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Villa-Devoto

Llevo a la c√°rcel al "Doctor Muerte", cuando ella trabajaba en Villa Devoto.

En septiembre de 2016, María T. entró al consultorio clandestino del doctor Teófilo Plasencia con un embarazo de seis semanas. Se arrepintió al llegar: Plasencia le practicó el aborto a la fuerza y la dejó al borde de la muerte. "Me dijeron que nadie se animaba a meterlo preso", dice desde Europa



Quirófano clandestino del doctor Plasencia

El domingo √ļltimo, la senadora Silvina Garc√≠a Larraburu, parte del bloque del Frente para la Victoria, anunci√≥ en una entrevista emitida por Radio Mitre que votar√° en contra del aborto legal, seguro y gratuito en la sesi√≥n decisiva de ma√Īana porque "el tema" le parece "un capricho de un nene bien poco acostumbrado a la frustraci√≥n en su pelea con la Iglesia" refiri√©ndose al presidente Macri y porque "la gente humilde no aborta."

La senadora quizás debería chequear su información un poco mejor. Los tribunales de Lomas de Zamora son un buen lugar para empezar.

A mediados de septiembre de 2016, Mar√≠a T. -un nombre de fantas√≠a para esta nota, su identidad real es preservada- ingres√≥ al consultorio clandestino del doctor Te√≥filo Plasencia sobre la calle 17 de Octubre, a pocas cuadras de la estaci√≥n de Claypole. Oriunda de Caseros, Mar√≠a ten√≠a 19 a√Īos de edad, una hija de uno y un trabajo de empleada dom√©stica por horas en una casa de familia en Villa Devoto que no le pagaba mucho. Viv√≠a junto a su madre y su hermano, cobraba una Asignaci√≥n Universal por Hijo, un Programa Hogar para acceder a una garrafa de gas.

Mar√≠a ten√≠a tambi√©n un embarazo de seis semanas. Su novio en aquel momento hab√≠a decidido no hacerse cargo del futuro beb√©. Mar√≠a, entonces, decidi√≥ abortar. Una mu√Īeca beb√© desnuda la esperaba en la entrada al llegar. "Bienvenidas", dec√≠a el cartel que colgaba de su panza.

La senadora Garc√≠a Larraburu, votar√° en contra del aborto legal: asegur√≥ que “la gente humilde no aborta.”

Un d√≠a despu√©s de entrar a la casa-quir√≥fano, Mar√≠a aparecer√≠a ensangrentada en la mesa de ingresos de la cl√≠nica Boedo de San Francisco Solano acompa√Īada por una mujer que dec√≠a ser su amiga y que luego desapareci√≥.

Lo cierto es que Mar√≠a se arrepinti√≥ de abortar apenas entr√≥, entre el instrumental quir√ļrgico sucio, el catre con un cubrecama grasiento estampado en piel de leopardo que servir√≠a de camilla para el procedimiento. Plasencia, nacido en Cajamarca, Per√ļ en 1945, diplomado como m√©dico en la Universidad de La Plata en 1974, el mayor abortero ilegal de la historia del Conurbano, detenido e imputado en diez causas distintas a lo largo de los √ļltimos treinta a√Īos, acusado de cuatro hechos seguidos de muerte, decidi√≥ que arrepentirse no serv√≠a de nada: el aborto se realizar√≠a de todas formas, sin el consentimiento de Mar√≠a.

El doctor Teófilo Plasencia.

Una mujer que acompa√Īaba a Plasencia, una de sus enfermeras, tom√≥ a Mar√≠a del brazo y la inyect√≥ con un fuerte anest√©sico. Media hora despu√©s, Mar√≠a despert√≥. Plasencia le dijo que algo hab√≠a "salido mal." Claramente no le dec√≠a mucho a su paciente-v√≠ctima: Plasencia le hab√≠a perforardo el √ļtero con una sonda, dej√°ndola en claro riesgo de muerte.

Tras ser abandonada por la c√≥mplice de Plasencia en la cl√≠nica Boedo, Mar√≠a accedi√≥ a otro sanatorio de salud en San Francisco Solano gracias a la obra social de su padre, Edgardo, chofer de camiones de construcci√≥n. All√≠, Mar√≠a enfrent√≥ una cirug√≠a para su √ļtero desgarrado: el procedimiento desastroso de Plasencia lleg√≥ a comprometer otros √≥rganos. "Hay un setenta por ciento de chances de que su hija evolucione mal", le dijo al padre de Mar√≠a el especialista que oper√≥ a la joven: "Haga la denuncia", lo inst√≥.

El padre de Mar√≠a se present√≥ el 18 de septiembre de 2016 en la comisar√≠a 6° de Claypole para denunciar lo que padeci√≥ su hija. Una hermana de Mar√≠a entreg√≥ su tel√©fono, con un mensaje de WhatsApp en donde la joven le indicaba que la pasara a buscar por una casa en la calle 17 de Octubre en Claypole, que all√≠ la iba "a atender un m√©dico" llamado Te√≥filo Plasencia. La casa del abortero fue allanada: la Bonaerense encontr√≥ su nuevo auto cero kil√≥metro, un Volkswagen Beetle de ese mismo a√Īo, con un valor actual de medio mill√≥n de pesos, registrado un mes antes del aborto forzado de Mar√≠a, que eventualmente declar√≥ y se√Īal√≥ la cara de Plasencia en un tira de fotos.

Su valent√≠a sirvi√≥ de algo en un sistema penal que le ofrece escasas respuestas a las v√≠ctimas: a comienzos del mes pasado, casi dos a√Īos despu√©s, Plasencia fue condenado a cinco a√Īos y seis meses de c√°rcel en un juicio abreviado por el Tribunal Oral Criminal N°2 de Lomas de Zamora, un proceso en donde intervino el fiscal Guillermo Morlacchi. El fiscal buscaba el m√°ximo de pena para un aborto sin consentimiento, ocho a√Īos en total. Plasencia se despach√≥ con un peque√Īo stand-up al cerrar el acuerdo: "Eh, por otras dos chicas que se murieron me dieron un par de a√Īos, por esta que vivi√≥ me quieren dar cinco."

Hoy, Plasencia se sienta en el pabell√≥n 2 del viejo penal de Olmos. Mar√≠a est√° lejos de Caseros y su hija: la falta de trabajo la llev√≥ a un punto en Europa, donde gana algunos euros como empleada dom√©stica para enviarle en giros a su familia y su hija. Entr√≥ a la Uni√≥n Europea como turista, sus papeles laborales a√ļn no est√°n en regla.

La condena fue una sorpresa desde el otro lado del mundo. María dice a Infobae:

"El tema no me importó más en un momento. Me dijeron que tenía muchas denuncias, que no iba a ir a la cárcel. que nadie se animaba a meterlo preso."

-¿C√≥mo llegaste a su consultorio?

-Por Internet. Entr√© en Google y busqu√© para abortar criaturas, d√≥nde hacerme un aborto clandestino y ah√≠ me salieron varios, entre ellos la cl√≠nica de √©l, de Plasencia, de ah√≠ saqu√© su n√ļmero de celular.

-¿Cu√°nto te cobr√≥?

–Seis mil pesos. A √©l no lo recuerdo mucho. Cuando llegu√© me recibi√≥ una chica a la que le pagu√© en una sala. Para empezar, me enga√Īaron: no me dijeron que el aborto me lo iba a hacer un hombre, me lo iba a hacer una mujer. Ah√≠ me hicieron pasar a otra sala. Ah√≠ reci√©n aparece Plasencia. Me hab√≠a hecho una ecograf√≠a para saber de cu√°ntos meses estaba y la llev√©. Me dijeron me iba a dormir por un rato. Y despu√©s de eso, tranquila, me iba a ir a mi casa.

-¿Por qu√© te negaste a que te haga un aborto?

-Yo no quería abortar. Lo hice porque el padre de mi hijo no se quería hacer responsable, ya tenía otra hija, no sabía qué hacer. Ahí le dije a Teófilo, que mucho no quería, que se quedara con la plata, que le iba a dar dinero. Y me dijeron que no, que ya estaba ahí, que sí o sí tenía que hacerlo, que ya vine, que no podía salir de ahí. Me quedé y me inyectaron. Una chica paraguaya fue la que me inyectó. Ahí me dormí, me durmieron aunque me arrepentí.

-¿Qu√© record√°s al despertar?

-Despert√© en media hora. Les pregunt√© si me pod√≠a ir a mi casa. Me dijeron que no, que se complic√≥. Que estaba todo hecho y no hab√≠a m√°s nada que hacer, que me iba a quedar a dormir. Me dieron de comer milanesas con papas fritas. Despu√©s de comer empec√© con un dolor muy fuerte en la vagina. Ah√≠ me duermen otra vez. Y la chica paraguaya empez√≥ a decir "la vamos a tirar, la vamos a tirar", les dije que no, que no iba a hablar, les ped√≠a que por favor me lleven a un hospital. El dolor era como de parir. El se√Īor este dijo que no, que no me iban a tirar, que me iba a llevar a una cl√≠nica y me ten√≠a que callar la boca. Ah√≠ iba a decir que me ca√≠ de una escalera, que estaba trabajando y que por eso se produjo el aborto.

-¿Qui√©n te lleva a la cl√≠nica?

-La chica, que dijo que era mi amiga. En la clínica conté que me había caído de la escalera, pero después se dieron cuenta de que me habían hecho un aborto: encontraron pastillas en mi vagina. Me dijeron que me iban a matar. A mi madrastra una persona que decía ser mi amiga le mandó mensajes preguntando por mí, a ver dónde andaba.

-¿C√≥mo te trat√≥ tu familia despu√©s de esto?

-Bien. Tuve mucho apoyo de mi papá. Me fui a ver con él, tenía miedo, no quería salir a la calle sola.

Edgardo, padre de Mar√≠a, tuvo que aprender a vivir con √©sto. Ya no est√° en Argentina; decidi√≥ radicarse en Paraguay junto a su mujer, jubilado m√°s de cuarenta a√Īos en la construcci√≥n, tras haber participado en la creaci√≥n de la Autopista 25 de Mayo, en las primeras obras de la General Paz. Su recuerdo m√°s v√≠vido del sufrimiento denigrante que vivi√≥ su hija est√° en un frasco.

"Vino el doctor y me mostró lo que le habían sacado a mi hija en la operación. Había un pedazo de sonda, había también un coágulo, un pedazo de la criatura. Casi la matan a mi hija. Me pidió por favor que no la deje morir. Plasencia la dejó tirada en un hospital, no tiene sentimientos para los demás, le importa la plata y nada más", recuerda Edgardo.

El padre de Mar√≠a no est√° a favor de la legalizaci√≥n del aborto. "Nunca me cay√≥ bien el tema, todos tenemos derechos a vivir, ve√≠a que algunos compa√Īeros hac√≠an estas cosas con las hijas o las mujeres cuando trabajaba y me enojaba. ¿Por qu√© tienen que hacerlo? Hay que pensar antes de cometer un error", cuenta: "Y nunca pens√© que nunca me iba a pasar a m√≠. Hasta que me pas√≥. Y no le solt√© la mano a mi hija."

María tampoco está a favor del aborto legal, al menos no en un principio.

-El martes 8 el Senado en la Argentina va a decidir si el aborto en la Argentina ser√° legal, seguro y gratuito o no.

-Para m√≠ no, est√° mal. Me arrepent√≠ de lo que hice. Las chicas que pasaron por lo que yo pas√© no quedamos bien. Lo que me hicieron pas√≥ un mi√©rocles y cada mi√©rcoles me acuerdo, yo recuerdo mucho a mi beb√©. Es mejor tener y si no quer√©s, dalo para adoptar. Si mi familia me hubiese apoyado un poquito… No se me hubiera pasado por la cabeza hacer eso.

-Quizás si el aborto fuese legal, personas como Plasencia quizás dejarían de existir.

-Eso sí. Me hubiesen dejado irme a mi casa. Cuando me arrepentí no me dejaron salir. Si hubiese sido legal, podría haber vuelto a mi casa tranquilamente. No hubiese pasado por todo esto. Ahora voy a buscar un psicólogo. Nunca pude superar lo que viví.

Fuente: Infobae

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