Messi llegó para refugiarse en la Selección y amenazó al Barcelona.

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Llegó esta mañana a Ezeiza y pasará la semana en Rosario. Dijo que espera reencontrarse con sus "amigos" para "cambiar la cabeza" y afirmó si en el Barça dudan de él, no tiene problemas en irse a otro club.


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Messi llegó para refugiarse en la Selección y amenazó al Barcelona.   
20/5/14

A Messi se le invirtieron las circunstancias y las geografías. Ya pertenece al pasado aquel cobijo que encontraba en Barcelona cuando la realidad le era adversa en la Selección. Ahora se refugia en la Selección y lanza un duro mensaje a su club ni bien pisa el aeropuerto de Ezeiza. El crack mostró su optimismo mundialista y afirmó que está dispuesto a irse del Barça, subiendo un cambio a sus declaraciones a la red china Weibo que formuló antes de cruzar el Atlántico.

A las 4.30 de la madrugada, en medio de la niebla y del frío otoñal, Messi pisó suelo argentino. Esta vez decidió no eludir a la prensa, como hizo tantas veces, y llegó al hall de salida como un pasajero más. "Sé que ahora llego con la Selección, cambio el chip, como muchas veces me pasó al revés, que no me salían las cosas en la Selección e iba al Barcelona y jugaba bien. Esperemos que esta vez sea al revés", afirmó. Confesión de parte.

Messi estará esta semana en Rosario, en la casa que hizo construir frente al Paraná, hasta que llegue el momento de regresar a Ezeiza y comenzar la preparación mundialista, el próximo lunes. Desde allí, él y su entorno, podrán monitorear las repercusiones de sus declaraciones de esta mañana cuya interpretación necesitan relacionarse con las formuladas a la red china antes de regresar al país. Por primera vez Messi dijo claramente que está dispuesto a dejar el Barcelona.

"Muchas veces dije que Barcelona es mi casa, pero el día que la gente no quiera que esté más ahí, no voy a estar. Quiero mucho a este club y si hay gente que no me quiere, que duda de mí, prefiere que me vaya, no tengo ningún problema", afirmó. Messi habló de "la gente" y aunque es clara su molestia por los cuestionamientos de algunos hinchas la frase va dirigida a los directivos. El día anterior había dicho que "mi elección es continuar" pero había advertido que si encontraba reciprocidad "buscaré una solución". Hay un salto cualitativo enorme, como la distancia atlántica que atravesó durante la noche, entre esa búsqueda de "una solución" a este "no tengo ningún problema" en dejar al Barcelona.

Hubo interpretaciones acertadas sobre los motivos de Messi para dejarle un severo aviso de descontento al club, apenas horas después de haber firmado el contrato que elevará sus ingresos a 20 millones de euros limpios anuales durante los próximos cuatro años. La gaffe, la metida de pata, se adjudicó al flojo manejo que suele tener el astro en las relaciones públicas, el poco tacto de su entorno. La fuerte declaración de Messi de esta mañana en Ezeiza ofrece dos posibilidades: o reafirma la tosquedad política o fue premeditado para que no queden dudas de que está dispuesto a dar un portazo en el Camp Nou.

A mitad de camino entre lo que fue y lo que será, Messi dijo que "cuando me junte en el predio con mis compañeros, con mis amigos, me va a cambiar la cabeza y va a ser otra historia". Añadió que "tenemos un gran grupo, llegamos muy bien todos y ojalá se pueda cumplir el objetivo. Primero hay que estar bien, tener un grupo fuerte, creo que lo tenemos, y un poco de suerte". Messi habló de "amigos", de "grupo fuerte",. Ninguna de esas calificaciones destinó al pasado reciente en el Barcelona. Dijo que "si bien fue un año complicado tuvimos la oportunidad de hacernos con la Liga y no lo aprovechamos. No hay vuelta atrás y hay que pensar en lo que viene".









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