Aseguran, otra vez, que de a poco mudarán la cárcel de Devoto.

BARRIO
Eterno reclamo de los vecinos de Devoto.
Avanzan las reuniones para trasladarla a un predio de la provincia, pero admiten que demorarían tres años en terminarla.



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Aseguran, otra vez, que de a poco mudarán la cárcel de Devoto.
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27/7/2016

La permanencia de la cárcel de Devoto, el único establecimiento penitenciario en funcionamiento dentro de la Ciudad, delimitado por las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano, es un problema para los vecinos del barrio.

Por eso, los gobiernos nacional y porteño han iniciado reuniones de trabajo para tratar de avanzar en el postergado traslado de la cárcel a otro predio de la provincia de Buenos Aires, en respuesta al reclamo histórico de los vecinos que piden el cierre del complejo de detenidos, y además para sumar a la reforma integral del servicio penitenciario federal que incluye un nuevo modelo de establecimiento de reclusión.

El plan de trabajo de las reuniones entre ambos Estados apunta a trazar un convenio de colaboración que establezca las distintas etapas en que se llevará adelante el cese del funciones del complejo y el traslado de las personas privadas de la libertad que habitan en él –se calcula que hay 1.600–, y también que determine cómo se financiará el todo el proceso.

Desde el Ministerio de Justicia de la Nación informaron que sigue en pie la mudanza de la cárcel a la zona de Agote, en el partido de Mercedes, tal como fue establecido en 2011. Sin embargo, advierten que eso demandará no poco tiempo, ya que hasta ahora sólo se ejecutó un 6% por ciento de la obra, lo que da lugar a un plazo de por lo menos tres años para su terminación.

A la vez, estudian la posibilidad de crear nuevos cupos mediante la construcción de pabellones linderos a los complejos penitenciarios ya existentes, en donde se garantice a los reclusos la continuidad del acceso a la educación, la cultura y el trabajo que tienen actualmente en Devoto.

“Vamos a hacer todo lo posible para sacar la cárcel de Devoto de la Ciudad”, señaló uno de los funcionarios participantes de las reuniones y que representa a la Subsecretaría de Relaciones con el Poder Judicial y Asuntos Penitenciarios. Esta fuente confirmó que el edificio penitenciario no responde al modelo que impulsan desde la cartera nacional dentro de un plan de reforma, cuyo anteproyecto de ley se enviará al Congreso para su debate. Lo mismo opina Gonzalo Aguilar, de la asamblea vecinal “Devoto sin cárcel”, para quien “se nota que los detenidos viven mal, en salas de 60 personas, algo que no respeta los estándares vigentes”.

Y agregó: “Tampoco la infraestructura de la zona está preparada para recibir a la cantidad de gente que llega los fines de semana en los días de visita, no hay contenedores y muchas veces quedan los desechos en las calles”.

Para Aguilar, que vive a 100 metros de la cárcel, la existencia de la penitenciaría afecta la calidad de vida de los vecinos, quienes –según explicó– “escuchamos el ruido de sirenas a las tres de la madrugada sin saber qué pasa dentro u oímos gritos o tiros regularmente”.

“Queremos el compromiso explícito y público de los funcionarios de la erradicación total y del traslado de los detenidos”, afirmó y también anticipó que los vecinos quieren que, una vez terminada la mudanza, se generé en el lugar un espacio verde que le devuelva a Devoto parte de la historia que llevó a que el barrio fuera conocido como “el jardín de Buenos Aires”. La cárcel fue inaugurada en 1927 para contraventores a cargo de la Policía Federal en una zona que, si bien tenía ya con viviendas cercanas al nuevo edificio, todavía estaban en lotes de gran extensión. Con rejas a su alrededor, el complejo solamente alojaba a condenados por ebriedad o vagancia.

Treinta años después, el lugar pasó a manos del Servicio Penitenciario Federal, el enrejado fue reemplazado por muros de siete metros de altura y de contravenciones pasó a ser un complejo de máxima seguridad.

Ese proceso fue recordado por un grupo de vecinos que en esta semana participó de una reunión con el vicejefe de Gobierno de la Ciudad, Diego Santilli, quien suele mantener este tipo de encuentros en los barrios para escuchar los reclamos que los porteños tienen para hacerle a la gestión de la Ciudad.

Entonces, Santilli fue consultado en el Club Allende de Devoto por la posibilidad del cierre de la cárcel, un reclamo que durante años fue exigido a Mauricio Macri mientras estuvo al frente del Ejecutivo, desde donde la respuesta fue que la decisión de la mudanza le correspondía al Gobierno nacional.

“La cárcel está mal ubicada y nuestro objetivo es ir en la línea de trabajar con el Ministerio de Justicia para sacarla de allí y para ello iniciamos conversaciones, con lo cual nuestro objetivo central está trazado y vamos a hacer todos los esfuerzos necesarios”, fue parte de la respuesta de Santilli a los vecinos.



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