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Villa Devoto: Un tren le amputó las piernas y hoy es chofer de Uber

UNA HISTORIA DE VIDA
Martín Tavolai tiene prótesis en ambas piernas. Para volver a trabajar, se anotó como chofer y, desde hace ocho meses, lleva pasajeros. En el portaequipajes de su auto traslada su silla de ruedas.


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Un tren le amputó las piernas y hoy es chofer de Uber
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11/4/2017

Fue una ma√Īana de invierno del a√Īo de 2004. Mart√≠n se levant√≥ solo y angustiado, se subi√≥ al tren y viaj√≥ mirando al piso, pensando en c√≥mo resolver los problemas que ten√≠a. Se baj√≥ as√≠, ensimismado y apurado, mientras el tren estaba entrando a la estaci√≥n Villa Devoto. Trabajaba en el √°rea de Recursos Humanos de Aguas Argentinas y ten√≠a que llegar a las 9 de la ma√Īana, pero nunca lleg√≥: cay√≥ a las v√≠as, el tren le cort√≥ una pierna y aunque los m√©dicos llevaron a la cl√≠nica la otra pierna para tratar de "salvarla", no lo lograron. Ten√≠a 39 a√Īos y tuvieron que jubilarlo.

Mart√≠n tiene ahora 51 a√Īos y cuenta su historia mientras maneja al sol, por Palermo. No tiene un auto adaptado sino uno con pedales y caja de cambios autom√°tica y dice que, como "siente todo", puede usar las piernas ortop√©dicas para presionar el embrague, el freno y el acelerador. "Eran las 9.05 de la ma√Īana del 17 de agosto de 2004. Llegaba tarde al trabajo, todav√≠a creo que tengo el boleto. Ese d√≠a, me levant√© como todos los d√≠as para ir a trabajar y bueno, uno tiene tantas cosas en la cabeza… Pienso que uno a veces lleva un ritmo muy vertiginoso. A lo mejor eso me llev√≥ a tener un descuido y a bajarme con el tren en movimiento".



El auto est√° impecable y hay caramelos √°cidos para servirse. Desde adentro no tiene nada en particular, salvo un control remoto con una peque√Īa palanca que ahora presiona. Afuera, sobre el portaequipajes, un compartimiento se abre y en 30 segundos, baja una silla de ruedas plegable. "De aquel d√≠a me acuerdo todo. Me acuerdo del oficial al que le d√≠ el n√ļmero de tel√©fono para que llamara a mis padres mientras me estaba desangrando. Y me acuerdo cuando me subieron a la ambulancia y me di cuenta de que ya no ten√≠a la pierna izquierda pero la derecha ven√≠a con nosotros, en una especie de malet√≠n".

No hubo forma de salvar la pierna y el riesgo de infección empezó a acechar. Salvaron la articulación de la rodilla, amputaron el resto. Martín no pudo volver a su trabajo: lo jubilaron, empezó a cobrar un plus por invalidez y se mudó a la ciudad de 9 de julio, a unos 300 kilómetros de la Ciudad, "para limpiar la cabeza". Y fue ahí que conoció a un hombre al que también le habían amputado la pierna, pero por una complicación de la diabetes.

"Este se√Īor ten√≠a una Renault 12 y manejaba". Y as√≠ como el gran desaf√≠o de muchas personas amputadas es volver a caminar, el suyo era otro: volver a manejar. "Yo quer√≠a manejar, sab√≠a que pod√≠a volver a manejar", dice. El hombre le hab√≠a pedido a un mec√°nico de pueblo que le dise√Īara una palanca que le permitiera presionar el embrague con la mano y pasar los cambios con la otra. As√≠ volvi√≥ a manejar Mart√≠n, en aquel entonces: con la mano izquierda presionaba el embrague, con la derecha pasaba los cambios, y usaba la pr√≥tesis de la pierna derecha para presionar los pedales.

Logr√≥ volver a subirse a un auto pero pas√≥ los siguientes a√Īos trabajando en su casa, grabando Cds de m√ļsica para vender. Los m√©dicos dijeron que era depresi√≥n, su familia lo crey√≥ y llegaron a convencerse que aquello del tren hab√≠a sido un intento de suicidio. Mart√≠n dice que no y sostiene que "muchas veces esos diagn√≥sticos hacen da√Īo, no ayudan a la persona, te anulan. Pienso que muchas veces el t√©rmino discapacidad no es muy bueno que digamos".



El a√Īo pasado volvi√≥ a Buenos Aires y ley√≥ la historia de Jos√© Guadalupe Vargas, un mexicano que estaba casi sordo y que se hab√≠a convertido en chofer de Uber. Ley√≥ que los pasajeros ten√≠an la posibilidad de rechazar viajar con alguien con discapacidad pero no lo hac√≠an. Y se anot√≥. En agosto, exactamente 12 a√Īos despu√©s del accidente de tren, se convirti√≥ en chofer de la empresa Uber.

"La primera reacción de los pasajeros es un poco como 'upa', pero bueno, se fueron acostumbrando. Los pasajeros son muy solidarios y no se lo toman tan a mal", cuenta. Pensó qué iba a hacer si alguien lo rechazaba y decidió que "no lo subía y punto" y, a pesar de tener dinero de la pensión, el hecho de tener dinero por trabajar y dejar de sentir que ya "no servía para nada" torció la historia.

"Si me preguntan 'qu√© ten√©s ah√≠ arriba' o 'a d√≥nde te vas' les cuento la verdad. Les cuento mi historia como algunos pasajeros me cuentan la suya", se despide. Y cuenta que algunos pasajeros lo felicitan, otros le hacen preguntas, reparan en sus movimientos y que otros, como √©l aquella ma√Īana de invierno, van demasiado ensimismados. Est√°n apurados.

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