Carcel Devoto: comida podrida, presos hacinados y cucarachas.

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Irregularidades en el Servicio Penitenciario Federal
En una inspección sorpresa, detectaron celdas sin camas, baños, agua ni luz. Ordenaron una auditoría.


 Carcel Devoto: comida podrida, presos hacinados y cucarachas.
Carcel Devoto: comida podrida, presos hacinados y cucarachas.
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23/3/16

Casi por definición, las cárceles son universos cerrados. En general, poco o nada trasciende sobre cómo es la vida en ellas. Sin embargo, cada tanto surgen noticias, denuncias, fotos y videos que muestran la horrible realidad penitenciaria. Y esto es lo que volvió a ocurrir ayer cuando circularon una serie de fotos tomadas el martes pasado durante una recorrida que realizó en el penal de Villa Devoto (ex Unidad 2) una comitiva del Sistema Interinstitucional de Control de Cárceles, creado en el marco de la Cámara de Casación Penal.

Nidos gigantescos de cucarachas, comida en mal estado, hacinamiento, celdas improvisadas en sectores donde no hay baños, agua ni luz. Todo fue debidamente anotado durante la inspección –sin aviso– que hicieron los jueces Gustavo Hornos, Mirta López y Sergio Paduczak, el fiscal a cargo de la Unidad de Litigio Estratégico, Abel Córdoba, y Mara López Legaspi, integrante de esa Unidad Fiscal.

También estuvieron el fiscal de la Procuraduría contra la Violencia Institucional, José Nebbia; el defensor Ricardo Richiello, cotitular de la Comisión de Cárceles de la Defensoría General de la Nación, y Ariel Cejas Meliare, director general de Protección de Derechos Humanos de la Procuración Penitenciaria.

La difusión de las fotos –que anulan cualquier desmentida– llegó en un momento de profunda crisis dentro del Servicio Penitenciario Federal (SPF), del que dependen 10.500 presos y 12.000 guardiacárceles repartidos en unidades en todo el país.

El 11 de febrero pasado, las autoridades políticas del Servicio decidieron ordenar una auditoría integral para investigar posibles irregularidades, tanto administrativas y contables como de condiciones de detención.

La resolución fue tomada por el subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial y Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia, Juan Bautista Mahiques. La idea es que las gestiones anteriores sean revisadas tanto por un ojo interno como otro externo y para esto se haría, en breve, un convenio con alguna universidad.

En la misma dirección, Mahiques firmó el 12 de febrero una segunda resolución convocando a una “mesa de trabajo, de estudio y análisis para la reforma del Sistema Penitenciario Federal”, cuya primera reunión se concretará el lunes próximo.

“En general, los servicios penitenciarios del mundo tienen problemas endémicos que representan enormes desafíos para la política penitenciaria: sobrepoblación, estructuras jerárquicas construidas sobre bases castrenses, altos nivelesde conflictividad y violencia, corrupción, ineficiencia de los programas de tratamiento, carencia de abordaje de los riesgos y necesidadades de las personas cuando recuperen su libertad”, dice a modo de diagnóstico la resolución del 12 de febrero. Concluye que el SPF no es ajeno a esto y que por eso debe completarse una “reforma integral”.

La inspección del martes en la cárcel de Devoto no hizo más que confirmar este panorama. “Se convino en la necesidad de realojar a los internos que estaban en retenes con urgencia (...) donde se habían alojado personas sin camas, ni baños, ni las mínimas condiciones de higiene y salubridad. Los internos hacían sus necesidades fisiológicas dentro de esos sectores cerrados en baldes, botellas o bolsas que permanecían en el lugar. No recibían su comida ni contaban con ninguna posibilidad de realizar actividades de estudio, laborales o de recreación física o mental”, sostiene la comisión, de acuerdo al Centro de Información Judicial (CIJ).

En el informe se agrega que en el penal de Devoto algunos sectores “funcionaban sin provisión de agua corriente, ni luz eléctrica, leve ingreso de luz solar, sin camas, ni cocina ni baño”. Más allá de las palabras, las fotos fueron también concluyentes.