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Conmovedora carta de Maru Botana a cuatro a√Īos de la muerte de Facu.

Conmovedora carta de Maru Botana a cuatro a√Īos de la muerte de Facu.

El 21 de septiembre de 2008 Maru Botana viv√≠a la peor tragedia que una madre puede imaginar: su hijo Facundo, de 6 meses, falleci√≥ de muerte s√ļbita.


Maru.


17/09/12
La conductora recordó ese momento y su pesar en esta carta escrita para el diario La Nación.
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Hace cuatro a√Īos que perd√≠ a mi sexto hijo, Facundo. A los seis meses de embarazo, me hab√≠a hecho una ecocardiograf√≠a para controlar que en el coraz√≥n del bebe todo estuviera bien. Y as√≠ fue, era muy sano. Por entonces eran las vacaciones de invierno, y yo estaba haciendo un programa en vivo y me era imposible tomarme muchos d√≠as. Decidimos con mi marido que √©l se ir√≠a una semana al Sur con los m√°s grandes y yo me acoplar√≠a tres d√≠as con los m√°s peque√Īos. A Facu lo dejar√≠amos con mis padres para no exponerlo al fr√≠o.

Me cost√≥ much√≠simo despedirme de Facu y eso es algo que se me viene a la cabeza en todo momento. Pasamos unos d√≠as muy lindos, y mam√° me llamaba varias veces al d√≠a para contarme las picard√≠as del bebe. ¡Estaban enamorados de √©l! Nosotros sab√≠amos que era el mejor lugar para que estuviera Facu.

El d√≠a anterior a venirnos, mientras almorz√°bamos, le dije a Ber: “Qu√© linda familia formamos”. A la tarde, jugu√© a las escondidas con los chicos y a la noche firm√© delantales para chiquitos con problemas. Les dimos de cenar a los chicos, y nos relajamos con Ber en un sof√°. Mientras, llam√© a casa y habl√© con pap√°, y me dijo: “Est√° todo bien, Maru”. Pero al ratito, no s√© por qu√©, volv√≠ a llamar: “Est√° todo bien, Maru, no te preocupes, ma√Īana nos vemos”, repiti√≥.

A las 4 de la ma√Īana, son√≥ el tel√©fono. Berni atendi√≥, me mir√≥ y me dijo la peor noticia que alguien te pueda dar. Me abraz√≥ muy fuerte, y me dijo: “Se muri√≥ Facu”. Yo sent√≠ en ese momento que me desplomaba. No pod√≠a ser, alguien hab√≠a entendido mal… Est√°bamos solos, los chicos dorm√≠an. En San Mart√≠n no hab√≠a vuelos y ten√≠amos que irnos ya a Buenos Aires. Bernardo fue a la recepci√≥n y comenz√≥ a llamar a un rem√≠s que nos viniera a buscar y, en silencio y con un nudo en la garganta, comenzamos a agarrar la ropa de a bollos y a hacer los bolsos. Cambiamos a los chicos y nos subimos a los autos, todo en silencio.

As√≠ llegamos a Buenos Aires y ah√≠ fue terrible el momento en que les dijimos a los chicos, en el D√≠a de la Primavera. Ellos lloraban sin parar. Mati nos dec√≠a: “Ya no vamos a ser m√°s seis”, y nosotros le dec√≠amos que s√≠. Llegamos a lo de mam√° y la imagen de Facu era muy triste. Yo sent√≠a que mi vida se hab√≠a acabado.

La imagen de Facu era de paz, sentía que tenía como una luz especial. No podía entender por qué la vida me había hecho esto. Lo primero que hicimos fue decirles a mis padres que se quedaran tranquilos, que para nosotros Facu se había ido en el mejor lugar y que no teníamos dudas de que lo habían cuidado con todo su amor. Yo tenía una mezcla de sensaciones espantosas, de querer tirarme por un precipicio y de sentir que había cinco personitas que me necesitaban más que nunca.

Vino la ambulancia a buscar a Facu y sentí que me sacaban el corazón. No voy a olvidar en mi vida todas estas imágenes, las tengo grabadas como una película. Luego fuimos a casa, donde estaban los chicos, y nos juntamos con ellos a charlar con los padres Javier Dilernia y Diego Díaz Pumara, que nos explicaron la muerte y cómo enfrentarla.

En un momento, Agus me mir√≥, y me dijo: “Ma, ¿por qu√© lo dejaste? √Čl te necesitaba”. Y sent√≠ como una pu√Īalada. Me era imposible imaginar c√≥mo seguir. Al d√≠a siguiente, el entierro fue desgarrador. De los chicos s√≥lo fue Agus y los dem√°s le hicieron un dibujito y le escribieron cartitas para poner en el caj√≥n.

Fue muy fuerte sentir ese duelo con mi bebe, mi chiquito. Yo me hab√≠a quedado con ganas de verlo crecer, caminar, correr y hacer travesuras con sus hermanos. Era trist√≠simo ver a Santi, el de un a√Īo, buscarlo por la casa. Fue √©l, Santi, el que nos ayud√≥ con su sonrisa y sus mimos a salir.

El otro d√≠a, cuando bautizamos a Mar√≠a In√©s, nuestra √ļltima hija, el padre Javier dec√≠a que en nuestra familia, a pesar de todo lo que hab√≠a pasado, hab√≠amos seguido adelante y que seguramente el amor nos hab√≠a empujado, y ah√≠ sent√≠ que, a veces, cuando me sent√≠a ahogada y abatida, una vocecita me dec√≠a: “Hay que seguir”. Es dif√≠cil poder seguir, pero hay que sobreponerse. Facu es mi sexto hijo y siempre est√°. La verdad es que siempre lo busco, como la mam√° Pata busca a sus patitos todo el tiempo. Este dolor es insuperable. Nunca se supera esta muerte, pero s√≠ podemos seguir viviendo con ella. Y lo m√°s importante es estar unidos y escuchar a los chicos, dejarlos hablar y que no sea un tema tab√ļ. Facu est√° y estar√° siempre con nosotros.



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