“Me llevé 1 millón de dólares, pero ahora no me queda nada”

Alberto De la Torre era el último de los condenados por el asalto al Banco Río de Acassuso que estaba preso. Lo liberaron el martes y, en una entrevista con Clarín, por primera vez admitió su rol en el golpe.
  
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“Me llevé 1 millón de dólares, pero ahora no me queda nada”   
23/5/14

“De chorro ya me recibí. Ahora estoy estudiando Periodismo en la Universidad de La Plata”. Menos de 24 horas después de salir de prisión gracias a que la Justicia le otorgó la “libertad asistida” Alberto “Beto” De la Torre habló ayer con Clarín. Y por primera vez en ocho años reconoció que él fue uno de los cabecillas del que tal vez fue el golpe más espectacular de la historia criminal Argentina: el millonario golpe al Banco Río de Acassuso, el “Robo del Siglo”.

“El golpe lo planeamos durante un año y medio y sólo en hacer el túnel tardamos un año. Nos llevamos más de 15 millones de dólares. Con la plata yo tenía pensado ponerme un mayorista de celulares. Yo me llevé 1.000.000 de dólares, pero la Policía me sacó todo y ahora no me queda nada”, detalló.

El cinematográfico robo ocurrió el 13 de enero de 2006 en Acassuso, San Isidro. De la Torre, Luis Vitette Sellanes y sus cómplices simularon un asalto exprés y fueron rodeados por la Policía.

Tomaron de rehenes a 23 personas durante toda la tarde. En los alrededores, 200 policías negociaban con ellos y planeaban cómo copar el banco.

Pero la banda tenía un plan perfectamente elaborado. Los ladrones reventaron 145 cajas de seguridad y, mientras la Policía esperaba afuera, salieron por un túnel cavado previamente y escaparon con el dinero y las joyas en dos gomones por los desagües subterráneos.

“El robo fue bien pensado. No queríamos matar a nadie. Sólo fuimos a robar. Las armas que llevamos eran réplicas de plástico.

Si entraba la Policía, nos entregábamos. La muestra de que no queríamos armas es que al primero que liberamos fue al custodia del banco (un policía) y cuando salió le devolvimos su arma. Eso sí, antes le sacamos las balas”, contó a Clarín con detalle Alberto De la Torre, que el 24 de enero cumplió 60 años. Con su liberación, ya no queda nadie preso por este asalto.

–Pero tomaron rehenes ...–A los rehenes los fuimos distribuyendo como pudimos en distintos sectores del banco. Pero nunca los maltratamos. Al contrario, siempre el trato hacia ellos fue muy cordial. Nuestra idea era generar en ellos el síndrome de Estocolmo (una reacción psicológica en la cual la víctima desarrolla una relación de complicidad y de vínculo afectivo con quien la ha secuestrado).

“El Beto” fue liberado el martes a las nueve y media de la noche de la cárcel de Gorina, en La Plata, tras estar más de ocho años preso. Pero desde abril ya había conseguido un permiso para salir a estudiar y para, fin de semana de por medio, visitar a su actual familia. A su ex esposa no la ve más: es la que, despechada, los entregó a él y a sus cómplices ante la Policía.

–¿Es verdad que cuando fue detenido usted estaba por irse del país con una amante?

–Decían que pensaba irme a Paraguay. Pero son mentiras. Eso fue lo que le dijeron los policías a mi ex mujer (Alicia Beatriz Di Tullio) para que ella contara lo que sabía. Yo me iba a quedar acá ... nadie tenía nada en contra mío. Si no me mandaba en “cana” ella, no me agarraban más.

–¿Y por qué Di Tullio delató su participación en el robo?

–Yo pensaba guardarme un año y no salir a gastar plata, para no llamar la atención de nadie ni levantar sospechas. Pero mi ex esposa se desesperó: quería que les comprara casas a los hijos, sacarme plata de cualquier manera. No quería esperar. Yo le di una parte importante, igual. Pero no hay nada que hacer: la manteca no es para los gatos. Y me mandó en cana.

Alicia Di Tullio es la hermana de Margarita Di Tullio, alias “Pepita La Pistolera”: la dueña de varios prostíbulos de Mar del Plata que se hizo conocida en la investigación del crimen del fotógrafo José Luis Cabezas.

–¿Qué relación le quedó con los demás integrantes de la banda?

–Yo hablo por mí. Nunca voy a mandar en cana a nadie. Distinto es el caso de Vitette Sellanes, que reconoció que participó del robo. Yo reconozco que fui uno de los ladrones. Pero me arrepiento porque así perdí ocho años de mi vida.

–¿Pero volvió a hablar o a tener contacto con los otros condenados por el golpe al banco?

–No, yo me enteré de la situación de cada uno por los medios. Con él único que estuve charlando fue con (Fernando) Araujo, cuando él estuvo preso en Gorina.

El martes a la noche, cuando fue liberado, De la Torre se instaló en la casa de una mujer llamada Silvia Liliana Fernández (40), en un edificio que está en medio de la villa 21, de Barracas. Desde el balcón del departamento sólo se ven casillas precarias de chapa y material.

Fernández también estuvo presa, sospechada de haber hecho de “campana” de la banda. Di Tullio les dijo a los investigadores del robo al banco que la joven era amante del “Beto”. Pero De La Torre asegura que ella es su “sobrina”.

También cuenta que, al ser detenido, tenía tres propiedades: una en el barrio de Constitución, sobre la calle Carlos Calvo (donde había montado un locutorio); otra en Caballito; y otra en Wilde, partido de Avellaneda.

“Di Tullio se quedó con dos de mis propiedades y sólo me queda la de Wilde. Yo se las presté a unos sobrinos para que vivan. Ahora que tengo tiempo voy a tratar de recuperar esas casas”, explica.

–Usted dice que es un ladrón profesional, pero que ya no va a delinquir más (pasó 25 años de su vida preso por distintas condenas). ¿A que se va a dedicar ahora?

–En mi casa de Wilde tengo pensado armar una fábrica de estampados para ropa. Voy a seguir estudiando Periodismo y también tengo que terminar de escribir un libro sobre el robo al banco, que ya está muy avanzado.

Dice que va a tomar como empleados a ex convictos, para que no vuelvan a delinquir. “Quiero rescatar a los pibes para que no se manden las cagadas que me mandé yo”, concluye.












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