Una carrera que comenzó a los 13 años en una violenta banda.

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Desde 2002, Brítez hijo entró y salió de institutos de menores y penales para adultos.
Oscar Evaristo. Las fotos de Brítez hijo que publicó Interpol en su pedido de captura internacional. Allí se ve hasta el tatuaje con el nombre de su novia.

29/4/13

Oscar Evaristo Brítez tenía 9 años en 1998, cuando sus padres cayeron detenidos por narcotráfico en un operativo hecho por la Federal. El no tardó mucho en seguir ese camino: a los 13 se integró a una violenta banda del barrio porteño de Villa Urquiza, comenzó a identificarse con alias (Freddy Victorino Nuñez Sarza o Michel Nicolás Brítez) e inició un ir y venir por diferentes institutos de menores. En pocos años pasó por el San Martín, el Roca, el Belgrano y el Agote.

Su historia siempre estuvo íntimamente ligada a la de su padre, Héctor Oscar Brítez. Un ejemplo: el 24 de marzo de 2007, Oscar Evaristo –por entonces detenido en el Instituto Manuel Belgrano– fue trasladado a una “visita” con su padre, que se encontraba alojado en el Complejo Penitenciario I de Ezeiza. De regreso, un grupo armado lo rescató en un operativo que pareció planeado al detalle.

Pero Oscar Evaristo volvió a caer y en diciembre de 2008, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 10 de Capital lo condenó a 21 años de prisión por una serie de asaltos y un intento de homicidio. Poco después, el Tribunal Oral N° 1 de Menores (TOM 1), también de Capital, le sumó dos causas que ya tenía (una por matar a un policía) y le unificó la pena en 30 años.

Entonces Oscar Evaristo comenzó a peregrinar por penales de mayores. Primero fue el Complejo Penitenciario 2 de Marcos Paz, luego el Complejo Penitenciario 1 de Ezeiza y finalmente, en abril de 2010, recaló en el penal de Villa Devoto. Fue de esa cárcel de donde logró salir por la puerta grande unos meses después, gracias a la complicidad de un jefe penitenciario y a tres oficios falsos, de tres tribunales diferentes, que ordenaban su libertad. Detrás de este plan también estuvo su padre, por entonces prófugo de la Justicia.

Según reconstruyó el juez federal Sergio Torres –que detuvo y mandó a juicio oral a un jefe penitenciario– la fuga del hijo de “El Gordo” Brítez, concretada el mediodía del 28 de agosto de 2010, tuvo como principal organizador al subalcaide Roberto Severo (38), por entonces segundo jefe de la División Judiciales de Devoto.

Con la ayuda de un primo experto en informática (también procesado), Severo falsificó 3 oficios que ordenaban la libertad de Brítez hijo. El primero fue del juzgado de Ejecución Penal N° 2, documento que el penitenciario envío a su División desde un fax de otro sector de la cárcel. El segundo, del Juzgado Federal N° 2 de Lomas de Zamora, donde Brítez tenía una causa por secuestrar a un guardiacárcel amenazándolo con una faca. Y el tercero de la Cámara de Casación, en el que se decía que la condena a 30 años había sido anulada. Los últimos dos papeles los “plantó” Severo en el legajo del preso.

El penitenciario –que sigue detenido y será juzgado este año– se tomó licencia al día siguiente de la fuga de Brítez. Pero, primero los informes de Inteligencia penitenciaria y luego las pruebas obtenidas por el juez, llevaron a su arresto.

Según consta en el expediente, Inteligencia del SPF ya había advertido en un parte de junio de 2010 que se estaba preparando esta fuga: en el penal corría el rumor de que “El Gordo” Brítez había pagado 60.000 dólares a penitenciarios para que ayudaran a su hijo.

Severo fue el principal sospechoso desde el principio. No solo por su función clave y porque fue él quien dio el ok para la salida. Según los registros del SPF, tanto Brítez padre como Brítez hijo habían coincidido con Severo en distintos penales y se conocían.

Pero Severo no llegará a juicio sólo por la fuga de Brítez. Por esa causa se descubrió que había comprado dos títulos de abogado (uno de la UBA y otro de la Universidad de la Policía Federal) y que tenía un estudio en el Centro desde donde “asesoraba” a los presos.

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