa’. Hay algunos personajes de estos que est√°n, por ejemplo, salidos de la ducha, con el pelo mojado, otros se r√≠en, porque hay una complicidad con el fot√≥grafo. Otros que, al contrario, miran como desconfiados. √Čl no ten√≠a la disciplina para hacer una carrera de esto pero cuando la abuela le regala la c√°mara de fotos y descubre que pod√≠a conjugar sus intereses art√≠sticos con los levantes, ah√≠ naci√≥ esta man√≠a. En un momento se usa la palabra ‘man√≠a’ para referirse a su actividad fotogr√°fica”.

—¿Por qu√© el caso estalla con los cadetes, cuando Ballv√© Pi√Īero hab√≠a retratado a hombres de distintas procedencias?

—El esc√°ndalo se conoce como “de los cadetes” porque es la porci√≥n de las v√≠ctimas que se recort√≥ para, en realidad, perseguir y condenar. Lo escandaloso fue que se metieran con ellos, que iban a ser parte del Ej√©rcito, no con el pobre diariero levantado en Corrientes y Esmeralda, √©l no ten√≠a inter√©s para la Justicia, o reci√©n lo tuvo cuando pudieron usarlo para implicar a Ballv√© y los otros. Es curioso que de las fotos que hay en el expediente numeradas (N. de la R.: la Justicia todav√≠a las conserva, pero no pueden ser publicadas porque no est√°n identificadas todas las personas retratadas) no queda una sola que pertenezca a los cadetes, tuvieron la precauci√≥n de destruirlas. La de un boxeador no le interesa a nadie, la del diariero no le interesa a nadie, y son las que se preservan. S√≠ hay chicos de uniforme, porque son los conscriptos o marineros rasos. Esto muestra tambi√©n la desigualdad en la consideraci√≥n de lo que se pensaba que era una v√≠ctima: el tema importaba si eras del Ej√©rcito, los otros no son ‘v√≠ctimas’.

—¿Los cadetes involucrados tambi√©n fueron investigados?

—Algunos cadetes fueron expulsados pero ninguno fue preso siendo, en realidad, chicos de la misma edad de Ballv√©. En parte tambi√©n porque lo que se conden√≥ fue la actitud del que levantaba. Ballv√© va preso a los 22 a√Īos, justo lo agarran cuando cumple la mayor√≠a de edad para la √©poca. Estuvieron vigil√°ndolo, llega a esa edad y lo atrapan. Es tambi√©n donde se ve la cama hecha, digamos, porque √©l era un chico, √©l era un menor de edad acost√°ndose con menores de edad.

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—En el relevamiento que hac√©s de la causa, con tantos testigos que participan, aparecen t√©rminos como “loca”, “chongo”. ¿Qu√© te ocurri√≥ al encontrarlos?

—S√≠, es curioso, “loca”, siempre era para referir a un homosexual pasivo. Lo que me fascina es que en el 42 se hablara en esos t√©rminos. Porque no hay registro, o yo no lo ten√≠a, y despu√©s busc√°ndolo para el libro tampoco lo encontr√©. No hay registro del habla popular de los a√Īos 40. Est√°n las letras de tango, pero ciertamente el tango no se mete con esas palabras, o con ese mundo particular. Esto se empieza a ver m√°s reci√©n en los a√Īos 60. Esta causa permite datar la entrada en el lenguaje popular de estas palabras veinte a√Īos antes por lo menos de lo que se cre√≠a. Veinte a√Īos antes de Manuel Puig, por ejemplo, que √©l habla en femenino con sus amigos de s√≠ mismo. Esto lo hac√≠a Ernesto Brilla con sus amigos, con estos chicos. Lo que sigui√≥ fue, justamente, la represi√≥n de todo eso.

En el circuito nocturno de la √©poca se destacaba la zona de la actual Avenida Paseo Col√≥n, en el centro porte√Īo (Gentileza Gonzalo Demar√≠a)

Al seguir los pasos de Ballvé y sus amigos, el autor reconstruye también la vida nocturna de la ciudad y su cara, por momentos, subterránea.

“Me interes√≥ poder reconstruir una geograf√≠a, una topograf√≠a urbana desaparecida para siempre, que fue muy, muy colorida y muy efervescente, muy llena de humor. Dir√≠a tambi√©n que de libertad; hay testigos que dicen: ‘M√°s vale que voy a ir maquillado a un teatro’ y cuentan que pon√≠an algo en la cara o usaban pulseras para ir a ver algo al Maipo”, se√Īala Demar√≠a.

“Tambi√©n est√° presente el mundo de los marineros. En los a√Īos 40 todav√≠a el tr√°fico a√©reo era limitado, entonces se impon√≠a el tr√°fico mar√≠timo. As√≠ que hab√≠a toda una noche vinculada a todos estos personajes, vinculada al cuerpo, con lugares como lo que hoy ser√≠a Paseo Col√≥n con esas arcadas por las que todos circulaban. Por ah√≠ hab√≠a varios boliches. Estaba el Ocean uno, que era una especie de cabaret. Hay entonces muchos cabarets, lugares de tango, de prostitutas, y de prostitutos, con marineros que iban tambi√©n ah√≠ de levante, bajaban del barco y se met√≠an ah√≠”.

La sentencia del llamado “Proceso Ballv√©” lleg√≥ en 1947. Con 166 carillas tipeadas a m√°quina, involucra al joven fot√≥grafo, que recibi√≥ una pena de 12 a√Īos de prisi√≥n, y a 11 procesados m√°s, inclu√≠da Sonia, quien fue condenada a 4 a√Īos. Tras nuevas instancias judiciales y una tortuosa vida en la c√°rcel, Ballv√© reci√©n recuper√≥ su libertad en 1954.

Los detalles del escándalo que shockeó al país se encuentran en el libro "Cacería" (Editorial Planeta)

“Como si estuviera marcado por una estrella nefasta, la fecha de salida de prisi√≥n de Jorge coincide con la segunda gran razzia homosexual operada en Buenos Aires (...). En torno a la Navidad, la polic√≠a se lanz√≥ a cazar homosexuales por Buenos Aires: plazas, cines, teatros, bares y hasta casas particulares– nada qued√≥ sin requisar. La c√°rcel de Villa Devoto se llen√≥ de detenidos. Una semana despu√©s el gobierno aprobaba la ley que reabr√≠a los prost√≠bulos en todo el pa√≠s. El mensaje era claro: hab√≠a una epidemia homosexual y se detendr√≠a si los varones pod√≠an volver a la normalidad desfog√°ndose con prostitutas en vez de con invertidos”, se√Īala en su texto Demar√≠a.

—¿Por qu√© defin√≠s a este caso como una “cacer√≠a”?

—La intenci√≥n fue condenar y perseguir lo que la democracia representaba para las autoridades: vicio, corruptela, homosexualidad, noche. As√≠ empiezan a cerrar los boliches Entonces se vuelve una persecuci√≥n. Cuando vas viendo conforme avanzan los legajos en un momento se vuelve todo una especie de apriete, de delaci√≥n. Empiezan a ver qui√©n se acuesta con qui√©n y hay toda una serie de testimonios que no involucran menores, es simplemente que les digan homosexuales. ¿D√≥nde empieza? Fulanito de Tal se acuesta con Menganito. Tal mantiene a un marinero. S√© que Fulano y Mengano, y est√°n hablando de adultos, viven juntos en el Pasaje G√ľemes. A algunos de ellos los llaman a declarar, incluso. De a poco se vuelve efectivamente una cacer√≠a. Y despu√©s se completa el cuadro cuando vos ves que se empiezan a cerrar los boliches, hasta restaurantes simplemente porque ah√≠ iba a comer este grupo con los cadetes. Tambi√©n se persigue a las chicas del Maipo, las bailarinas. Simplemente por haber salido con ellos. Las echan del teatro. Fue muy complicado.

—¿Qu√© pasa hoy con las fotos de Ballv√© que todav√≠a se conservan? Para muchos tienen un valor art√≠stico y se est√°n perdiendo en los Tribunales.

— Me gustar√≠a que alguien tome la posta porque para m√≠ constituyen una obra las fotos de √©l, y creo que hay que sacar esta obra del espacio judicial para pasarla al espacio art√≠stico. Pasaron 78 a√Īos, casi 80, todos esos fotografiados tienen que estar muertos, porque esos chicos de 20 tendr√≠an que tener 100 a√Īos hoy. En mi opini√≥n hay que buscar la manera de que alguien por encima, ya sea desde el Ministerio de Justicia o del de Cultura, pueda ver la forma de que esa obra no se pudra por la humedad en un s√≥tano o no la coman las ratas. El fot√≥grafo ya sufri√≥ la condena. Por lo menos ahora habr√≠a que sacar su obra de ese s√≥tano. Adem√°s las im√°genes no tienen nada de pornogr√°ficas: no hay nadie en erecci√≥n, no hay gente teniendo sexo. Esos son fantasmas que crearon con el tiempo.

— Se gener√≥ mucho morbo.

— S√≠. Y cuando vos las ves, que hasta yo tuve una suerte de decepci√≥n, porque: ¿d√≥nde est√°n las org√≠as de las que se habl√≥ tanto? Lo m√°s osado que hay son tipos desnudos tirados en un sill√≥n. Hay boxeadores de la √©poca, que adem√°s est√°n perfectamente vestidos. Digo, son un testimonio de los conscriptos de la √©poca, tambi√©n vestidos, de los marineros, del puerto, de un mundo que no existe m√°s, preservado por un fot√≥grafo argentino de los a√Īos 40. Eso no se puede perder.

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