Murió la hermana Bernarda, la simpática cocinera de TV.

La hermana María Bernarda Seitz, la carismática monjita que cocina en televisión, murió ayer a los 87 años a causa de un ACV. La hermana María Bernarda Seitz, la carismática monjita que cocina en televisión, murió ayer a los 87 años a causa de un ACV, por lo que había sido internada la semana pasada. Los restos de la hermana Bernarda fueron velados en una capilla de su comunidad religiosa en el partido de Quilmes.
  
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Murió la hermana Bernarda, la simpática cocinera de TV   
17/6/14

A los 86 años murió la Hermana Bernarda, una monja de la Congregación de las Hermanas de la Santa Cruz, que con hábitos grises y blancos, una sonrisa siempre amplia, supo inculcar a la audiencia televisiva con sus micros de cocina simple pero sabrosa y sus consejos sobre la religión, la familia y las buenas costumbres.

La noticia fue confirmada por el obispo de Quilmes, Carlos Tissera. En un comunicado, dio “gracias a Dios por la vida fecunda” de la mujer, que supo transmitir los valores evangélicos a través de sus libros y programas.

Dulces tentaciones se emitía por el canal El Gourmet y luego pasó a América. También publicó varios libros de cocina, entre ellos 100 recetas: cocina y meditación, que fue récord de ventas.

La semana pasada había sufrido un ACV. Ante la gravedad de su estado, allegados y muchos de los alumnos que asistían a sus clases culinarias en la parroquia de los Dolores iniciaron cadenas de oración para pedir por su pronta recuperación. Anoche, la noticia de su muerte fue uno de los temas más comentados ( Trending Topic ) en Twitter.

El chef español Ramiro Rodríguez Pardo, que estuvo al frente de varios emprendimientos gastronómicos y participó del programa Los cocineros, recordó con un afecto especial. “Su estilo de patisserie centroeuropeo era clásico, algo que ya pocos cocineros practican en la actualidad, ya que quedo completamente renovada. Era una excelente persona y hacía su trabajo con mucha pasión y un gran amor”, dijo a Clarín.

Hija de una familia de alemanes del Volga, Florentina Seitz –tal era su verdadero nombre– pasó la mayor parte de su infancia en los campos de su padre en el sur de Córdoba, a mitad de camino entre Río Cuarto y Achiras, donde se dedicaba a realizar tareas campestres.

En 1944, antes de cumplir los 16, se alistó en la congregación de las monjas suizas. Su papá, Enrique, la llevó hasta Rosario y de allí viajó acompañada por una monja hasta la ciudad de Buenos Aires.

Entre 1986 y 1987 se fue a vivir a Suiza y estuvo un tiempo radicada en Alemania, donde se reencontró con sus orígenes y se perfeccionó en el arte de la cocina, que luego se encargó de transmitir a sus alumnas.

Algunas veces contó que sus padres y hermanos eran agricultores y criaban cerdos. Ella era la única mujer y quedaba a cargo de la cocina. “Como no había reloj, por las sombras de la pared sabía cuándo tenía que empezar a preparar el almuerzo. A las 12, por la ventana flameaba un trapito, para que mi familia pudiera verlo desde lejos y venir a comer”.





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