Valeria Ambrosio, “Hay que ir con pies de plomo”

Directora de comedias musicales, asumió en el Teatro Argentino de La Plata sin experiencia en la lírica. Cuenta sus planes. La nueva directora del Teatro Argentino de La Plata, Valeria Ambrosio, es muy reconocida por su trabajo en la dirección de comedias musicales, como Mina... che cosa sei?!
  
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Valeria Ambrosio, “Hay que ir con pies de plomo”.   
17/6/14

pero tiene poco contacto con el mundo de la lírica. Su designación, “una idea descabellada de Jorge Telerman”, según ella misma cuenta, llega cuando el teatro platense tiene sus cuentas en rojo.

“Tenemos que ir a las fuentes del teatro popular y no apuntar a un público snob. Hay que entender que la gente iba a la ópera porque hablaba de su propia situación política y social”, dice firme.

Es probable que sea necesario renovar el público. Pero si fuera por hablar sobre la sociedad actual, óperas como “La Traviata” o “Carmen” no tendrían público.

Por eso, hay que darle al público lo que quiere, lo que necesita.

Entre lo que el público quiere y lo que necesita puede haber un universo de distancia. Por eso, de algún modo, el director debe tener la capacidad de acercar obras que el público jamás pensó que existían o que le interesarían.

Sí, yo tengo un millón de ideas en ese sentido, pero hay que ir con pies de plomo. Pocos títulos, hechos con lo nuestro.

¿Por qué te parece que el ministro de Cultura de la provincia de Buenos Aires, Jorge Telerman, te ofreció la dirección del teatro, aunque la idea le parecía descabellada?

Porque formalmente la idea podrá resultar descabellada, pero en el contenido no lo es. Las cosas están muy dogmatizadas, muy reglamentadas. ¡Cómo va dirigir un teatro lírico una persona que no proviene de la lírica? Jorge me llamó primero en abril, pero no quedamos en nada. Luego volvió a llamarme y en esa segunda vez me dije que tenía que aceptar. El tiene proyectos muy atractivos. Yo había estado en el museo que hizo en Mar del Plata y me había parecido alucinante. Allí había un encuentro entre el arte y la gente. La gente, el pueblo, no los snobs. Todo estaba hecho para que los chicos intervinieran, tocaran. Era un encuentro con el arte como tiene que ser, activo.

La actividad que promueve el arte no tiene por qué ser física, ni siquiera visible.

Pero al ser físico es más directa. Los chicos no iban a teorizar sobre arte, sino a vivirlo. Lo que quiero contar con esto del museo es que no me sorprendía que Telerman me llamara con una idea revolucionaria. Hace una semana que asumí y soy feliz, siento que ya pasan un montón de cosas.

En su momento, durante la gestión de Lombardero, el teatro fue un lugar de enorme actividad y capacidad de convocatoria.

Esa era la época cuando el Colón no estaba activo, ¿no?

No. La gestión de Lombardero se sostuvo a lo largo de años con propuestas muy buenas, que llenaban la sala. Incluso los cuerpos estables llegaron a tener un muy buen nivel.

Es que el teatro tiene de todo para poder producir. Por eso, hagamos las obras con la gente que tenemos, que tiene muchas ganas de hacer.

El problema nunca fueron las ganas, ni siquiera los artistas extranjeros, que son un estímulo. El problema fue la cesación de pagos. ¿Ya se pusieron al día con las cuentas?

Se están poniendo en orden. Pero no todo sucede de un día para el otro. Por eso tenemos que apelar al amor por el arte.



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