En invierno los microcortes están de moda y crecen las quejas por falta de luz

Las quejas contra Edenor y Edesur aumentan días tras día. Y el malestar se evidencia en las denuncias contra ambas empresas en el ente que regula la actividad. Sólo en junio, las distribuidoras eléctricas fueron objeto de casi 50.000 reclamos por falta de suministro. Las zonas más afectadas
  


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Villa Devoto: En invierno los microcortes están de moda y crecen las quejas por falta de luz (Click para ver galería)   
19/8/14

Como una continuidad de las serias dificultades que se vivieron durante el verano pasado, cuando la térmica alcanzó y llegó a superar incluso los 40°, los cortes de luz siguen siendo una constante que afecta a miles de usuarios tanto de Capital Federal como del Conurbano bonaerense.

En plena época estival, cuando las fallas en el sistema eléctrico se convirtieron en moneda corriente y el malhumor social se disparaba, los funcionarios argumentaban que los problemas estaban vinculados con la ola de calor y con la enorme cantidad de equipos de aire acondicionado que habían entrado en funcionamiento durante los últimos años.

Ahora, la gran pregunta que se hacen los usuarios afectados es por qué en plena época invernal también se están multiplicando los cortes.

Microcortes, la "moda" de invierno

Los expertos del sector hacen referencia al uso de los "microcortes", sectorizados y repetidos, como el nuevo recurso al que apelan las empresas para pasar el invierno, camuflar la falta de energía y que no explote el malhumor social.

En estos casos, la excusa perfecta de las prestadoras es la de "estamos trabajando para usted, sepan disculpar las molestias", al hacer alusión a trabajos para modernizar la red.

Lo cierto es que las interrupciones del suministro se reiteran con mayor frecuencia en distintas zonas y generan un sinfín de complicaciones. A esto se suma el malhumor que produce para los usuarios el tener que descargar sus broncas con un contestador automático.

Los vecinos de Caballito, Flores, Devoto, Recoleta, Núñez, Floresta, Villa Luro, Colegiales, Coghlan y Almagro, entre otros, padecen esta problemática con habitualidad. Y en el conurbano el panorama es similar en varios partidos.

Desde las asociaciones de consumidores sostienen que los reclamos se incrementaron en más de un 50%. "Este invierno se duplicó al menos la cantidad de quejas por falta de suministro", señaló Sandra González, presidenta de la Asociación de Defensa de Consumidores y Usuarios de la Argentina (Adecua).

"Lo insólito es que las empresas tienen un contestador para atender las urgencias, en el que dicen, por ejemplo, que por un conflicto gremial no iban a poder solucionar el corte", señaló recientemente a un matutino.

Crecen las quejas de los usuarios

Con fallas diarias en distintos barrios porteños y en el Conurbano, las distribuidoras Edesur y Edenor acumularon, sólo en junio, casi 50.000 denuncias por dificultades en el suministro, según datos aportados a iProfesional por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE). Fallas que, a su vez, también repercuten en la disponibilidad de agua potable.

El alto nivel de quejas no hace más que dejar al descubierto la forma en que se generalizaron los problemas técnicos, que son minimizados por las distribuidoras, pero que claramente sirven como un testimonio de promesas de inversión incumplidas.

"Las empresas no hacen las obras que corresponden. Es muy sencillo. Se escudan en que tienen líneas anticuadas, heredadas de otra época o que, como no les permiten subir las tarifas, entonces no cuentan con los fondos que necesitan para actualizar el sistema", expresó una fuente cercana al Ministerio de Planificación.

"La realidad es que se anuncian planes de inversión que no son llevados a cabo. Apenas sí colocan algunos parches según la situación. El argumento de las empresas -como Edesur- es que operan a pérdida y no tienen capital para mejorar la red. Pero eso lo dicen puertas para adentro. Hacia afuera, llega el verano y se van en anuncios incomprobables", agregó.

Desde este Ministerio, e incluso en el mismo ENRE, no dudan en señalar a los cortes permanentes como la prueba concreta de que los desembolsos que tanto Edesur como Edenor comunican, no se estarían haciendo efectivos. Las zonas más afectadas

En las últimas tres semanas, vecinos de barrios como Flores, Balvanera, Caballito, Paternal o Santa Rita, multiplicaron sus reclamos tanto en el ENRE como en las redes sociales, dando cuenta de permanentes interrupciones en el servicio eléctrico. En ciertas zonas de Caballito, incluso se dieron situaciones muy complicadas para los usuarios, con casos en los que las interrupciones del suministro se extendieron a lo largo de cuatro o cinco días. También, según constató este medio, hubo vecinos que, apenas unas horas después de haber recibido nuevamente energía, volvieron a sufrir cortes.

Santa Rita y Once son zonas de Capital Federal en las que se ha denunciado falta de servicio por más de siete días. El malestar de los usuarios se hizo sentir en las redes sociales, principalmente durante las jornadas en las jugó la Selección de fútbol. Pero ahora, terminado el certamen, las quejas continúan.

A continuación algunas repercusiones de las dificultades que tuvieron que padecer algunos clientes de Edesur y que optaron por manifestarse a través de sus cuentas de Twitter:



Edenor también fue blanco de críticas, según se observó en las últimas semanas en las redes sociales:



Ni la Casa Rosada se salva

Las deficiencias en la estabilidad del servicio eléctrico es tal que el 14 de mayo pasado un corte dejó sin luz a la plaza de Mayo, la Catedral, la Legislatura porteña e, incluso, a la fachada de la Casa Rosada.

El corte derivó en consecuencias insólitas. Por ejemplo, complicó el velatorio en la Catedral del obispo Guillermo Leaden y también el rezo interreligioso por los veinte años del atentado a la AMIA.

La responsable del servicio, Edesur, se limitó a informar que la interrupción del suministro respondió a una "pequeña falla" en los sistemas que alimentaban a la zona de plaza de Mayo. "Por la sucesión de cortes, todos los meses se están acumulando expedientes. El problema es la distribución de energía. La electricidad está pero el inconveniente pasa por el cable de llegada al domicilio. Claramente, no hay obras hechas para que mejore", sostuvo ante iProfesional un vocero del ENRE.

En este sentido, los registros muestran que los niveles de consumo se ubican muy por debajo de las mediciones de enero, con lo cual, las empresas no pueden alegar que los inconvenientes pasan por un pico en la demanda.

Según pudo constatar este medio en el portal de la administradora del mercado eléctrico (Cammesa), el consumo eléctrico hoy promedia los 16.000 megavatios mientras que, a principios de año, el indicador sobrepasó los 24.000.

Dicho de otra forma, el inconveniente no está en el uso del tendido sino, en todo caso, en el estado de la infraestructura. "No hay obras y no invierten. Hay compañías que dicen que tienen demasiados usuarios o que, por ejemplo, les toca lidiar con redes repletas de problemas desde hace décadas. Lo cierto es que estamos a mitad de año, el consumo es bajo, y los cortes se multiplican. En definitiva, los afectados son los usuarios. Y también el Estado, que termina perjudicándose por la responsabilidad que no asumen los privados", argumentó la fuente vinculada al Ministerio de Planificación.

El dilema de la facturación

Pese a las críticas oficiales por la falta de inversión, para los expertos, las causas de las deficiencias en el suministro eléctrico no hay que buscarlas en la forma en que operan las distribuidoras, sino en la política energética vigente.

Carolina Schuff, economista de Abeceb, destacó que "Edesur y Edenor se ven afectadas por el atraso en las tarifas. Sus costos operativos aumentaron mientras que los ingresos siguen planchados. Por eso, necesariamente las inversiones en el tendido no se terminan concretando. La situación seguirá así hasta que no se ataque el problema de fondo, que pasa por la revisión de las tarifas hogareñas en Capital Federal".

"Las distribuidoras están en una situación en la que ni siquiera pueden pagarle a Cammesa la energía que luego entregan en los hogares. Con balances que siempre arrojan pérdidas, es muy difícil que se pueda encarar una estrategia de inversión para poner las redes en calidad óptima", dijo.

Schuff sostuvo que "lo que vivimos en el verano último, fue una consecuencia de que se llegó al tope de potencia disponible, y ahí el factor decisivo fue la utilización masiva de los equipos de aire acondicionado. Ocurrió algo distinto a lo de ahora: el servicio se interrumpió porque se llegó al límite de la potencia instalada y de generación".

"Actualmente, en cambio, no tenemos ni picos de consumo, ni cuellos de botella en las redes. El tema es la falta de capital para invertir en los tendidos. A Edesur y Edenor no les queda otra que emparchar la red que tienen", expuso. Un problema "encapsulado"

La experta aseguró que el cuadro de cortes que se da en Capital Federal y el Conurbano no se repite, al menos con este nivel de gravedad, en otros lugares de la Argentina "porque acá es la plaza donde más se ha buscado sostener el congelamiento de precios en las boletas".

"Las empresas del interior del país dependen de cada provincia, mientras que acá el aumento para el hogar debe ser aprobado por el ENRE. El ente, por supuesto, no lo habilita. Por eso es que en la Ciudad de Buenos Aires el nivel de precios que se paga por la electricidad, salvo excepciones, es igual al de 2008", precisó.

La especialista de Abeceb apeló a cifras concretas para demostrar la diferencia de precios vigentes en cada distrito. "Por 600 kilovatios consumidos por bimestre, un cliente en Córdoba y Santa Fe paga alrededor de $400. En Mendoza, por ese uso se desembolsan unos $150. En Capital Federal, ese mismo nivel de consumo cuesta $66", graficó.

"Cuando ingresaron en el mercado, Edesur y Edenor se encontraron con una red endeble, pero confiaban en poder revertir la situación mediante obras periódicas que iban a surgir de la facturación. Congeladas las tarifas, el sendero de inversiones para reemplazar la red terminó por romperse. Ahora estamos viendo las consecuencias", concluyó.

Tironeos entre privados y Estado al margen, lo concreto es que el cambio de estación ya no hace diferencia respecto de la interrupción del servicio eléctrico.

Así las cosas, el panorama luce preocupante: camino a los meses más calurosos, en el sector anticipan que -como en el verano pasado- con un consumo "rosqueado al máximo", la luz difícilmente alcance para todos.



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