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El Planeta de los Simios.

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Cine.

Siempre de moda. Ahora que el jueves llega un nuevo cap√≠tulo de la saga, inaugurada por aquel t√≠tulo de 1968 con Charlton Heston, ¿cu√°l es el atractivo y por qu√© las pel√≠culas con monos son tan exitosas?.
Los monos -dijo el magnate de Hollywood Arthur P. Jacobs- garantizan buenas pel√≠culas. Siempre fue as√≠”. Tal certeza ten√≠a su fundamento: Jacobs produjo la primera El planeta de los simios en 1968, el mismo a√Īo de otro cl√°sico con chimpanc√©s: 2001: Odisea del espacio . Tan inmediato fue el √©xito de El planeta...

que Jacobs produjo cuatro secuelas antes de su muerte repentina en 1973. Una vez en libertad, los simios resultaron imparables. Generaron dos series de TV, un libro de comics, una tonelada de merchandising, una remake y una precuela, que se estrena el jueves.

Seg√ļn Stephen Gaydos, de Variety , “los monos siempre fueron parte integral del show business . Cuando los circos ingresaron en la pantalla grande, los monos tambi√©n”. Hay quienes dicen que los monos salvaron al cine. En 1933 irrumpi√≥ King Kong . Fue la primera superproducci√≥n -y la primera franquicia- y les abri√≥ la jaula a los simios para siempre.

Monos compinches, como el de los Tres Chiflados o Clyde con Clint Eastwood, resultaron grandes éxitos. Monos asesinos sirvieron para la metáfora fácil. Como lo demostró Howard Hawks en Vitaminas para el amor , se puede hacer incluso una comedia alocada con ellos.

En los Estados Unidos, adem√°s de (R)evoluci√≥n se estren√≥ el documental de James Marsh, Project Nim , cr√≥nica de un experimento hecho en Nueva York en los ‘70 en el que se intent√≥ criar a un chimpanc√© como a un ni√Īo, y su resultado. Junto con N√©nette (2010), el filme de Nicolas Philibert, sobre una orangutana en un zool√≥gico de Par√≠s, parecen confirmar el adagio de Jacobs para luego cuestionarlo.

Project Nim presenta secuencias viejas del chimpanc√© real, mezcladas con las de un actor disfrazado que fue contratado para reproducir escenas cruciales no grabadas. Fue un ex cuidador de Nim. “De ninguna manera iba a participar en algo que utilizase chimpanc√©s verdaderos”, dice. “Habr√≠a perjudicado el filme”.

(R)evoluci√≥n hace lo mismo, pero high tech : utiliza a un actor (Andy Serkis, quien encarn√≥ a Gollum en El Se√Īor de los Anillos y a King Kong), tecnolog√≠a de captura de la actuaci√≥n y CGI. “Es impresionantemente realista”, comenta John Lithgow, que interpreta el papel del padre del cient√≠fico (James Franco) que adopta al chimpanc√© hu√©rfano, bautizado C√©sar, el cual liderar√° la rebeli√≥n contra la humanidad.

Lithgow vio el filme la noche anterior a la entrevista y todav√≠a estaba asombrado por el nivel “zool√≥gico” de detalle. “Esto no es maquillaje barato y trajes de piel de mono. Por eso es tan impactante”, dice.

Las actitudes cambiantes han implicado que los monos de carne y hueso casi no tienen lugar hoy en las pel√≠culas. Y, dice Patti Ragan, del centro de rescate de simios en Florida, lo real tampoco casi nunca fue garant√≠a de precisi√≥n. “Se los somete a un entrenamiento riguroso. Ning√ļn filme que use grandes primates reales retrata nada verdadero”.

La compasi√≥n que se espera que sintamos por las criaturas en El planeta de los simios y Project Nim es exclusivamente por ellas, en sus propios t√©rminos. Dice Lithgow: “C√©sar te rompe el coraz√≥n. Sufri√≥ tanto, se sobrepone y luego se convierte en un h√©roe peligroso”.

El director Rupert Wyatt explica por qu√© utiliz√≥ CGI: “Imposible pensar en poner actores en trajes de monos. Habr√≠a sido un poco ir√≥nico relatar la historia de nuestro primo m√°s cercano y explotado y usar monos reales para contarlo”.

Esta es, entonces, la otra diferencia clave: estas pel√≠culas son filmes de monos sobre la angustia contempor√°nea, reflexiones de nuestro maltrato a nuestros primos cercanos. Durante mucho tiempo, el cine utiliz√≥ primates para explorar nuestra naturaleza brutal, pero √ļltimamente esa brutalidad ha sido transferida del mono al hombre, y ahora los simios son tratados de modo sentimental, como versiones inocentes de los humanos, y la brutalidad es presentada como algo de lo que s√≥lo los humanos son capaces, salvo que, como ocurre en el punto culminante de (R)evoluci√≥n , los monos sean presionados.

Alguna vez antropomorfizar animales se menospreció como una indulgencia infantil; hoy se lo considera algo lógico. También porque la ciencia sugiere que somos más parecidos a los monos de lo que Dar- win registró.

Project Nim , con su adorable chimpanc√© humanoide y horrorosos cient√≠ficos, lleva a este proceso a su conclusi√≥n l√≥gica. Los m√©dicos en (R)evoluci√≥n act√ļan con m√°s desaciertos que jactancia, y nos ponen del lado de los simios.

“Es el final del sue√Īo liberal de que pod√≠amos cambiar el mundo para mejor”, se√Īala Adam Curtis, que utiliz√≥ filmaciones de Dian Fossey (cuya vida ficcionaliz√≥ Gorilas en la niebla ) y su intento por demostrar la bondad humana a trav√©s de nuestra cercan√≠a con los gorilas en el documental The Monkey in the Machine and the Machine in the Monkey . “Cuando eso fracas√≥, se tom√≥ como prueba de las oscuras fuerzas gen√©ticas de los humanos, de que no se nos puede hacer buenos. Entonces ahora nos dejan con liberales que van a ver filmes que les dicen: vos sos malo, todos somos una porquer√≠a y no hay nada que puedas hacer al respecto”.

Nénette y Project Nim dicen eso.

(R)evolución , en cambio, no quiere que los espectadores salgan del cine odiándose a sí mismos. Igual, es notable ver hasta dónde promueve la misma agenda pro-primates.

El mensaje que transmiten es claro: debemos abandonar la idea de una conexión entre especies, no sólo por el bien de los monos, sino por el nuestro, porque cuando interferimos corremos el riesgo de desatar fuerzas peligrosas. Hay algo cómodo y atractivo en la idea de que la ciencia no lo sabe todo, y que nosotros simplemente debemos buscar guías en los chimpancés.

Curtis considera que esto es sintom√°tico de algo m√°s amplio. “Se ha aceptado con resignaci√≥n que el gran proyecto se acab√≥ y se achicaron los horizontes. La mayor√≠a de los esfuerzos para cambiar al mundo para mejor han tenido consecuencias terribles”. Los monos, por otro lado, lideran con el ejemplo.

Entonces, ¿qu√© deben hacer las pel√≠culas con los simios ahora? ¿Convertirlos en superh√©roes, y a los humanos en enemigos? Improbable. Una cosa es cierta: a medida de que el individualismo humano nos lleva a ser a√ļn m√°s intolerantes, y el aislamiento de las especies produce un efecto cada vez m√°s poderoso, el impulso para conectarnos con algo que no sea humano no va a ceder. Que reaparezca entonces el alien. En la reciente Super 8 , la carta de amor de J.J. Abrams a E.T.

(que fue una película de monos con ropaje de ciencia ficción), una conexión final entre un chico y una criatura salva a la Tierra. Si los monos ya no pueden ayudarnos a salir de nuestro reducto solitario, el cine seguirá buscando algo que sí lo logre.

« Traducci√≥n: Susana Manghi

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