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Florencia Andrada, La joven esperanza del soul local.

BARRIO.
Noticias.
La joven esperanza del soul local se llama Florencia Andrada. Con disco primogénito bajo el brazo, la cantante y compositora repasa influencias, intenciones y canciones con mucho, mucho groove.
Florencia Andrada.

9/5/13

Un disco de 28 minutos y una cantante de 27 a√Īos hacen de suma justa para un resultado ideal: el de Otra realidad, el primer LP de la joven cantante y compositora Florencia Andrada, quien buenamente comparte repertorio primerizo e inyecta la identidad soul de los ’60 y ’70 a inspirados temas que ponen negro sobre negro. “Quer√≠a un sonido sucio, r√ļstico, quer√≠a un soul blusero”, resume –sobre un acta de logradas intenciones– quien optase por profundizar la l√≠nea del m√≠tico sello Stax y alejarse del facilismo del bling bling de los arreglos poperos.

Lo que se dice una verdadera suerte para quien quiera adentrarse en el universo sonoro de la otrora estudiante de Ciencias Políticas que, casi por casualidad, entró en la Escuela de Blues y, más tarde, abrió el show del bluesman Lurrie Bell, compartió escenario con Ciro Fogliatta y Rafael Nasta (entre otros) y participó como corista de bandas como Támesis. Sin dejar de escuchar, claro, a Ray Charles, Etta James, Otis Redding, The Staples Singers, Al Green, Sam Cooke o Sister Wynona Carr, grandes que influenciaron su primogénito. Sin dejar de entrenar su vozarrón envidiable. Sin dejar, por suerte, de hacer temas como los ocho que visten la ocasión.

Una de las peculiaridades de Otra realidad, tu primer disco, es que, adem√°s de cantar soul, un g√©nero poco explotado en Argentina, lo hac√©s en castellano. ¿C√≥mo fue el proceso compositivo?

–Dur√≥ a√Īo y medio, dos a√Īos, aunque siempre fui de escribir. No tanto en formato canci√≥n, porque me costaba entrar ah√≠. Cuando me met√≠ en el blues, en la m√ļsica negra, empec√© a cantar en ingl√©s y me alej√© de la composici√≥n. Pero lleg√≥ un momento en el que tuve que tomar una decisi√≥n: o segu√≠a haciendo eso o hac√≠a algo m√°s. Necesitaba un desaf√≠o. Y como vivo ac√°, en Argentina, y hablo as√≠ (en castellano) todos los d√≠as, me pareci√≥ bueno ser lo m√°s fiel posible a mi historia; no quer√≠a que mis canciones sonasen fingidas ni explotar esa cosa sexy, estilo Jennifer L√≥pez, que tanto me aburre. Quer√≠a un sonido sucio, r√ļstico, nada meloso, un soul blusero. Sobre todo, quer√≠a que sonase real. Me molesta mucho eso del ingl√©s castellanizado, eso de “c√≥mo quisiera ser yanqui”. Que tenga estilo, s√≠, pero que suene local y natural. Y para eso hay que saber qu√© nota se arrastra y cu√°l no, c√≥mo colocar la voz para no actuar de.

Enfocando en el aspecto letrístico, es un disco muy pasional, de amores y desencantos...

–Soy bastante expl√≠cita en las letras de mis canciones; no hay muchas tramas ocultas. La mayor√≠a habla de problemas amorosos, descargo all√≠ mis venenos internos. De hecho, el disco arranca con “No me escuch√°s”, sobre un muchacho que –justamente– no escucha. Es uno de los temas con m√°s groove, m√°s fiestero. Quer√≠a arrancar con energ√≠a, marcar un golpe. Sigo con “Qu√© ser√≠a de m√≠”, que est√° en una tonalidad menor; es m√°s turbio, m√°s oscuro y tiene un solo de trompeta que da una sensaci√≥n detectivesca de Nueva York en bruma. “Dejame en paz” habla del resentimiento, la envidia, esa actualidad nacional de bardear por bardear en lo social, en lo pol√≠tico, en lo musical; casi un clima de √©poca. “Me lo busqu√©” ser√≠a el resumen en negativo del disco: habla de los errores que he cometido. “Ya no est√°s” es un lamento sobre la tristeza que genera el abandono. “Porque” refiere a c√≥mo te usan ciertas personas; tiene guitarras m√°s bluseras y est√° en un solo tono. “Mala suerte” contrasta: es una balada dulce, m√°s setentosa, m√°s pulida. Y “Otra realidad”, el tema final, es soul simplificado.

Resentimiento, tristeza, abandono... ¡Cu√°nto desencanto amoroso!

–El soul tiene mucho de eso. Aunque por la √©poca en la que explot√≥, los ’60, con Martin Luther King y el movimiento social de los negros, tambi√©n fue reivindicaci√≥n, defensa de los derechos humanos y, ante todo, amor. Lo que pasa es que, m√°s all√° de mi conciencia personal, me pareci√≥ que era temprano para ir en esa direcci√≥n con mis temas. Me tomo muy en serio lo que digo y, si voy a plasmar un lugar pol√≠tico, necesito poder sostenerlo y, de momento, no siento que pueda dar la vida por tal o cual bandera.

Si bien la escena del blues es m√°s visible, con exponentes locales y un circuito m√°s definido, la del soul est√° menos visibilizada, ¿cierto?

–S√≠. Hay lugares m√°s bien espec√≠ficos de jazz y de blues, de soul no hay. No hay un circuito establecido. S√≠ se est√° generando una movida, pero m√°s vinculada al funk que al R&B. Pasa algo muy tonto: la dificultad de que los estilos acuerden, algo rid√≠culo sobre todo en casos como √©ste, de g√©neros musicales tan vinculados. En el festival de jazz de Montreux, por ejemplo, toc√≥ Stevie Ray Vaughan y toca Erykah Badu, y est√° bueno pensar as√≠. Ac√° cuesta. Lo loco es que del blues sali√≥ el jazz, el soul, el R&B, el funk; estamos todos relacionados y est√° bueno incentivar a que el p√ļblico escuche todo. Pero ese espacio no sucedi√≥, no se pudo establecer. Entiendo que el soul es una m√ļsica que no tiene mucho desarrollo en el pa√≠s, que es un g√©nero menos escuchado que otros; por eso no pretendo que sea popular de un d√≠a para el otro. Me encantar√≠a que nos fuera bien a todos los que hacemos esta m√ļsica, pero soy realista: s√© que va a llevar un mont√≥n de tiempo. Esa es la “Otra realidad” a la que refiere el nombre del disco: de una m√ļsica que no est√° pasando ac√° y hay que generar.

Hablando de Otra realidad, grabaste el disco a la velocidad de la luz: tres días en Yuno, el estudio de Babasónicos...

–Es que los pibes de Babas√≥nicos no alquilan su estudio, es para ellos o amigos que no van a hacer ning√ļn desastre. Pero como se iban 15 d√≠as a Costa Rica, Daniel De Vita les dijo que ten√≠a unas bandas de confianza que quer√≠an grabar y ellos aceptaron. Musicalmente, hab√≠a un mont√≥n de maquinitas que aprovechamos mucho y serv√≠an para lo que yo estaba buscando: un sonido m√°s viejo. Yo soy medio cebada: tengo una idea y voy hasta el fondo del asunto. Entonces me fanatic√© y grab√©, en la medida de lo posible, como se grababa en los ’60. Incluso estuvo la idea de grabar la voz en cinta pero finalmente no pas√≥, porque es car√≠simo y porque editarlo es un quilombo. Lo lindo es que el disco est√° apa√Īado como antes: la voz en el medio, los coros de un lado, los vientos de otro, la guitarra aqu√≠, el bajo all√°, y as√≠; los sonidos van apareciendo. Hay un juego con la espacialidad y con el silencio, porque hay mucho silencio a pesar de que todo el tiempo se est√© tocando.

Previo a lanzarte como solista, tuviste una banda de covers soul llamada Rebeca Brown. ¿Sab√≠as que √©se es el nombre de una escritora cat√≥lica de EE.UU. que alega haber “liberado” a muchos norteamericanos del ocultismo?

–Me enter√© despu√©s y me quer√≠a morir. ¡Por lo menos su nombre se escribe con dos “c”!

Bueno saber que no tenés un alter ego fundamentalista cristiano...

–(Se r√≠e.) ¡No! Era en una √©poca en que no ten√≠a banda, que no sab√≠a qu√© hacer y, como hab√≠a empezado a meterme en el soul, quer√≠a tocarlo para aprender y trabajar en eventos, etc√©tera. Como no quer√≠a usar mi nombre, me saqu√© las ganas de llamarme Rebeca por un rato. Elegir Brown, un apellido tan com√ļn, fue como decir P√©rez.

Contame tu experiencia como cantante invitada en Ciro Flogiatta & The Blues Makers II, la banda del legendario ex Los Gatos, y como corista en la banda rock T√°mesis...

–A Ciro hace un mont√≥n que no lo veo. Con √©l estuve todo el 2010 y un poquito antes (¿o un poquito despu√©s?). En fin, grab√© unos coros en su disco y ten√≠amos shows muy seguido. Como en ese momento no ten√≠a banda, me sacaba la ansiedad de estar sobre el escenario. Me quedan lind√≠simos recuerdos de esa experiencia. Y a fin de mes sale el segundo disco de T√°mesis, banda de la que sigo participando. Te digo que a veces me gustar√≠a estar abajo y simplemente verlos tocar: soy medio fan de los chicos. Tienen una energ√≠a excepcional en vivo.

¿Y te permiten explotar tu faceta rockera?

–De una. Me saco las ganas de rock.

Julio Fabiani, guitarrista de T√°mesis, participa en tu disco...

–S√≠, y de los shows en vivo. Porque, por suerte, los m√ļsicos que tocaron en el disco son los mismos que me acompa√Īan en el escenario y contribuyen a un sonido bastante particular y a una identidad de banda. Hay un aporte de todos y cada uno, y una comunicaci√≥n fluida que se traduce en los shows. Adem√°s de Julio, est√° Roberto Porzio, un violero de blues muy capo, s√ļper fan√°tico del soul, y Anah√≠ Fabiani, que aporta varios sonidos de teclado buen√≠simos: piano, Hammond, Wurlitzer. Al bajista, Luis Gonz√°lez, lo conoc√≠ en la escuela y al batero, Alejandro Dixon (hijo de D√©borah), por gente en com√ļn. El tema de los vientos es medio aleatorio; no son estables porque es gente que labura un mont√≥n.

¿C√≥mo te sienta que se hable de vos diciendo que sos la Amy Winehouse local?

–Me causa un poco de gracia. La respeto y admiro mucho; me parece una pena que, con tanta magia personal, se haya empa√Īado su m√ļsica por el quilombo personal. Porque era muy creativa, improvisaba desde el vivo, cantaba la melod√≠a pero cambi√°ndola con ideas copadas.

Se la jugaba sin querer ser la más prolija o la más linda, y eso sólo ya la diferenció de las cantantes de moda. En ese sentido, es divino que me comparen. Sin embargo, no quita que no sea real.

Entiendo que sea lo m√°s f√°cil de hacer, porque es lo que m√°s se conoce, pero –si uno se pone a profundizar– como cantantes venimos de lugares diferentes: ella, de un lado m√°s jazzero; yo, m√°s blusero.

En la identidad profunda, somos muy distintas y las decisiones melódicas que tomamos son muy diferentes. Obviamente el sonido tiene que ver, pero no con ella particularmente sino con lo que ambas escuchamos.

Como Sharon Jones & The Dap Kings, banda que tocó con la propia Amy, de la que ella choreó mucho instrumentalmente y que, sin imitar nada, logra un sonido viejo actual.

Por otra parte, me parecería una picardía abusar de un disco tan famoso como Back to Black; sacar recursos de ahí sería tonto.

Aparte, meterme en una cajita con mi primer disco es medio un garr√≥n. M√°s que nada porque es una mina ic√≥nica de la m√ļsica actual y la comparaci√≥n te puede tirar un poco a menos. Si uno trata de sonar como otro, siempre va a ser la peor versi√≥n de uno mismo. Adem√°s, si todas las voces suenan iguales, la personalidad se borra. Por eso me molestan tanto las cantantes que salen en serie. Obvio que, como ser humano, cuesta mucho aceptarse tal cual uno es: tu cara, tus ojos, tu pelo, tu personalidad, tu voz, pero no se puede ser otra.

¿Y cu√°les dir√≠as que son tus influencias? ¿Qu√© escuchaste que se traduzca en este primer disco?

–Desde que entr√© a la Escuela de Blues del Collegium Mussicum, fui derivando en estilos hasta llegar al soul de Otis Redding, de Aretha y otros referentes menos conocidos del soul de Memphis y el soul del sur, ramas con una crudeza de la que el Motown de Diana Ross o Marvin Gaye carecen. Me gustan mucho los artistas de Stax, uno de sus sellos m√°s conocidos, que ten√≠an una veta muy pol√≠tica y militaban por mostrar la unidad de razas. Me gusta Ann Peebles y sus temas grooveros medio pantanosos. Lo que, en general, no me interesa es la mina que canta sensual y dulce y explota lo que supuestamente es femenino. Para m√≠, cantar as√≠ todo el tiempo es como estar en culo en la tele. Las artistas que me atraen son una conjunci√≥n de todo, son mujeres que saben tocar todas las cuerdas y no act√ļan de. Nina Simone, por ejemplo, no se hace la sensual, lo es. Y la sensualidad no pasa por la provocaci√≥n, pasa por mostrarse segura de s√≠ misma. Candi Staton, muy poco conocida, me encanta; O. V. Wright, Ray Charles... Cuando Ray Charles canta una balada, no dec√≠s: “Cu√°nto caramelo”; eso es b√°rbaro.

Tu interés por el género está plasmado en otros aspectos de tu vida. Tu mascota, por ejemplo, se llama Otis...

–(Se r√≠e.) ¡Por supuesto! Por Otis Redding, obviamente. Y es un nombre muy bien puesto, porque mi perro tiene una electricidad...

Florencia Andrada va a estar presentando Otra realidad el s√°bado 11 de mayo a las 22 en Eter Club (Cuenca 2783, Villa del Parque), el domingo 26 de mayo a las 22.30 en Mirapampa (calles 17 y 71, La Plata) y el viernes 7 de junio a las 23 en Makena (Fitz Roy 1519, Palermo). M√°s info en www.eterclub.net



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