Villa Devoto: Atropelló y mató con un Audi a una pareja: "Quería hacerme el canchero"

Juicio a Lucas Trasancos.
El joven declaró que con el auto prestado, fue "a dar unas vueltas a un lugar donde hubiera chicas". Admitió que cruzó con el semáforo en rojo, en Flores, y que iba a más velocidad que la permitida. Había consumido cocaína.


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Villa Devoto: Atropelló y mató con un Audi a una pareja: "Quería hacerme el canchero"
3/9/15



Lucas Trasancos, el joven que en 2013 atropelló y mató con un auto de alta gama a una pareja que viajaba en moto en Flores, aseguró ayer que manejaba ese vehículo porque un amigo suyo cometió la "imprudencia" de prestárselo. Y que para hacerse el "canchero" se fue a dar "unas vueltas a un lugar donde hubiera chicas".

Al ampliar su declaración indagatoria ante el Tribunal Oral en lo Criminal 7, Trasancos (27), ex estudiante de Derecho, admitió que la madrugada del 15 de septiembre de ese año circulaba "a más de 60 kilómetros por hora", la velocidad máxima permitida en avenidas en Capital, "pero no iba a 160".

Esa noche, Trasancos conducía un Audi TT y en la esquina de avenida Rivadavia y Cuenca embistió la moto en la que viajaban Jacobo Ramos (21) y Viviana Alvarez ( 25), quienes murieron por las heridas recibidas tras el choque.

En la segunda jornada del juicio, el procesado aseguró que no vio el semáforo en rojo, que favorecía el paso de los jóvenes que iban en la moto. "Por un error humano lo vi en verde", aseguró Trasancos, quien señaló que segundos antes había salido de una estación de servicio cercana al lugar del choque.

Sobre el Audi TT, dijo ante los jueces Gabriel Vega, Gustavo Valle y Gustavo Rofrano y el fiscal Oscar Ciruzzi que un amigo suyo que tiene una concesionaria en Villa Devoto "comete la imprudencia" de prestárselo.

"Quería hacerme el canchero y me fui a dar unas vueltas a un lugar donde hubiera chicas, a Las Cañitas", expuso Trasancos, y agregó que en esa zona de la Capital Federal conoció a un grupo y volvió a Flores -donde vive- con una de ellas, de nombre Jéssica, según informó la agencia Télam.

La abogada de la familia Ramos, María Rosa Ballester, le preguntó luego en qué momento de la noche había consumido cocaína, y las defensoras del imputado, Andrea Novello y Laura Fechino, se opusieron a que contestara.

Ballester explicó luego a Télam que el análisis de sangre efectuado a Trasancos tras su detención, unas seis horas después del hecho, determinó que tenía "cafeína y y metabolitos de cocaína en trazas no cuantificables", es decir que ya se estaba metabolizando porque había sido consumida horas antes. Finalmente, el acusado optó por no responder a la pregunta, pese a que el presidente del tribunal le dijo que podía hacerlo.

Acerca del Audi, la abogada señaló que "el hecho de que estuviera a nombre de otra persona, agrava más su responsabilidad porque estaba manejando un auto que no era de él, sin los papeles correspondientes", como podría ser una cédula azul.

"Trasancos amplió su declaración y exhibió algunas fotos con las que buscó probar que se había detenido 100 metros antes del cruce con la calle Cuenca, en un kiosco. De esta manera intenta decir que el auto no pudo desarrollar una gran velocidad en 100 metros", explicó por su parte a Clarín Rubén Quevedo Acosta, el abogado de la familia de Viviana Alvarez.

Sin embargo el perito Juan Carlos Godoy, de la Policía Federal, dijo que Trasancos "excedió holgadamente" los 60 kilómetros por hora permitidos sobre la avenida. Entre los testigos, la querella presentó a tres jóvenes que circulaban por la avenida aquella madrugada: "Ví como una ráfaga negra, un zumbido. Dije "que hijo de p..." y no llegué a terminar la frase, porque más adelante alcanzamos a ver el choque", dijo Aylén Gisela Ossa Welcz.

Además una cámara de seguridad ubicada ubicada justo en la esquina registró todo lo que sucedió: el choque fue brutal y en la secuencia se observa la velocidad a la que transita el auto de Trasancos, que aparece repentinamente en la imagen. También se ven las luces del semáforo, en verde para Jacobo y Viviana.

El viernes pasado, cuando comenzó el juicio, Trasancos también aseguró que no vió el semáforo: "Tampoco los ví a ellos. Tengo una culpa tremenda que no se me va a ir en toda la vida. El dolor más grande es de los padres, porque perdieron a sus seres queridos. Pero a mí también se me arruinó la vida, y a mi familia", dijo entre llantos.

Pero entre los abogados de la querella, familiares y amigos de las víctimas sobrevuela un antecedente que preocupa: el caso Sebastián Cabello. En 1999 Cabello corría una picada por la avenida Cantilo y chocó por atrás a un Renault 6 que explotó y se incendió. En él viajaban Cecilia Edith González Carman y su hija de tres años, Vanina Rosales. No pudieron salir y murieron carbonizadas. Cabello fue condenado a 12 años de prisión por el delito de "homicio simple por dolo eventual", pero en 2005 la Cámara de Casación redujo la pena a tres años. Salió en libertad y, desde 2013, tiene permiso para conducir.

Se espera que mañana exponga el fiscal; en tanto que el viernes haría lo propio el acusado y se espera el fallo del tribunal. Jacobo y Viviana habían comenzado a salir poco antes; Viviana tenía un nene de una pareja anterior.



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