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Villa-Devoto

Muri贸 Carlos 脕vila, el empresario que invent贸 la televisaci贸n del deporte en la Argentina.

Esta ma帽ana muri贸 Carlos 脕vila, el empresario que impuls贸 la televisaci贸n del deporte en la Argentina al nivel actual. Creador de la empresa Torneos y Competencias, este hombre nacido en Asunci贸n de Paraguay en 1942 (ten铆a 77 a帽os) logr贸 salir de la pobreza y convertirse en un referente en su 谩rea: c贸mo hacer del deporte un producto para degustar por TV.



Este s谩bado, afectado por una enfermedad coronaria, 脕vila falleci贸 en el Instituto del Di谩gn贸stico de la ciudad de Buenos Aires, donde estaba internado desde hac铆a una semana. El entierro ser谩 ma帽ana a las 10, en Memorial de Pilar.

Qu铆茅n era

Perfil de Carlos 脕vila publicado en la revista Brando en 2014.

En su escritorio de trabajo, en la 茅poca que era el due帽o de Torneos y Competencias

Carlos 脕vila naci贸 en Asunci贸n del Paraguay. Tan humilde era su origen que, de chico, lo ocultaba como pod铆a. Pap谩, Aurelio, era pol铆tico. Como incomodaba a los gobernantes, lo deportaron al interior del pa铆s. All铆 muri贸 sin conocer jam谩s a su 煤nico hijo. Mam谩, 脷rsula, era empleada dom茅stica en casas de familias ricas. Hasta los 13, 脕vila comparti贸 con ella habitaci贸n en el cuarto de servicio.

Llegaron a la Argentina en tren, a la estaci贸n Chacarita. 脡l ten铆a 4 a帽os y a煤n recuerda ese d铆a en el que todo cambiar铆a. Tambi茅n recuerda otro d铆a helado, mucho antes, cuando part铆a de la mano de su madre por una calle de tierra, detr谩s una casilla fantasma: el hogar de los 脕vila en Asunci贸n. All铆 entendi贸 que era pobre. Y que si no hac铆a algo por torcer su destino, en su futuro habr铆a m谩s tierra y m谩s casillas.

En Buenos Aires, mam谩 trabaj贸 en una casona de Villa Devoto para un veterinario adinerado, Lanusse, que adem谩s criaba caballos, y luego para Gentile, un abogado de alta alcurnia. Mientras los ni帽os Lanusse asist铆an a la Devoto School, 脕vila cursaba en la Antonio Devoto, dos polos opuestos del mundo. 脕vila conviv铆a con los Lanusse, pero, cuando llegaba el verano, ellos disparaban a la costa y 茅l deb铆a permanecer en el mismo cuartito de servicio, en la ardiente Buenos Aires. O cuando hab铆a fiestas de 15, los Lanusse se pon铆an sus mejores pilchas y Carlos los ve铆a partir con un lagrim贸n. No hab铆a fiestas para 茅l ni para su madre.

Para desprenderse del estigma de ser el hijo de la empleada dom茅stica del barrio, 脕vila se cambi贸 a un colegio en Flores. All铆 nadie lo conoc铆a. Y pod铆a levantar cabeza. Pod铆a ser otro. Para hacer borr贸n y cuenta nueva, apenas contaba a grandes rasgos que viv铆a en Devoto con su mam谩, que era viuda. Y listo el pollo. Hasta que un d铆a un amigo rastre贸 su tel茅fono y, cuando llam贸, descubri贸 que la casa pertenec铆a a la familia Gentile, ese abogado de renombre. Con cintura para inventar excusas, 脕vila cubri贸 el malentendido con una explicaci贸n que le permiti贸 seguir con su vida. Desde entonces, en Flores pudo hacer su propia historia. Tener su grupo de amigos. Y hasta lo invitaban a las fiestas de 15. All铆 entendi贸 que en este mundo no hay destino escrito de antemano.

A los 14 脕vila ( Cacho o el Negro para los compa帽eros­) entr贸 a trabajar como cadete en una agencia de publicidad. Estuvo hasta los 17 y lleg贸 a formar parte del departamento de cine y televisi贸n. Decidido y emprendedor, se hizo de un nombre y una reputaci贸n. Pas贸 de all铆 a dos colosos: Unilever y Nestl茅. Como le gustaba el golf, decidi贸 producir, con los conocimientos que tra铆a, su propio programa en el Canal 2. Consigui贸 un cr茅dito de US$50.000 y se tir贸 a la pileta, bolsa de palos incluida.

Y as铆 fue como regresamos a aquel d铆a en que 脕vila puso un pie en los Estados Unidos y conoci贸 las oficinas centrales de IMG, buscando material de archivo. IMG era un oc茅ano por el que nadaban 3.500 empleados sudando la camiseta en sedes de m谩s de treinta pa铆ses. En los ochenta ya era una corporaci贸n monstruosa: hoy en d铆a produce 6.500 horas de programas deportivos al a帽o, cubre doscientas clases de juegos y distribuye sus productos en m谩s de doscientos pa铆ses. En el archivo donde 脕vila rastreaba im谩genes de golf para su programa se apilaban, uf, 150.000 horas de programaci贸n. El golfista que buscara, la proeza que se le ocurriera del rubro bola y palito, lo atesoraban aquellos tapes. 脕vila telefone贸 a un amigo: "No sab茅s lo que es este lugar. Esto parece el siglo XXX", estaba impactado. "Es mucho m谩s que el futuro".

En Cleveland conoci贸 al padre de la criatura, el fundador de IMG: Mark McCormack, un abogado amante del golf que arranc贸 en los a帽os cincuenta organizando exhibiciones de estrellas a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Aquellos eventos lo envalentonaron. Diez a帽os m谩s tarde fund贸 la agencia IMG y firm贸 contrato con Arnold Palmer, su primer cliente, uno de los popes del golf de todos los tiempos. Luego lo sumar铆a a Jack Nicklaus, otra leyenda de los greens. Y, con el tiempo, ampliar铆a el campo de acci贸n a los mejores de cada deporte. En tenis, a Bj枚rn Borg, Pete Sampras y Chris Evert. En automovilismo, a Michael Schumacher. En b谩squet, a Charles Barkley. Y en b茅isbol a Derek Jeter, capit谩n de los New York Yankees, una estrella que embolsa un salario de US$17 millones al a帽o.

McCormack era la contracara de 脕vila. Hijo 煤nico de un reconocido editor de Chicago, estudi贸 en el prestigioso instituto William & Mary, donde curs贸 el presidente Thomas Jefferson ?el segundo establecimiento m谩s antiguo del pa铆s, detr谩s de Harvard, y el primero en tener un c贸digo de honor entre alumnos?, y se recibi贸 en Derecho en 1951 en la exclusiva Universidad de Yale. El encuentro con McCormack lo revolucion贸. Adem谩s, vio de primera mano los programas que emit铆a a trav茅s de ESPN con tecnolog铆a de punta.

Entusiasmado e inspirado, 脕vila regres贸 a la Argentina y produjo El deporte y el hombre, conducido por Pancho Ib谩帽ez. Un mix deportivo que recog铆a el esp铆ritu de aquellos programas de Primer Mundo siglo XXX. La emisi贸n fue un 茅xito. El rating nunca bajaba de los dos d铆gitos. Ni lerdo ni perezoso, 脕vila apost贸 al f煤tbol. Un rubro popular, es cierto, pero que, en t茅rminos de negocios, muchos pasaban por alto. En un partido no ibas a esperar m谩s publicidades que de yerba, ginebra y alfajores. En 1985 desembarc贸 con F煤tbol de Primera, y puso nombre, junto a un amigo gerente de la Ford, a su flamante productora: Torneos y Competencias. Con el tiempo, el f煤tbol trascendi贸 fronteras sociales, y aquel programa conducido por la dupla Marcelo Araujo-Enrique Macaya M谩rquez se convirti贸 en la vidriera m谩s importante de las marcas del pa铆s.

En 1991, tras un conflicto interno en la AFA, los gerentes de ATC le propusieron a 脕vila quedarse con los derechos de transmisi贸n del f煤tbol local. En abril firm贸 contrato por seis a帽os. 脕vila se comprometi贸 a adelantarle a la AFA un mill贸n y medio de d贸lares. El d铆a del contrato, para sellar el acuerdo, gir贸 200.000. A la semana siguiente, el resto. Los cinco clubes m谩s convocantes se quedaban con un mill贸n de d贸lares por derechos de transmisi贸n. El resto se repart铆a medio mill贸n.

Y la AFA se compromet铆a a que ninguna otra se帽al pudiera emitir los partidos hasta un d铆a despu茅s de la salida de F煤tbol de Primera. Tras el acuerdo, el rating del programa se dispar贸 por las nubes, las transmisiones se modernizaron y el segundo publicitario del programa se cotiz贸 cual collar de esmeraldas.

Con el 茅xito a sus espaldas, 脕vila estren贸 su propia se帽al de cable, TyC Sports, y sali贸 a disputarle el terreno a su admirado McCormack con la cadena ESPN. Mal no le fue: entre todos sus emprendimientos, facturaba US$150 millones al a帽o. Y lleg贸 a contar con un plantel fijo de 500 empleados. Como socios, tuvo a Liberty Media, a Telef贸nica, a Clar铆n, a Manzano, a Eurnekian, a Hadad, al magnate australiano Rupert Murdoch, y la lista sigue.

Con el correr de los torneos, 脕vila se hizo m谩s popular que los propios jugadores. Se tomaba fotos con Maradona y con Pel茅. Con Tinelli y con Charly. Con Menem y con el papa Juan Pablo II. Amas贸 una fortuna que le permiti贸 adornar su departamento en Palermo con originales de Soldi, Segu铆 y Xul Solar. Compr贸 pisos en Par铆s, Nueva York y Miami. Adquiri贸 dos canales de televisi贸n, un diario y una l铆nea a茅rea privada de aviones jets: Aero Vip. De 1974 a 2000 fue l铆der en la comercializaci贸n de la v铆a p煤blica. Import贸 la se帽al Fox Sports e instal贸, junto con Direct TV, la primera se帽al de golf 24 horas en Sudam茅rica, Golf Channel.

Con su hijo Juan Cruz, que sigui贸 su camino en el negocio de la televisi贸n

Aun cuando fuera uno de los empresarios m谩s poderosos del planeta, el hombre que transform贸 la televisaci贸n deportiva en un negocio millonario, Carlos, ya consagrado, hojeaba d铆a a d铆a los avisos clasificados del diario La Naci贸n. Y, si ped铆an gente de su rubro, mandaba el curr铆culum adaptado a la demanda. Tem铆a que, ante el m铆nimo descalabro, pod铆a volver a aquella casilla en el medio de la nada. "Si me llamaban ?dir铆a despu茅s? no iba. Pero no dejaba de probarme que pod铆a estar a la altura del reto. Tem铆a quedarme sin nada".

En el 2006 脕vila decidi贸 retirarse de la empresa. Tres a帽os m谩s tarde, el Estado argentino se qued贸 con los derechos de transmisi贸n del f煤tbol y su programa estandarte, F煤tbol de Primera, se interrumpi贸. Retirado de los estadios y con m谩s tiempo libre que nunca, hace deporte, le gusta comprarse ropa y sigue fiel a su pasi贸n favorita: el golf. Pasa dos d铆as a la semana en terapia, haciendo memoria de aquel tiempo en que viv铆a con mam谩 en el cuarto de servicio, cuando el 茅xito parec铆a heredarse de padres a hijos, y las fiestas de 15 y los asados los disfrutaban los otros. D铆as de calor y polvo en Asunci贸n, sin padre ni hermanos. 脕vila, de la mano de su madre, el sol cayendo a plomo. Y su sombra, proyectada a futuro, grande y prometedora.

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