La lucha de los vecinos de Villa Devoto para recuperar el cine Aconcagua.

El Aconcagua fue un cine emblemático para muchos porteños. La Legislatura aprobó en 2011 su expropiación. Pero Macri la vetó. Los vecinos no pierden la esperanza. Y cuentan a INFOnews porqué sueñan con ver reabiertas las puertas de un cine con mil historias.
  


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La lucha de los vecinos de Villa Devoto para recuperar el cine Aconcagua.   
29/6/14

“Este cine tiene que ser al barrio, lo que el Aconcagua es a la Cordillera de Los Andes” dijo José Patti, un inmigrante italiano, constructor de oficio y terco por convicción. Levantó en 1944 el cine barrial más grande de la época. En Avenida Mosconi al 3300 (Villa Devoto), el Cine Aconcagua tenía capacidad para 1200 personas, butacas de cuero y calefacción. Nada que envidiarle a las grandes salas del centro de Buenos Aires.

A mi abuelo “le gustaba hacer las cosas a lo grande. `Yo no voy a hacer un cine, voy a hacer un Aconcagua´ decía siempre”. El que recuerda es José Luis Alesina, nieto de José Patti y presidente de la Asociación Civil Aconcagua, una agrupación de vecinos que lucha por devolverle el cine al barrio, cerrado desde 1995. La sala que creó su abuelo resistió en los `60 el auge de la televisión y en los `80 la llegada de la video casetera, cuando todos veían películas desde el sillón de su casa.

Con la invasión de las grandes cadenas de cine, plena década del `90, el Aconcagua ya no tuvo cómo competir. Y terminó convertido en una Iglesia Evangélica. En 2011 la Legislatura porteña aprobó un proyecto impulsado por vecinos de la zona para expropiar el cine. Pero el Aconcagua recibiría un nuevo revés, de la mano de Muricio Macri que vetaba en diciembre de 2011 el proyecto para su expropiación.

El Aconcagua "se encuentra ubicado en la Comuna 11, donde ya existen centros culturales dependientes del gobierno de la Ciudad. Se estima conveniente priorizar la creación de centros culturales en otras zonas de la Ciudad", decía Macri para justificar su veto. Pero los vecinos se quejan: tampoco Mauricio promovió la apertura de espacios culturales en otros puntos de la Ciudad.

¿Logrará el barrio recuperar su cine? “No es fácil. Pero los locos siempre triunfamos” dice José Luis Alesina. El proyecto en el que por estas horas trabaja la Asociación propone la creación de dos salas de cine y varios espacios para la formación artística, todo dentro del Aconcagua. Como en 1944, cuando Patti tuvo que pelear para conseguir materiales de construcción –la mayoría se destinaba a la guerra- en 2014 recuperar el cine tampoco será sencillo.

Primero, la Legislatura debe aprobar el proyecto que impulsa la Asociación Civil Aconcagua –eso es casi un hecho, ya lo apoyó en 2011- pero Macri debería no vetarlo. Y luego habrá que poner manos a la obra, porque el cine hoy está desmantelado. Lo último que funcionó en sus instalaciones fue una sede del Iglesia Evangélica.

El Aconcagua, en la cima

Hace tiempo y allá lejos, en su pantalla se reproducía la saga completa de James Bond, películas como El mañana nunca muere, Las sandalias del pescador o La Novicia Rebelde, podían verse desde las butacas encueradas del Aconcagua. La República perdida, La Patagonia Rebelde o La Maffia eran de la partida nacional que supo emitir el cine que está justo en el límite entre Villa Pueyrredón y Villa Devoto.

El acomodador, el chocolatero y los motoqueros, que llevaban los rollos de las películas de un cine a otro, eran los personajes que le daban vida a la sala cinematográfica. “Tenías que ir bien vestido. De jean y zapatillas no entrabas. En las últimas filas se sentaban siempre las parejitas, que iban a chapar. Igual siempre le tenías que avisar a tus viejos que ibas al cine, porque sino se enteraban igual, por los vecinos” recuerda José Luis. El Aconcagua fue mucho más que un cine. “Era un punto de reunión, de participación de todo el barrio”, asegura el nieto de su fundador.

Fabian Roncati es vecino de Villa Pueyrredón de toda la vida. Y como muchos de sus amigos, tiene grandes recuerdos del cine. Como el de esa noche del `79, cuando vio por primera vez Fiebre de sábado por la noche junto a sus compañeros de la escuela primaria. “Para nosotros era como el club del barrio. Y yo veo que los chicos hoy no tienen un espacio así, por eso sueño con devolverles el cine”, cuenta Fabián a INFOnews. Aunque sabe que el cine no funcionará nunca más como el viejo Aconcagua. “No es un cine hoy, ni tampoco lo será. La propuesta es que sea mucho más que un cine: que sean dos cines con un espacio cultural” para la formación artística.

El operativo recuperación comenzó entre los vecinos. Mejor dicho: fue un chico de 16 años el que tiró la primera piedra vía Facebook y pidió juntar firmas para reabrir el cine. Con ese primer impulso comenzó a gestarse una organización vecinal que se enorgullece de su cine, y que no parará hasta ver que sus puertas se vuelven a abrir.



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