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Villa Devoto: Los chicos a√ļn quieren rock

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Tras seis a√Īos de ausencia, Juanse, Sarc√≥faco, Roy Quiroga y Pablo Memi volvieron a poner en marcha su maquinaria rockera en el Hip√≥dromo, con un show de dos horas y media en el que repasaron cl√°sicos como “Carol”, “Una noche no hace mal”, “Enlace” y muchos m√°s.



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18/9/2017

“Y, no era para perderse este recital”, reflexiona un pibe en la cola de los ba√Īos a media hora exacta de que desde el escenario comenzaran a sonar unas percusiones tribales. A las 9 de la noche en punto y con im√°genes de los Ratones Paranoicos m√°s y menos j√≥venes altern√°ndose en las pantallas, arrancaba “Ceremonia en el hall”, de Los chicos quieren rock (1988), el segundo disco de la banda que perfum√≥ de Rolling Stones este sur. El p√ļblico, descolocado con la puntualidad y colgado en el corralito en el que se vende cerveza, llegaba corriendo al campo del Hip√≥dromo de Palermo. Los pibes y las pibas festejan, se abrazan y bailan en un show que se suceder√≠a con perfecci√≥n inglesa.

“Qu√© agradable es ser de ac√°”, cant√≥ Juanse Guti√©rrez con la Gibson SG colgando, al frente de la banda formada en 1983, en el barrio porte√Īo de Villa Devoto. El bajo Hofner lo ten√≠a Pablo Memi, bajista original de los Ratones, pero Fabi√°n “Zorrito” Von Quintiero, quien lo reemplaz√≥ entre 1997 y 2007, llegar√≠a promediando el recital para tocar los teclados complementando a Germ√°n Weidemer. El tiempo que se tom√≥ el Zorrito en saludar a cada uno con un beso y un abrazo fue el mayor lapso sin m√ļsica en el Hip√≥dromo. Es que los Ratones celebraron un show contundente: en poco m√°s de dos horas y media metieron 33 canciones. Sin interrupciones y con ritmo negro, se disfrut√≥ este regreso tras siete a√Īos de no tocar juntos.

Sin mediar palabra, sigui√≥ “Sucia estrella”, del primer y hom√≥nimo disco (1986). Al ocupar este cl√°sico el segundo lugar en la lista, se vislumbraba una noche plagada de cl√°sicos. Juanse cant√≥ como si hablara, fraseando con esa cadencia √ļnica, estirando alguna estrofa. Y no hubo dudas del lugar en el que estaba parado. Maduro, tocando varios solos en la guitarra, haci√©ndose cargo de la premisa que inmortaliz√≥ el t√≠tulo de ese segundo disco, ofreci√≥ lo mejor que tiene para dar: rock and roll.

En las pantallas se suced√≠an las im√°genes de los cuatro m√ļsicos, en un trato igualitario. Sarc√≥fago Cano, Pablo Memi, Roy Quiroga y Juanse se presentaron como una banda consagrada frente a un p√ļblico fiel. Expusieron el oficio, lo hicieron notar. Y vale la comparaci√≥n con aquellos Stones que volvieron en los ‘90, grandes, adultos, pero nunca una copia acaso decadente de los incunables, sino m√°s bien plantados, instal√°ndose como la banda que eran en ese momento.

Pasaron “Una noche no hace mal”, “Ya mor√≠” y “Vicio”. Los pibes y las pibas silbaron cuando Juanse cant√≥ que “la polic√≠a mira con ganas de pelear”, frase que se no se alej√≥ de la realidad cuando, al salir del predio, se hizo notoria la excesiva presencia de patrulleros, como en aquellos ‘90 en los que fue compuesta la canci√≥n, otrora cortina de Marcelo Tinelli. El arreglo de vientos remiti√≥ a “Satisfaction” de los Stones. “El reflejo”, de Furtivos (1989), antecedi√≥ a “Isabel” (Hecho en Memphis, 1993) que, tras garantizar un exceso de groove en la base r√≠tmica de Quiroga y Memi, se enganch√≥ como un relojito con “Carol”.

“Falta un mont√≥n todav√≠a. Gracias a Dios vamos a seguir mechando porque obviamente todos saben que estamos en el siglo XXI”, dijo Juanse luego de despacharse con el primero de los escasos “oh, yeah” caracter√≠sticos. Y entonces lleg√≥ “La nave”, esa canci√≥n cuya melod√≠a canchera, r√≠tmica, negra, podr√≠a pertenecer al disco stone Tattoo You (1981), pero es de Fieras lun√°ticas (1991).

Luego sonaron “Damas negras”, “La banda de rock and roll”, “Vodka doble” con Sarc√≥fago en la voz y “El vampiro” con im√°genes de Nosferatu en las pantallas. Gori, l√≠der de Fantasmagoria, y Las Boconas se lucen en los coros. Los hits no se deten√≠an: “Colocado voy”, “El centauro” y “Rock del pedazo”. “Vamos a seguir recorriendo nuestra vida a trav√©s de las canciones”, aclar√≥ tard√≠amente Juanse en la mitad de la noche y agradeci√≥ a sus amigos que estaban tocando con √©l, a Dios y al p√ļblico. Cuando promediaba “Boogie”, Quiroga encar√≥ su cl√°sico solo de bater√≠a; la banda volvi√≥ a los cinco minutos, termin√≥ la canci√≥n y dio paso al hist√≥rico “Rock del gato”. El riff que antecede a la voz puso a todo el mundo a cantar e increment√≥ la temperatura en el campo de Palermo. Y no hubo manera de bajar con “Destruida roll”, (“En el camino la dejaron sin nada / Gendarmer√≠a y aquel est√ļpido amor”, cambi√≥ la letra Juanse) y “Caballos de noche”, que sonaron pegadas.

“Excelente todo”, dijo el frontman sin ninguna muestra de cansancio en la voz ni en la performance. “Muchas gracias, hay mucho rock and roll por ac√° y va a haber mucho m√°s. Ahora somos un mont√≥n, muchos m√°s de lo que creen. ¡Viva la Argentina!”. Entonces present√≥, canchero, al Von Quintiero: “Toc√≥ en las mejores bandas”. “La calavera”, “Juana de Arco”, “L√≠der” y “Rainbow” antecedieron a “Lo que doy”, una canci√≥n que baila en una melod√≠a perfecta. Y “Enlace” marc√≥ el retorno de “aquel” Juanse, que termin√≥ cantando trepado la estructura tubular del escenario. Luego hizo su corrida t√≠pica de una punta a la otra, desprovisto de la guitarra. Final √©pico y a esperar los bises.

Sin la banda en el escenario, el p√ļblico esper√≥ paciente, sin agitar, sabedor de que todav√≠a faltaban unos cl√°sicos m√°s. “No llores”, el estreno de “Yo te amo”, el hit radial “Sigue girando” y el h√≠per stone “Cowboy” continuaron la fiesta, que culmin√≥ con “Para siempre”, el tema compuesto junto a Andr√©s Calamaro, en medio de una lluvia de papelitos de colores. El p√ļblico paranoico delir√≥ ante dos horas y media de una lista exquisita que dio cuenta de la cantidad de cl√°sicos incluidos en la discograf√≠a de la banda. Y, frente al cierre que coron√≥ un regreso hist√≥rico, s√≥lo qued√≥ pensar que, efectivamente, no era un recital para perderse.





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