Luciana Aymar, recién separada: "Estoy triste, pero es lo mejor para los dos”

Días antes de viajar a La Haya, donde jugará su último mundial de hockey, habla de amor y del sueño de formar su propia familia.


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Luciana Aymar.
3/6/14

Llega a la cita con la puntualidad de una profesional, custodiada por Starsky y Hutch, los dos caniches que la acompañan desde que dejó su Rosario natal para instalarse en Buenos Aires, hace una década, luego de firmar su primer gran contrato con un club de hockey de Quilmes. Luciana Aymar, lookeada con leggings de leopardo, suéter negro, botas con tachas y un maxicollar, se baja de su camioneta después de haber entrenado cuatro horas con las Leonas. A los 36, se la ve tranquila con la decisión que cierra uno de los capítulos más importantes de su vida: consagrada como la mejor jugadora del mundo en ocho oportunidades, resolvió que el Campeonato Mundial que disputará del 2 al 15 de junio, en La Haya, será el último.

"Sí, ya está, este es mi último Mundial", confiesa a ¡Hola! Argentina en pleno proceso de maquillaje y peinado. "Después de Holanda, me queda un partido de despedida en Rosario y, quizás, la última Champions Trophy –un torneo que reúne a los mejores equipos del mundo y que se disputa todos los años– en Mendoza, en diciembre, y nada más", agrega.

–¿Qué te genera cerrar una etapa tan consagratoria?

–Son emociones encontradas. Mi seguridad está en el campo de juego, el hockey es lo que sé hacer. Amo este deporte, le puse todas mis energías. Obviamente, fuera de la cancha es donde aparece mi inseguridad. Sé que me va a dar tristeza, pero, por otro lado, está bueno el cambio.

–Aparte de la seguridad, ¿qué vas a extrañar?

–El día a día: entrenar a las 8, terminar a las 12, kinesiología, almuerzo con las chicas, descanso y vuelta a entrenar. No tener esa rutina, esa estructura, me va a molestar y lo sé.

–Fuiste consagrada "Leyenda del Hockey". ¿Qué precio tuviste que pagar por eso?

–Bueno, ¡muy normal no soy! [Se ríe]. No llevé una vida típica y corriente como mis amigas, que hoy tienen sus familias. Mi ambición nunca pasó por casarme y tener hijos. Desde muy chica, mi objetivo fue jugar al hockey y lograr ser alguien diferente. Miraba a Diego Maradona, a Gabriela Sabatini y quería ser como ellos, distinta. Desde chiquita imaginaba que no iba a tener una vida normal y ese es el precio que pagué.

–¿Te arrepentís?

–No. Todo lo que dejé a un costado –una familia propia, la vida social y haber faltado a eventos clave en la vida de personas que quiero– son decisiones que tuve que tomar y estoy conforme con haberlas tomado.

Sé que cuando deje de jugar, todo lo que no hice me va a costar un poco más.

–¿Qué es lo primero que te vas a permitir luego del retiro?

–Después del Mundial tengo programado un viaje a Italia con mi mamá y mi hermana. Van a ser diez días de relax en la playa, en la costa amalfitana, y estoy chocha. De ahí en más, me voy a enfocar en todo lo que no pude disfrutar antes: estar con mis amigas, jugar con sus hijos y viajar con quien quiera, sin estar pensando en que tengo que volver por el entrenamiento.

EL CORAZON DE UNA LEONA

–¿Michel [Gurfi, su novio] no viaja con vos?

–No, nos separamos hace unas semanas.

–¿Qué pasó?

–Nos amamos muchísimo, pero hoy sentimos que nos lastimamos un poco, entonces estamos distanciados.

–¿Quién tomó la decisión de terminar?

–Fue algo charlado entre los dos. Hoy cada uno le está dando prioridad a lo suyo: yo quiero disfrutar de mi último Mundial y la verdad es que él me acompañó mucho todos estos años. Seguimos en contacto, tenemos muy buena onda y, hoy, lo mejor es la distancia.

–¿Sentís que es algo pasajero o es para siempre?

–Con Michel cortamos y no sabemos si es definitivo. El tiempo va a ayudar a poner las cosas en perspectiva.

–¿Te dolió la ruptura?

–Y sí, después de los 30 el golpe es más duro. Además, las separaciones siempre son difíciles. Estoy triste, pero sé que es lo mejor para los dos. Igual, esta ruptura no me chocó tanto como la anterior, con otra pareja, que me encontré sola a los 32 y fue durísimo. Todas mis amigas estaban casadas, esperando sus primeros hijos y yo sufría más por eso que por haberme separado.

–¿Te preocupa la soltería?

–Ya no. En el deporte pasa mucho esto: uno le da prioridad a su carrera y después cuesta equilibrarla con los afectos. Con las chicas del seleccionado somos de contenernos mucho, la mayoría pasamos por momentos de soledad. Mis amigas de Rosario también me acompañan.

–¿Pero estás abierta a conocer otras personas?

–[Piensa]. En unos días me voy a jugar el Mundial a Holanda, así que no. Tampoco estoy dispuesta, no tengo ganas. De hecho, sigo pensando en Michel.

–Formar tu familia ¿es un deseo propio o un mandato?

–No es una cuenta pendiente para mí, porque prioricé otra cosa. Siempre lo relegué, me decía: "Cuando termine de jugar…".

–¿Y ahora que vas a terminar?

–No me lo pongo como objetivo, no lo tomo como algo que tengo que resolver. Cuando se dé, se dará. Quiero disfrutar del presente.

–Pasados los 35, el reloj biológico de la mujer se acelera, ¿te preocupa la posibilidad de no llegar a ser madre?

–No, cero. De hecho, la mayoría de las madres primerizas son grandes, así que no me preocupa para nada.

–¿Cómo definís tu presente?

–Tengo mucha confianza en mí misma y estoy cómoda con quien soy. Claro que tengo mis inseguridades y mis temas a resolver, y por eso sigo haciendo terapia.

–¿Cuál es tu principal desafío hoy?

–Creo que parar un poco la cabeza y disfrutar más.

Texto: María Güiraldes

Fotos: Matías Salgado

Producción: Georgina Colzani

Maquillaje: Vicky Lopez Saubidet, para de la Vega Make-Up

Peinado: Noelia Pintos, para Tijeras Peluqueros

Agradecimientos: María Casado Home Gallery (www.mariacasado.com.ar), Cher, Bnedikta, Mas Negro y Público Press.






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