Top Ad unit 728 × 90

Ultimas Noticias

Villa-Devoto

Faltan hombres… ¡Sobran machos!.

MUJERES.
Noticias.
Basta de pensar que “los hombres no lloran”. Para que en casa exista el “macho” debe haber una mujer que sea c√≥mplice, que lo permita. Acusar al otro de machista sin una postura autocr√≠tica no va a provocar un cambio. Tips que te ayudar√°n a soltar al “macho femenino” que hay en vos.
Faltan hombres?.   
Compartir



Destacadas

M√°s+

Relacionadas

M√°s+

Etiquetas

Mujeres

Espectaculos





5/6/13

Mientras nosotras buscamos nuestro camino, aprendemos a vivir desde lo que sentimos e intentamos “salir de nuestra zona de confort emocional” para correr riesgos, ellos tambi√©n se replantean el “modelo aprendido de masculinidad”, para soltar creencias derivadas de frases como “es todo un hombre, que se arregle”, “no llores, pareces una mujercita” o “sos el hombre de la casa, cuid√° a todos”.

Tanto hombres como mujeres construimos nuestras historias, crecemos intentando armar nuestra individualidad, “nuestro mundo”. Pero, al mismo tiempo, tenemos miedo a perder el afecto, a no sentirnos reconocidos. Desde que nacemos, nos “moldeamos” socialmente. En una suerte de aprendizaje de roles, jugamos diferentes estrategias en el juego de la vida para lograr llegar a la meta.

¿Cu√°l es la meta? Ser queridas, aceptadas, reconocidas. Para esto es importante seguir al pie de la letra el “reglamento” de este juego: para nosotras ser√° indispensable ser cari√Īosas, respetuosas (no cuestionar mucho, renunciar), cuidar de la familia las 24 horas, dar amor incondicional (obediencia, dejarlo todo en manos de √©l, ya que “sabe lo que hace” y “lo hace por el bien de todos”). En este contexto, la sensibilidad y la protecci√≥n parecen un signo de debilidad.

¿Qu√© pasa con los hombres en este juego de roles? Son fuertes. Resuelven. No dicen lo que sienten (porque eso es preocupar a los dem√°s). No se equivocan. Tienen muy claro lo que quieren y c√≥mo conseguirlo. Y si algo sale mal, “se la bancan, porque para eso son machos”.

Estas parecen ser las conductas correctas, reconocidas. Hace un poco m√°s de cuarenta a√Īos las mujeres empezamos a replantearnos nuestro rol, nuestras elecciones, nuestra vida sexual. Por un lado, esto es positivo, es saludable. Pero para crecer, inevitablemente, tenemos que atravesar diferentes sentimientos: ansiedad, miedo, incertidumbre. Transitar el camino prolijamente se√Īalizado sin muchas vueltas, ya aprobado por generaciones de mujeres puede ser tentador, pero no significa que sea “nuestro” camino. Es solo una opci√≥n, no la √ļnica. Esto nos hace ver un camino con muchas bifurcaciones, con muchas opciones, donde cada una tiene algo de interesante.

A veces pod√©s sentirte un poco perdida, con dudas. ¿C√≥mo elegir la profesi√≥n, sin sentir que abandonas a tu hijo? ¿C√≥mo vivir tu vida social, sin sentir alguna veces una mirada acusadora (aunque sea imaginaria) de tu pareja? Es que vivimos un momento de transici√≥n, en la que conviven los dos “modelos”: se asocia al hombre con la protecci√≥n o la fuerza, mientras √©l intenta negociar con ese modelo de “macho” ya que trabaja, disfruta de su tiempo libre y cuida a sus hijos, hace las compras, cocina… Y siente placer por esto. Aunque su lucha interna por soltar al “macho” siga. Algunos elijen el modelo aprendido, a veces por convicci√≥n, otras por miedo. Pero est√°n los que se preguntan: ¿C√≥mo hago para vivir como quiero? Y, a pesar del miedo, intentan armar su propio modelo.

Tres tips que te pueden ayudar a soltar el “machismo femenino” que hay en vos:

* Desand√° las creencias limitantes. De ni√Īas se nos brinda cuidados “especiales”: nos ense√Īan que para que nos quieran tenemos que ser bondadosas, agradecidas. Mientras no nos separamos de nuestras mu√Īecas, empezamos a so√Īar con el “pr√≠ncipe azul”, que nos amar√° y proteger√° para siempre. Estas son algunas de las semillas que nos convierten en mujeres tironeadas entre nuestras necesidades, deseos y sensaciones de culpa y ego√≠smo. Idealizar al hombre, atribuirles todos los poderes, te hace sentir con pocos recursos. Es una actitud que, lejos de fortalecer el amor, lo contamina.

* Cre√° tu huella emocional. Desde tu lugar (mujer, mam√°, t√≠a, docente, comunicadora), replanteate las frases que decimos naturalmente (como “yo conf√≠o m√°s en los m√©dicos, me dan m√°s seguridad”) o en las acciones que hac√©s sin real conciencia. No trasmitas a tus hijos c√≥digos machistas: que tengan la libertad de jugar los juegos que los diviertan, que puedan decir las palabras que sientan, que puedan llorar cuando algo los angustia, que puedan ver las pel√≠culas que elijan m√°s all√° del g√©nero. Ense√Īales a tus hijos que no hay roles fijos determinados por el g√©nero (las nenas ayudan a la mam√° a limpiar, preparan la mesa y los nenes ayudan a la mam√° a levantar las cosas pesadas, ven pel√≠culas de acci√≥n, de terror…). Es el mejor gesto de amor hacia ellos.

* Disfrut√° del poder de la asertividad. Aprend√© a buscar las palabras que mejor representen lo que sent√≠s, en lugar de utilizar frases aprendidas, pero no sentidas. Transmitilas en un tono medio, en contacto visual con el otro. Reformulate algunos conceptos aprendidos, como el “no”, que no es rechazo hacia la otra persona, simplemente es “no” a esa propuesta, es algo que no deseamos hacer o no estamos de acuerdo. Aprend√© a no dar por sentadas las cosas, pregunt√° lo que no entend√©s. Habl√° con tu pareja de lo que sent√≠s. Pueden emocionarse juntos sin importar de qu√©; es un ejercicio que, hecho en forma cotidiana, nos permite naturalizar la expresi√≥n de nuestros pensamientos y emociones, m√°s all√° del g√©nero.

Para que exista el “macho” debe haber una mujer que sea c√≥mplice, que lo permita. Acusar al otro de machista sin una postura autocr√≠tica no provocar√° un cambio. Por eso es importante no renunciar a los espacios que nos hacen bien, a nuestros intereses. Cambi√° de opini√≥n por convicci√≥n y no para conformar al “otro” y as√≠ evitar una discusi√≥n.

Replanteate las frases repetidas por a√Īos. Decir “me equivoqu√©”, “disculpame”, “no quiero”, “necesito”, “tengo miedo”. Angustiarse, llorar. Es un derecho de todos. En definitiva, lo que nos iguala es a tener derecho a ser todos libremente diferentes.

Lic. Adriana Waisman, psicóloga especialista en conductas adictivas y trastornos de ansiedad.

Adriana dictar√° un Taller de Entrenamiento en Comunicaci√≥n e Inteligencia Emocional-Creativa, “El arte de poder manejar el enojo y la ansiedad”. Entre los temas se encuentran: qu√© son las emociones y los sentimientos, c√≥mo identificarlos y diferenciarlos, cu√°les son las causas que lo producen; cu√°les son las t√©cnicas creativas para aprender a expresar y controlar las emociones y pensamientos negativos; qu√© es el enojo, t√©cnicas emocionales-creativas para su control; qu√© es la ansiedad, t√©cnicas concretas de manejo de la ansiedad aplicada a situaciones cotidianas. La metodolog√≠a se basa en un aprendizaje espec√≠fico de t√©cnicas de comunicaci√≥n aplicadas a situaciones cotidianas. Ense√Īanza de t√©cnicas de programaci√≥n neuroling√ľ√≠stica, psicoeducaci√≥n, bioenerg√©tica, cognitivismo-conductivista. Por consultas o inscripciones, pod√©s escribir a adrianawaisman@yahoo.com.ar o llamar al 15-5165-0580.



LAS DESTACADAS.
Promociones en el Barrio
M√°s+

IMPERDIBLES.
Lo mas destacado.
M√°s+

√öLTIMAS.
Noticias del Barrio
M√°s+

PARA APRENDER.
Educación
M√°s+

LOS √öLTIMOS.
Chimentos
M√°s+

IMPERDIBLES.
Lo mas destacado.
M√°s+

SEPTIMO ARTE.
Cine
M√°s+
Powered By Blogger, Designed by Sweetheme

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.