Faltan docentes en la Ciudad y toman estudiantes para enseñar en algunas escuelas.

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Los directores salen a buscar candidatos hasta por Facebook. Y arman un “listado de emergencia” con maestros de colegios privados para cubrir cargos en los públicos.
Están los estudiantes, está el pizarrón, están las tizas y todos los recreos. Pero lo que está faltando es la vocación por enseñar. Al menos en Capital, cada vez cuesta más seducir a los jóvenes para que sigan la carrera docente.



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Faltan docentes en la Ciudad y toman estudiantes para enseñar en algunas escuelas
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26/5/2017

Y eso se refleja a la hora de tomar nuevos maestros y profesores: en la última convocatoria hecha por el gobierno de la Ciudad para la secundaria -el sábado 13 de mayo- quedaron sin cubrir más de mil horas cátedras. También quedan cargos “remanentes” en la primaria, sobre todo en el Sur de la Ciudad. El dato preocupa a las autoridades, que están implementando diversas medidas para paliar la situación mientras diseñan una campaña para que más jóvenes elijan la carrera docente. Los expertos consultados por Clarín apuntan contra la actual estructura de los profesorados y señalan que se necesita una reforma de los planes de formación que hagan a la carrera más moderna, flexible y con más práctica dentro de las escuelas.

Javier Tarulla, subsecretario de Carrera Docente del Ministerio de Educación porteño, explica qué está haciendo el Gobierno para cubrir los cargos faltantes. “Son una serie de medidas -afirma-. En principio, el mismo director ahora puede proponer un docente a las juntas, que normalmente es aceptado. También, armamos un listado de emergencia para primaria e inicial, con docentes de otras jurisdicciones y escuelas privadas. Además, en materias como biología, química o inglés de secundaria incorporamos personas que saben del tema. Lo que hacemos es tomarles pruebas de idoneidad. Y finalmente está la posibilidad de sumar estudiantes avanzados, que tengan al menos el 70% de la carrera docente completa. Con todo esto logramos que no queden muchas aulas sin docente”, explica.

Respecto los estudiantes avanzados, Tarulla precisa que la resolución que lo permite ya existía desde hace unos años, pero que esa medida estaba haciendo que muchos jóvenes no terminen la carrera. Por eso, este año hicieron la modificaron y ahora no pueden seguir en el cargo quienes no terminan los estudios después de tres cuatrimestres.

Para que vayan más docentes a los actos públicos donde se asignan los cargos, desde este mes el Ministerio de Educación porteño publica todos los jueves los cargos vacantes y refuerza la convocatoria mediante el envío de e-mails a los inscriptos, informó a Clarín la ministra de Educación de la Ciudad Soledad Acuña..

Además, implementó el programa “Estímulo a la Formación Docente” para estudiantes avanzados de los profesorados. Consiste en prácticas rentadas como auxiliares docentes durante cuatro meses. Les pagan $7.000 por mes y los alumnos obtienen como parte de su formación la práctica concreta en un grado.

Fabián Alvarez es director de una escuela en Villa Devoto. Como tantos otros optó por salir a buscar docentes, incluso a través de Facebook. “No nos queda más que ‘pescar’ docentes para proponerlos. Las condiciones laborales son las que desalienta a los nuevos maestros”, afirma.

La falta de docentes es un fenómeno netamente porteño. No sucede lo mismo en el resto del país, donde cada vez son más los jóvenes que se deciden por la docencia. En los últimos ocho años, creció más de 60% la cantidad de jóvenes que estudian en los institutos de formación docente. Pasó de 361.537 en el año 2007 a 607.553 en 2015, el último dato relevado el Instituto de Formación Docente del Ministerio de Educación. En Capital, en cambio, la cantidad de alumnos está estancada en alrededor de 40.000 alumnos que eligen la carrera. Y no sube mucho más de eso.

El “desprestigio” que sufrió la docencia en los últimos años, así como la competencia de ofertas educativas y laborales más atractivas y flexibles para los jóvenes porteños -como las carreras que ofrece la UBA- son algunos de los motivos por los cuales la vocación docente está en crisis en la Ciudad. “La docencia no parece ser una profesión deseable para muchos jóvenes: está poco apreciada socialmente y el salario no parece atractivo. En la Ciudad parece haber otras oportunidades laborales que despiertan más interés”, explica Guillermina Tiramonti, investigadora de FLACSO y profesora de la UNLP.

“La propuesta de formación también incide. Hay que pensar qué se debe enseñar hoy, cómo cambiar el formato para que los jóvenes quieran participar. Si piensan que van a ser docentes para controlar a los pibes, para decirles que no usen el celular, seguramente no los motive. Hay que avanzar en propuestas más innovadoras”, agrega Rebeca Anijovich, especialista en formación docente de la Universidad de San Andrés.

Eduardo López, titular del gremio UTE, interpreta que la falta de docentes está generando “un paro silencioso que deja a miles de estudiantes sin clases”. “Si la carga horaria de una escuela se calcula en 100 horas cátedra diarias, el remanente es el equivalente a cerrar diez escuelas”, afirma.

La Ciudad lanzará una campaña para que más jóvenes elijan la docencia, dijeron fuentes oficiales a Clarín. La ministra Soledad Acuña contó que el mensaje será que si bien muchos de los oficios del futuro hoy no existen, el que seguro va a existir siempre es la docencia.

Buscan motivar a los estudiantes secundarios

El Ministerio de Educación porteño lanzó dos programas que buscan motivar a los estudiantes secundarios para que sigan la carrera docente. El primero es “Elegí enseñar”, destinado a alumnos de cuarto, quinto y sexto año de todas las escuelas secundarias. Consiste en experiencias a contra turno con contenidos teóricos (virtuales) y prácticos (presenciales).

El otro programa es “Fortaleciendo la Orientación en Educación” (FOE), que tiene como objetivo articular los bachilleratos orientados en Educación del nivel secundario que hay en la Ciudad con los profesorados de Educación Primaria.

La idea es que los alumnos del bachillerato de cuarto y quinto año trabajen contenidos claves del profesorado.

“El gran desafío es el control del grupo, conseguir que los chicos te escuchen, que aprendan, enseñar a pesar de las diferencias que tienen los chicos, lograr que te presten atención, que se lleven bien, que no se distraigan, que no se den piñas en el patio, que uno no discrimine al otro. Todas cosas que pasan en la escuela”, dice Florencia Santoni (32), estudiante del profesorado en la escuela Normal 10.

Florencia está terminando la carrera y optó por realizar el programa “Estímulo a la Formación Docente” del Ministerio de Educación porteño, que permite realizar prácticas en escuelas como auxiliar. Son rentadas y duran cuatro meses.

“Es mucho mejor que una residencia, donde vas solo un mes como observadora y las clases son ficticias, porque en realidad estás dando clases para que te apruebe tu profesor y no para que aprendan los chicos”, dice Florencia, que este cuatrimestre le tocó dar clases en cuarto grado de una escuela primaria del barrio de Belgrano.

El estudiante del programa de estímulo a la formación siempre está acompañado por el maestro titular, que es el responsable civil del grado. “Antes me daba miedo entrar al aula, ponerme al frente de 25 chicos. Eso no se enseña en una carrera, se practica”, dice Florencia.

La estudiante cuenta que se anotó en el profesorado después de ser madre de dos hijos. “Me inscribí para ser mejor mamá. Me gusta ayudar. A mí me encanta el aula y creo en la educación como proyecto a futuro para la sociedad. Es increíble lo que influye un maestro en los chicos. Hay que tomar conciencia de esto. Lo que más se necesita es que sean buenas personas”.

María Eugenia Nogueira es maestra de grado en Villa Zavaleta, Barracas, en una de las escuelas donde cuesta encontrar nuevos docentes. “Faltan maestros y lo sufrimos diariamente. Hay grados que no se cubren y terminamos haciendo malabares entre todos para que los chicos no se queden sin clases. Vamos y cubrimos los grados”, cuenta.

En las escuelas donde no hay suficientes maestros, como la de María Eugenia, son los mismos directores, vices y los docentes de otros grados los que deben cubrir los grados donde aún no hay cargos docentes establecidos.

María Eugenia afirma que en su escuela solo es posible tomar nuevos docentes porque hay un listado de emergencia y porque se nombra a maestros que no se recibieron. “Hoy en día no es atractivo ser docente y el que se recibe en la secundaria quiere estudiar otra cosa. Ser docente no es para cualquiera, la profesión hoy no es valorizada por el Estado”, dice la maestra. Y apunta contra los institutos de formación.

“Establecen una semana y media para hacer observaciones. Hay que cambiar el plan de estudio, es muy largo y poco profesional. Hay una desorganización pedagógica importante”, se queja.

También afirma que hay barrios, sobre todo en el Sur, donde faltan vacantes para todos los chicos y que todo se mantiene por el gran compromiso de los maestros.



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