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Villa-Devoto

Maradona sigue en La Paternal

En las paredes, en las calles y en el museo de la que fue su casa se siente la presencia del mejor jugador de todos los tiempos. Una recorrida maradoneana por el barrio donde a√ļn residen sus hermanas.



Si el GPS maradoneano funcionara con la memoria emotiva, la ubicaci√≥n imaginaria de Maradona debiera ser Villa Fiorito, N√°poles, el estadio Azteca o La Bombonera. Pero no. Diego todav√≠a vive en La Paternal, donde los vecinos mantienen el recuerdo de los 70, cuando Diego era uno m√°s en el barrio. Aqu√≠ est√° en los murales, las pegatinas, las an√©cdotas que relatan los que a√ļn atesoran las historias y en la casa-museo de Lascano 2257, una especie de t√ļnel del tiempo para viajar a los a√Īos felices de Maradona, cuando su zurda brillaba con la inocencia de no haberse contaminado por el ambiente.

Parece dif√≠cil de imaginar en el contexto actual. Diego ya era jugador de la Selecci√≥n, goleador del f√ļtbol argentino, protagonista de comerciales y tapa de revistas pero su casa era la de una familia de clase media urbana, en la que el √ļnico cuarto propio era el de √©l, mientras las hermanas ocupaban una pieza, los hermanos otra y los padres ten√≠an su habitaci√≥n. Su cuarto: una cama de una plaza sobre el suelo, un ventilador Yelmo, un Winco con algunos discos. Y la terraza, el patio o la vereda eran el lugar para compartir.



La Paternal, un barrio de casas bajas donde viven unas 20 mil personas, mantiene algunas costumbres de aquella √©poca. Oscar recorre las calles por las tardes con su bicicleta vendiendo churros a domicilio. En aquella √©poca eran helados. Y el adolescente Maradona, recuerda Oscar, sol√≠a comprar para sus hermanos y los chicos de la cuadra que andaban por ah√≠. El cartero tambi√©n es a√ļn el mismo. Por debajo de la puerta sigue tirando alguna carta que tiene por destinatario a Diego Maradona, el padre del crack, “de profesi√≥n obrero”, como puso al firmar la escritura de esta casa de Lascano.

Siempre hay una an√©cdota nueva, una historia que se recicla. Que Maradona a√ļn vive en Paternal no s√≥lo es una figura: tres de las hermanas mayores de Diego viven en estas manzanas desde que se instalaron en 1978. En el estadio Diego Armando Maradona, apenas a cinco cuadras de la que fuera la casa del mejor jugador de todos los tiempos, hay un palco para la familia, aunque desde la muerte de Don Diego en 2015 se frecuenta menos. Este a√Īo, Argentinos Juniors le sum√≥ un ingrediente maradoneano m√°s a la cancha donde debut√≥ el 20 en octubre de 1976, con 15 a√Īos: inauguraron la primera manga con la cara de una persona. Cada vez que el Bicho juega de local, los futbolistas salen por el pecho de un Maradona que tiene la boca llena de gol y los pu√Īos en posici√≥n de festejo. “Tanto el presidente como varios miembros de la Comisi√≥n -dice Pablo Soro, encargado de Marketing del club- somos muy maradoneanos. Cuando hab√≠a que hacer una manga, nos propusimos hacerla con algo de Diego. No sab√≠amos que iba a ser la primera en el mundo. Fue un trabajo de cuatro meses, en silencio para que no trascienda. Y hasta no inflarla no sab√≠amos c√≥mo iba a quedar”. Cuando se inaugur√≥, Diego mand√≥ un video emocionado por el homenaje. Y la noticia circul√≥ por los medios del mundo. No s√≥lo con la manga de Maradona fue pionero Argentinos: su cancha es la primera que tiene sponsor en la Argentina. Desde el a√Īo pasado se llama “Estadio Autocr√©dito Diego Armando Maradona”. El im√°n del Diez, reconocen, fue importante para atraer marcas.



En La Paternal hay dos estatuas de Maradona. Una en tama√Īo real en la casa de Lascano y otra en la terraza de √Ālvarez Jonte 2173, donde funciona la Junta de Estudios Hist√≥ricos de La Paternal y Villa Gral. Mitre. Entre los distintos proyectos que tiene la Junta con Diego como eje aparecen una recorrida tur√≠stica por La Paternal, como si fuera un “Caminito Maradoneano”, y la declaraci√≥n del barrio como capital mundial del f√ļtbol. Por ahora, la realidad es el museo de la casa donde vivi√≥ hasta 1980, justo antes del pase a Boca, cuando se mud√≥ a Villa Devoto.

Alberto P√©rez fue el secretario general del club cuando Diego hizo los primeros goles en Argentinos. Durante a√Īos tuvo el sue√Īo de recuperar esa casa para el barrio, para volver a acercar a Maradona a La Paternal, donde algunos todav√≠a no le perdonan haber gritado con furia un gol que le hizo al Bicho en 1997, jugando para Boca. En la casa de Lascano hubo inquilinos brasile√Īos, una f√°brica de carteras y un matrimonio que no funcion√≥. Esa fue la excusa que encontr√≥ P√©rez para que por fin le vendan la casa. “Cuando entramos esto era Bagdad. Nosotros -cuenta C√©sar, el hijo de Alberto- hace tiempo ven√≠amos juntando cosas de Diego. Fue un trabajo de toda la familia de recrear todos los detalles para recuperar el ambiente de la casa tal como la tuvieron los Maradona. Viendo las fotos buscamos la pava, la m√°quina de caf√©, el piano, porque cada objeto es una historia”. Las hermanas de Diego se emocionaron en la recorrida que muestra m√°s de 3000 objetos tem√°ticos, pero todav√≠a esperan la visita ilustre.



C√©sar tambi√©n relata que la casa funciona como templo, no s√≥lo por el santuario donde se emocionan los napolitanos. Desde que en 2017 colocaron en la fachada una placa que indica que esta fue la casa del Diez, algunos de los que pasan caminando se sorprenden y reaccionan: ponen sus manos contra las paredes y piden un deseo. A veces, tocan el timbre y piden pasar. O tiran una carta por debajo de la puerta. La √ļltima: “Diego: te amamos porque sos villero como nosotros. Los pibes de Ciudad Oculta”. Hay otros que llegan desde lejos especialmente para visitar esta casa, como un canadiense que entr√≥ y enfil√≥ directo a la escalera para llegar al cuarto de Maradona, como si supiera d√≥nde era. Dato: Canad√° jug√≥ un solo Mundial, el de 1986. Por eso el fanatismo del hombre.



La casa tambi√©n funciona como sede del relato oral permanente de an√©cdotas compartidas con el mejor de todos. Como todo lo que roza a Maradona, no existe la indiferencia: hay quienes celebran que el esp√≠ritu de √©l haya vuelto al barrio y hay quienes lo rechazan. Los socios que ya son vitalicios recuerdan que eso mismo ocurri√≥ hace 40 a√Īos, cuando llegaron los Maradona a esta casa: hubo quienes se alegraron y quienes temieron por los nuevos vecinos. A la primera noche, despu√©s de una fiesta inauguraci√≥n con las puertas abiertas al barrio, la convivencia pareci√≥ m√°s f√°cil. Aunque algunos vecinos a√ļn lo rezongan. Durante todo marzo los productores de la serie que Amazon prepara sobre la vida de Maradona usaron la casa de Lascano como locaci√≥n. Los camiones de exteriores le cambiaron el ritmo al barrio durante 40 d√≠as. Lo que genera Maradona sigue recorriendo estas calles.













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