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Villa-Devoto

Estudio Panda, casi en Villa Devoto.

Desde hace 35 a√Īos, el estudio de Miguel Krochik es tan m√≠tico como el de Los Beatles: ah√≠ grabaron todos.





La calle Segurola en el barrio de Floresta mantiene vivo un lugar que envuelve parte de la historia de la m√ļsica argentina. All√≠ est√°n los estudios Panda: lo que se respira es pura historia y las paredes lo comprueban. Lo primero que aparece enmarcado es Vasos y Besos, de Los Abuelos de la Nada; le sigue Oktubre, de los Redondos, y a ese t√°ndem, enfrente, lo acompa√Īan Yendo de la cama al living, de Charly Garc√≠a, y Verde paisaje del infierno, de Los Piojos. Al frente de este estudio de grabaci√≥n, que se podr√≠a denominar como “el Abbey Road nacional”, est√° Miguel Krochik. Un nombre y un apellido que tuvo su estad√≠a como m√ļsico en las grandes filas de comienzo de los ‘70.

Con algunas canciones de su autor√≠a se larg√≥ a cantar en casas de amigos, hasta que le lleg√≥ una invitaci√≥n para tocar como soporte de Arco Iris en el colegio Cardenal Copello, de Villa Devoto. Se cruz√≥ con Le√≥n Gieco, Charly Garc√≠a, entre otros, y form√≥ parte del recital hist√≥rico, organizado por la revista Pelo, conocido como “El Acusticazo”. En su trayecto de m√ļsico logr√≥ grabar un disco titulado Guilmar (1973), que con su canci√≥n apertura hom√≥nima, nombre inspirado en el de una chica brasile√Īa, dej√≥ uno de los temas folk m√°s recordados de aquellos a√Īos. Luego vino la grabaci√≥n de un segundo disco que qued√≥ sin mezclar y a partir de ah√≠, el impasse, hasta que en 1979 funda lo que hoy se conoce como Panda.

El comienzo. “Cuando abandon√© la m√ļsica –entre comillas, porque siempre estaba tocando en mi casa despu√©s de trabajar– vi que ten√≠a una necesidad imperiosa de empezar de vuelta a hacer algo. Ah√≠ fui a comprar el portaestudio, que lo saqu√© a pagar en mil cuotas, y despu√©s fui por un procesador Yamaha. Me compraba micr√≥fonos o divid√≠a con dos ventanitas de aglomerado y pensaba que eso era tener un estudio. Hasta que un d√≠a vino un amigo y me dijo: ‘Miguel esto no es un estudio. Es una tienda. Est√° todo mal’. Y me met√≠ a investigar gente que vend√≠a equipos y me enter√© de que exist√≠a una firma como Tascam. Empec√© a comprar equipos y una consolita de ochos canales. Al tiempo, conoc√≠ a un ingeniero de ac√ļstica, el m√≠tico Carlos Piris, que me dijo que me pod√≠a hacer el estudio y eso termin√≥ siendo el Panda original”, apunta Krochik.

El sue√Īo, as√≠, fue tomando forma, pero todav√≠a sin estar testeado por las figuras de m√°ximo nombre que aparecer√≠an despu√©s. La historia estaba por escribirse. “Todo lo fui haciendo sin pensar, porque los m√ļsicos que conoc√≠a, Charly Garc√≠a, Le√≥n Gieco, Raul Porchetto, Gustavo Santolalla, estaban cada uno en sus actividades. Con un estudio que proceso, que era semipro en sus comienzos, no pod√≠a ofrecer un servicio. Ellos ten√≠an a Music Hall, RCA Victor, ION. Por eso, el principio fue todo muy personal. Un dise√Īo como para trabajar mis cosas o alquilarlo como sala de ensayo”, explica.

Para los primeros acordes de Yendo de la cama al living o la visita de Luca Prodan quedaba un tiempo de espera. Hubo que pasar por una prueba de fuego. El visto bueno para empezar a trabajar en el estudio de Segurola no s√≥lo vino de los t√©cnicos, tambi√©n hizo falta el gui√Īo del autor de Los dinosaurios. “Nunca hubiera conocido Floresta si no ven√≠a a Panda”, fue el primer comentario de Charly no bien toc√≥ el timbre. El estudio le gust√≥. Llam√≥ a su t√©cnico Am√≠lcar Gilabert para que lo viera y antes de grabar su disco, quiso probar con otra banda y entonces vinieron Los Abuelos de la Nada.




Con Charly. Gracias a Panda, Charly conoció Floresta. Ahí grabó en 1982 su debut solista, "Yendo de la cama al living".

Sentido de la oportunidad. Ya van m√°s de 35 a√Īos de aquel inicio y la mayor√≠a de los grupos atravesaron las puertas de este lugar de Floresta. Sumo, Soda Stereo (Languis), Andr√©s Calamaro, Los Fabulosos Cadillacs, Ratones, Fito P√°ez, Divididos, La Renga, Bersuit Vergarabat, Virus, Babas√≥nicos, Intoxicados, Sui Generis (los del 2000), Almafuerte, son algunos de los tantos que plasmaron sus canciones ah√≠. “Panda estuvo en el momento justo, porque entend√≠a qu√© era lo que necesitaba el m√ļsico en equipamiento. Cada cosa que compraba o que armaba era como si fuese para m√≠. En la Argentina no entend√≠an lo que necesitaba el m√ļsico con respecto a equipamiento o cosas buenas. En este estudio estaban tranquilos para grabar y se mezclaba bien. Ac√°, si a Am√≠lcar se le ocurr√≠a meter un amplificador adentro de un ba√Īo lo hac√≠a, y con Gustavo Bazterrica sacaban un sonido diferente de la guitarra. O iban a la terraza y adentro de un tanque de aceite vac√≠o grababan la viola de David Leb√≥n”, asegura Krochik.

Hasta el Diez grab√≥ ah√≠. De Panda salieron hits como Tres agujas (del disco Del 63 de Fito P√°ez), la provocadora No bombardeen Buenos Aires (de Charly), Me puedo programar o Amor descartable (de Virus). “Los ochenta tienen mucha melod√≠a, y si la m√ļsica no tiene melod√≠a, no hay vida: hablo de eso que, al terminar de escuchar el tema, ya te haga seguir tarare√°ndolo, lo que es un poco la trampa de una buena canci√≥n, como que tambi√©n puedas recordar algo de la letra. As√≠, por ejemplo, ocurr√≠a con los temas de Sui Generis”, cuenta Krochik.

Incluso all√≠ fue donde Diego Maradona puso su voz para una canci√≥n de los Pimpinela, Querida amiga. “En dos tomas, grab√≥ todo”, recuerda Krochik. Luego volvi√≥ y puso la voz en una versi√≥n del hit La mano de Dios (Rodrigo). “La primera vez que vino, estaba agrandado por el t√≠tulo del Campeonato Mundial; era 1986”, dice. “La segunda vez, lo esper√°bamos a las nueve de la noche y cay√≥ a las cuatro de la madrugada. Como lleg√≥ con hambre, tuvimos que salir a comprarle dos pizzas a La Universal de Floresta.” Estar al frente de ese centro neur√°lgico del rock y el pop criollo, le permiti√≥ a Krochik ver de cerca las caracter√≠sticas de cada m√ļsico. Del l√≠der de Sumo recuerda: “Luca ten√≠a una capacidad muy grande para producir. Ven√≠a de Inglaterra, donde hab√≠a trabajado en la Virgin. Era como un disc jockey. Se compraba toda la m√ļsica. Ten√≠a tanta data en la cabeza, y la ten√≠a tan bien procesada, que sab√≠a c√≥mo armar los temas y c√≥mo decirlos. Conoc√≠a las trampas. Desempolvaba un trasfondo que bucea por los lados B de un m√ļsico al que s√≥lo se lo supo asociar con una imagen de desfachatez y de improvisaci√≥n a la hora de trabajar. Luca agarraba su rack propio y lo llevaba adentro de la sala para darse √©l mismo los env√≠os de c√°mara para su voz. Se o√≠a y se armaba su propia distorsi√≥n vocal seg√ļn cada canci√≥n”.

P√°ez y Los Redondos. En referencia a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, asegura: “Skay era un genio procesando todo. No era muy dif√≠cil grabarlos, porque tanto el Indio como los dem√°s sab√≠an bien lo que quer√≠an. As√≠ grabaron Oktubre”. Al final, todos pasaron por la calle Segurola. De aquel m√ļsico rosarino, extrovertido, que lleg√≥ a Buenos Aires y pronto pas√≥ a formar parte de los m√ļsicos de Charly, hace memoria para revivir el primer encuentro. “Fito era una persona muy pura, de perfil bajo, una verdadera m√°quina de componer. Muy fan√°tico y admirador de Charly. Agarraba el piano y no lo soltaba nunca. Cuando vino a grabar su primer disco, lo primero que toc√≥ en el piano fue Guilmar, mi canci√≥n, que √©l escuchaba de chico. Lo hizo para congraciarse. Cuando grab√≥ el disco Tercer Mundo, me dijo: ‘Ven√≠ que te voy hacer escuchar una canci√≥n’. Empieza a tocar y era Y dale alegr√≠a a mi coraz√≥n.” Krochik, sentado a unos cent√≠metros del metegol que estren√≥ Joan Manuel Serrat en su paso por Panda, se enorgullece de esos trabajos que vio florecer. Sin querer, se convirti√≥ en el protagonista de una historia que est√° ilustrada a trav√©s de discos y canciones y que le da tela para un libro (que ya est√° en proceso). “Me sent√≠a involucrado con los trabajos de cada banda, porque despu√©s escuchaba esas canciones en los clubes, en el auto o en la radio y era una satisfacci√≥n –dice–. Lo que sonaba, explotaba; pero por muchas cosas: buena composici√≥n, pero tambi√©n la buena grabaci√≥n de los t√©cnicos.”

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