Los Brítez: un padre y su hijo, unidos por las fugas, las drogas y el crimen.

SOCIEDAD.
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Oscar Brítez (24) está siendo juzgado en España por llevar un cargamento de 300 kilos de cocaína. Su padre, Héctor (54), lo había ayudado a huir del penal de Devoto. Luego lo ejecutaron de 3 balazos.
Los celulares caídos junto al cuerpo de Brítez padre.

29/4/13

Esta es la historia de un padre y su hijo. La historia de Oscar Evaristo Brítez (24), protagonista de una especular fuga de Devoto, y actualmente en juicio oral en España luego de que le incautaran casi 300 kilos de cocaína en ese país; y de Héctor Oscar “El Gordo” Brítez (54), fusilado de tres balazos por la espalda en el barrio de San Cristóbal el 3 de noviembre de 2011, apenas cuatro meses después de la detención de su hijo en Europa.

Ambos pasaron por varios penales y también lograron fugarse de ellos. Los dos triangulaban cocaína hacia España y cada uno, a su vez, es aún centro de investigaciones por narcotráfico: Oscar Evaristo porque está siendo juzgado por la Sala en lo Penal Sección Segunda de Madrid, causa en la que sus abogados intentarán en los próximos días impulsar una nulidad; Héctor Oscar, porque su crimen fue una venganza narco cuyas hipótesis apuntan a causas por infracción a la ley de drogas que tramitan en al menos tres juzgados diferentes.

Al igual que en Argentina –donde tiene una condena pendiente a 30 años por media docena de asaltos y el homicidio de un policía–, Oscar Evaristo se movía en España con un alias: un pasaporte paraguayo aseguraba que su identidad era Francisco David Ibarrola Samudio. Con él cayó en el barrio de Triana (Sevilla) su novia Melody, cuyo nombre lleva tatuado en uno de sus brazos.

Ambos jóvenes habían salido de nuestro país a la fuerza. Luego de ser condenado a 30 años de prisión, Oscar Evaristo se fugó del penal de Devoto en agosto de 2010 con la complicidad de uno de los jefes del penal y la ayuda de su padre quien, según informes de Inteligencia penitenciaria, pagó 60.000 dólares para sacar a su hijo de la cárcel (ver Una carrera...).

Oscar logró fugarse, pero una vez en la calle su padre lo envío a España para que actuara como su embajador y hombre de confianza. Cuando el 30 de junio de 2011 el joven cayó en ese país junto a otras 11 personas, la Policía (la Unidad de Drogas y Crimen Organizado Central) le secuestró a la organización 650.000 euros que, se supone, iban a ser enviados a la Argentina.

Según el informe oficial de la Policía española, la investigación se había iniciado un mes antes por una comunicación de la oficina de la DEA en Buenos Aires a sus pares de la embajada estadounidense en Madrid. El dato decía que una gran cantidad de droga había partido el 26 de mayo de aquí a España, vía barco, en un container.

“Brítez quedó preso en el centro Penitenciario 7 de Madrid, donde todavía está ahora. Es totalmente ajeno al hecho y nosotros pediremos la nulidad de su detención”, le dijo esta semana a Clarín su abogado, Carlos Broitman.

“El Gordo” Brítez se enteró de la detención de su hijo y lo apoyó legalmente, pero sus propias cuentas pendientes lo encontraron antes de que pudiera hacer más. Ya había ayudado a fugarse a su hijo dos veces. De hecho, al momento de ser asesinado él mismo estaba caminando por la calle en calidad de prófugo: luego de ser detenido en 1998 como narco (junto a su esposa) y condenado a 16 años de prisión, Brítez padre aprovechó una salida transitoria de la cárcel en noviembre de 2007 y no volvió más al penal.

Tiempo después fue asesinado mientras caminaba por la calle Estados Unidos al 2400. Había estado almorzando con dos hombres en un bar cercano, pero discutió fuerte con uno de ellos (presuntamente por el valor de un cargamento) hasta que se paró y se fue. El hombre con el que se había estado peleando lo alcanzó y le disparó tres veces por la espalda. “El Gordo” sobrevivió unos minutos, pero no llegó a decir el nombre de su asesino. Tirado a su lado quedó su maletín, en el que había 11 celulares y un documento falso a nombre de Carlos Alberto Galván.

Por el homicidio se inició una causa que actualmente tramita en el juzgado de Alberto Baños y tiene como fiscal a Felisa Krasuky. En el expediente se presentó como querellante la esposa de Brítez, Eleonora Estela Báez. De acuerdo con su abogado, Salvador Heredia, “en el expediente se perdió un tiempo valiosísimo. La fiscal intentó que la causa pasara al juzgado en lo Penal Económico N° 1 alegando un vínculo narco con una investigación que se llevaba allí. Recién el 18 de mayo de 2012, cuando la Cámara rechazó su declaración de incompetencia, pudimos empezar a pedir medidas de prueba”.

Al parecer, el nombre de Brítez padre también aparece relacionado con una causa por narcotráfico iniciada por el juez federal Sergio Torres. La querella ya pidió que se envíe este expediente al juzgado donde se investiga el homicidio.

Desde la querella también se solicitó que, al analizar los 10 celulares que Brítez llevaba en su maletín cuando lo mataron, se rastreen las llamadas entrantes y salientes desde las cero horas del día anterior al asesinato. Por lo pronto, existe una hipótesis que apunta a un hombre apodado “El Tano” –de la zona de Villa Lugano– que habría quedado filmado por las cámaras de seguridad escapando hacia la avenida San Juan luego de disparar contra Brítez. En danza también está otro sospechoso apodado “Lucho”, involucrado tanto en la causa del juez Torres como en el operativo antinarcóticos “Luis XV” y a quien se señala como la persona que le traía a Brítez el dinero de las ventas que se hacían en Europa.

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