CQC: arranco con Pettinato.

ESPECTACULOS.
Noticias.
Roberto Pettinato debutó anoche al frente de “CQC” (El Trece), ciclo al que presentó como “el programa que se ríe de los que se ríen de ustedes”. La apertura fue muy ingeniosa: Petti, tirado en el living de una casa, en no muy buenas condiciones físicas ni anímicas, mientras su hijo Homero hacía gestiones telefónicas para que la televisión convocara a su padre. Luego, una seguidilla de famosos recibía el ofrecimiento de conducir de “CQC” y lo rechazaba. “Ofrecéselo a un cuatro de copas, a alguien que esté reventado”, cerró Natalia Oreiro la escena. Fue entonces cuando a Pettinato le llegó el llamado salvador mientras jugaba con un títere de Marcelo Tinelli. Ya en el estudio, acompañado por Clemente Cancela y Diego Iglesias, el nuevo conductor cambió un muñequito con la fisonomía de Mario Pergolini por otro que lo representaba a él y se dispuso a timonear el barco que ahora tiene frecuencia diaria y duración más corta.
Pettinato.

Compartir



Destacadas

Más+

Relacionadas

Más+

14/5/13

Si me dan a elegir entre todo lo que ofreció “CQC” ayer, me quedo con dos hallazgos: la conducción de Pettinato, a quien el formato del programa le sienta muy bien, y el desempeño de Martina Soto Pose, la notera que se lució con un informe acerca de las palabras que los políticos no se animan a pronunciar. La rubia comenzó a formar parte del ciclo en 2011, después de haber sido seleccionada, junto a Andrés Kilstein, en un casting televisado que se conoció como “El octavo integrante”.

Ayer, Martina tuvo una gran oportunidad y supo aprovecharla. Con la hipótesis de que no se atreverían a pronunciar la palabra “inflación”, salió a entrevistar a políticos oficialistas. Y así fue: para eludir ese vocablo, hablaron de “reacomodación de precios”, “aumento”, “evolución de los índices de precios”. Luego, sospechó que la oposición, no se animarían a decir “Alianza”.

Y sospechó bien: “convergencia”, “coalición”, “juntada”, “concertación”, dijo Patricia Bullrich para hacerle un juego de cintura al término tan temido. El experimento siguió con el temor del PRO a aplicarle el adjetivo “subejecutado” al sustantivo presupuesto. Después, aparecieron las palabras “helicóptero” y “De la Rúa” como vocablos impronunciables para los radicales. Lo ingenioso de la consigna y la habilidad con la que Martina manejó las entrevistas hicieron, a mi juicio, que ese informe fuera el mejor de la noche.

Además, se pudo ver a Gonzalito protagonizando una de sus conocidas misiones imposibles. En este caso, se trataba de saludar al Papa Francisco en la plaza San Pedro. Logró que el Pontífice le diera la mano y que le dijera: “Que gane San Lorenzo”. A la nota, realizada cuando Jorge Bergoglio fue consagrado Papa, le jugó en contra la fecha de salida al aire: dado el ritmo vertiginoso con el que se suceden los hechos en la Argentina, uno tenía la sensación de que aquello no había ocurrido en marzo sino en la prehistoria. También en la plaza San Pedro, Gonzalito interactuó con Mauricio Macri, quien bromeó con él y terminó dándole 85 euros.

Hubo otro clásico: los noteros abordando a los políticos. Esta vez, durante la reciente visita del presidente venezolano Nicolás Maduro a la Argentina. Y una sección nueva: “Twitter delivery”, que consiste en mostrarles a las celebridades un tuit donde se los critica y pedirles que le respondan al tuitero.

Pettinato parece decidido a hacer humor político, una veta que históricamente fue lo mejor de “CQC”. Al comienzo de la emisión bromeó: “Ni siquiera sé quién tiene una bóveda y quién no”. Al final, subrayó que los argentinos tenemos Papa, reina de Holanda, el mejor jugador de fútbol del mundo, y remató: “Nos falta un buen gobierno y una buena oposición y estamos hechos”.

Anoche, “CQC” empezó una nueva era. El desafío es grande: innovar y sorprender sin renunciar al formato base de un ciclo que lleva largos años en pantalla. Con el paso de las emisiones se verán los resultados.



Etiquetas: