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Villa Devoto : Se cumplen 38 a√Īos del asesinato de Paco Urondo, militante, periodista y poeta.

"Del otro lado de la reja est√° la realidad, de este lado de la reja tambi√©n est√° la realidad; la √ļnica irreal es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien si pertenece al mundo de los vivos, al mundo de los muertos..." Este martes se cumplen 38 a√Īos del asesinato en Mendoza Francisco "Paco" Urondo, responsable de la Regional Cuyo de Montoneros, militante popular, poeta, periodista y autor del c√©lebre libro "La Patria fusilada", en el que denunci√≥ la "Masacre de Trelew" perpetrada por oficiales de la Armada el 22 de agosto de 1972.
  


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Se cumplen 38 a√Īos del asesinato de Paco Urondo, militante, periodista y poeta.   
29/6/14

Francisco Urondo (Santa Fe, 10 de enero de 1930 - Mendoza, 17 de junio de 1976) escritor, periodista, poeta, militante político y guerrillero argentino.

Fue director general de Cultura de la Provincia de Santa Fe, director del Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y autor de los guiones de los filmes "Pajarito Gómez" y "Noche terrible". Asimismo, adaptó para televisión "Madame Bovary", "Los Maias" y "Rojo y Negro".

Colaborador de Primera Plana, Panorama, Crisis, La Opini√≥n y Noticias, fue autor de los poemarios "Historia Antigua", "Breves", "Lugares", "Del otro lado", "Larga distancia", los vol√ļmenes de cuentos "Todo eso" y "Al tacto", la pieza teatral "Veraneando", la novela "Los pasos previos" y el ensayo "La patria fusilada", volumen de entrevistas a los sobrevivientes de la masacre de Trelew publicado por la editorial Crisis en 1973. Incorporado a la organizaci√≥n Montoneros, fue asesinado el 17 de junio de 1976 al ser detenido por la polic√≠a de la provincia de Mendoza.

El 17 de junio de 1976, en Guaymall√©n, Mendoza, el auto en el que viajaban Urondo, su mujer Alicia Raboy, la hija de ambos, √Āngela Urondo, de ocho meses, y la compa√Īera de ambos, Ren√© "la Turca" Ahualli, fue interceptado a balazos por fuerzas de seguridad. El entonces responsable de la Regional Cuyo de Montoneros decidi√≥ mentirle a su mujer y decirle que hab√≠a tomado una pastilla de cianuro, con la intenci√≥n de que ella escapara junto a su hija, pero en verdad lo secuestraron y asesinaron a golpes. Alicia Raboy fue secuestrada y trasladada al Departamento 2 (D2) de Inteligencia de la polic√≠a mendocina que funcionaba en el Palacio Policial, a dos cuadras de la Casa de Gobierno -el centro clandestino m√°s importante de esa provincia-, y nunca m√°s se supo de ella. A su beba √Āngela, su familia materna la hall√≥ 20 d√≠as m√°s tarde en la Casa Cuna, luego de haber pasado tambi√©n por el D2. La adopt√≥ una prima de su madre, pero reci√©n a los 20 a√Īos conoci√≥ su verdadera historia. El 6 de octubre de 2011 el Tribunal Oral Federal 1 de Mendoza conden√≥ a prisi√≥n perpetua a cuatro ex polic√≠as y aplic√≥ la pena de doce a√Īos de prisi√≥n a un ex teniente acusados por cr√≠menes de lesa humanidad, entre ellos el de "Paco" Urondo y Alicia Raboy. En abril de 1973 escrib√≠a, en la C√°rcel de Villa Devoto, donde comparti√≥ celda con los sobrevivientes de Trelew, luego desaparecidos como √©l: "los sue√Īos, sue√Īos son; los recuerdos, aquel cuerpo, ese vaso de vino, el amor y las flaquezas del amor, por supuesto, forman parte de la realidad; un disparo en la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos gritos irreales de dolor real de los torturados en el √°ngelus eterno y siniestro, en una brigada de polic√≠a cualquiera, son parte de la memoria, no suponen necesariamente el presente, pero pertenecen a la realidad".

El traslado de Paco a Mendoza fue un error. Cuyo era una sangr√≠a permanente desde 1975, nunca se la pudo mantener en pie. El Paco dur√≥ pocas semanas… Fue temiendo lo que suceder√≠a. Hubo un encuentro con un veh√≠culo enemigo, una persecuci√≥n, un tiroteo de los dos coches a la par. Iban Paco, Luc√≠a con la nena y una compa√Īera. Ten√≠an una metra, pero estaba en el ba√ļl. No se pudieron despegar. Finalmente Paco fren√≥, busc√≥ algo en su ropa y dijo: «Disparen ustedes». Luego agreg√≥: «Me tom√© la pastilla y ya me siento mal». La compa√Īera recuerda que Luc√≠a le dijo: «Pero, pap√°, ¿por qu√© hiciste eso». La compa√Īera escap√≥ entre las balas, y d√≠as despu√©s lleg√≥ herida a Buenos Aires… A Paco le pegaron dos tiros en la cabeza, aunque probablemente ya estaba muerto Rodolfo Walsh

“…correg√≠a mucho sus poemas, pero supo que el √ļnico modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a s√≠ mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente. Paco fue entendido en eso y sus poemas quedar√°n para siempre en el espacio enigm√°tico del encuentro del lector con su palabra. Fue –es– uno de los poetas en lengua castellana que con m√°s valor y lucidez, y menos autocomplacencia, luch√≥ con y contra la imposibilidad de la escritura. Tambi√©n luch√≥ con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento. … No hubo abismos entre experiencia y poes√≠a para Urondo.”

Juan Gelman


Del otro lado de la reja est√° la realidad, de
este lado de la reja también está
la realidad; la √ļnica irreal
es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos, al
mundo de los muertos, al mundo de las
fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o de la producción.

Los sue√Īos, sue√Īos son; recuerdos, aquel
cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto, forman
parte de la realidad; un disparo en
la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos
gritos irreales de dolor real de los torturados en
el angelus eterno y siniestro en una brigada de policía
cualquiera
son parte de la memoria, no suponen necesariamente el presente, pero
pertenecen a la realidad. La √ļnica aparente
es la reja cuadriculando el cielo, el canto
perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz
fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso cubriendo la Patagonia
porque las
masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad como
la esperanza recatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia
del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo que marcha hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse, a rescatar
lo suyo, su
realidad.
Aunque parezca a veces una mentira, la √ļnica
mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.


Francisco Urondo. C√°rcel de Villa Devoto, abril de 1973



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