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El rock del país: la Renga en Gualeguaychú.

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La banda liderada por Chizzo, siguiendo el ejemplo de los Redondos, recorre las provincias de la Argentina dando shows. Anteayer, cerró la temporada 2012 ante una multitud de seguidores, que vibraron con los temas y la mística.
La Renga.

17/12/12

La Renga ofreció su última ceremonia del año, anteayer, en Gualeguaychú. La capital entrerriana del carnaval puso su Corsódromo, ubicado en la vieja estación de tren de la ciudad y habituado a brillo de lentejuelas y plumas, al servicio del filoso rock de la banda de Chizzo Nápoli, Manuel Varela y los hermanos Tete y Tanque Iglesias. Como novedad, y respondiendo a las condiciones del lugar –una pasarela de 500 metros de largo- la banda montó un escenario sin frente ni detrás. Es decir, los músicos tenían campo y tribunas hacia ambos lados y la batería rotaba sobre su eje todo el tiempo. Los acompañó una multitud. En la ciudad esperaban la llegada de 20 mil personas, aunque a la vista daba la sensación de que eran muchos más.

Una de las particularidades de la banda de Mataderos es la de haber heredado el legado de los Redondos, que arrastraban multitudes de fieles seguidores a lo largo de todo el país. Así, desde bien temprano en la mañana, empezaron a ingresar a la ciudad cientos de micros procedentes de los cuatro puntos cardinales. La costanera, las playas, el manso Parque Unzué y el pintoresco puente naranja se llenaron de banderas, fanáticos rengos, camisetas de fútbol y altas dosis de rock con heladeritas llenas de cerveza y fernet. Pasadas las 10 de la noche, las tribunas hacia el este y el oeste del Corsódromo ya estaban repletas. La vieja estación de trenes era el espacio para los músicos y el equipo de producción, mientras que la pasarela estaba destinada a los dos campos. “Ya se juntan en el canto y se empiezan a encender, se vienen de todas partes, hoy vienen todos a ver. Cómo desde la chispeante luz interior, se desata la furia de la bestia rock”, fue el aullido de guerra de ”Chizzo” Nápoli para inaugurar la noche con uno de los temas de último trabajo, Un rayo (2010). En el comienzo, la banda homenajeó a sus fieles con piropos como “Es tu canción la que quiero oír en mi voz”, de Tripa y corazón , de su disco sin nombre, el de la estrella. Y más. “Para todos los viajeros que vinieron desde lejos, desde todos los rincones del país”, fue la dedicatoria del cantante antes de arrancar con Motor, alma y sangre .

La noche era pura energía. Así como las comparsas en verano, las banderas desfilaban por la pasarela. Los cuerpos, desnudos trepaban a cualquier poste y alambrado que los desafiara. Un show de La Renga no ofrece remansos, todo es intensidad. Varias de las canciones de la primera parte del show fueron las de su último trabajo, como Canibalismo galáctico y el tema que le da nombre al álbum: Algún rayo . También estuvieron los viejos clásicos de La Renga. Pero para eso hubo que esperar a que una de las tribunas del Corsódromo, que no estaba habilitada para el show, fuera desalojada. Y luego lo mismo con otra, en este caso por precaución a partir de una fisura provocada por la cantidad del público presente. José Palazzo, productor cordobés del Cosquín Rock, fue el encargado de pedirle a la gente que evacuara sin prisa sus ubicaciones mientras la banda tomaba envión para lo que faltaba.

La gente colaboró y ambas tribunas fueron desalojadas. “Gracias por ayudar, siempre me molesta cuando hablan mal del público de La Renga, yo me pregunto si esos que hablan alguna vez vinieron a un recital nuestro”, dijo Nápoli. Fue entonces que subió a tocar uno de los invitados especiales de la velada: Nacho Smilari. Músico legendario de bandas que marcaron a fuego el estilo de Chizzo, como Vox Dei, Billy Bond y La Pesada del Rock and Rol y Cuero. “El próximo invitado es un gran músico que nos viene acompañando durante toda la gira, un tipo que forma parte del rock nacional desde el tiempo en que ni se hablaba de rock nacional.”, dijo el cantante, presentando el tema que seguía. Smilari volvería luego para otra canción, Dioses de terciopelo .

“A ver si se acuerdan de ésta”, desafió el violero de Mataderos y soltó los primeros acordes de El juicio del ganso . Todavía quedaban clásicos para pasar un buen rato: En el baldío , Insoportablemente vivo , Oportunidad oportuna ”, Psilocybe mexicana , entre otras.

Una cita de Don Juan quedó dando vueltas en la retirada rumbo los micros estacionados frente a la cárcel vecina del Corsódromo. Y abrió, por un momento, esos barrotes con la frase que supieron grabar a fuego en la historia del rock: “Y ahora sólo un camino he de caminar. Cualquier camino, que tenga corazón. Atravesando todo su largo sin aliento, dejando atrás mil razones en el tiempo. Y morir queriendo ser libre, encontrar mi lado salvaje, ponerle alas a mi destino, romper los dientes de este engranaje”.

Etiquetas:
La Renga

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